30 de junio de 2022
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Vidas para lelos: Marta Inés y Gilberto

Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
15 de mayo de 2022
Por Óscar Domínguez
Por Óscar Domínguez
Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
15 de mayo de 2022
Lanzamiento en la Casa de Antioquia Gilberto Echeverri Mejía, derecha de fugaz bigote, me acompañó en la Casa de Antioquia, al lanzamiento del libro “El hombre que parecía un domingo”, editado por la alcaldía de Omar Flórez Vélez. Presentó el libro el exalcalde y exministro Jorge Valencia Jaramillo. A la izquierda, el almirante Mejia, a la sazón comandante de la Armada. (Foto José del Carmen Sánchez Puentes, de Colprensa).

En mayo se me escapa “una furtiva lágrima”  al recordar el asesinato hace 19 años del gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria, de su asesor de paz, Gilberto Echeverri Mejía, GEM, y de un grupo de militares.

Siempre aprovecho la coyuntura para releer su libro “Bitácora desde el cautiverio”, editado por EAFIT, todo un testimonio de vida.

En esta ocasion, haré una doble columna para comparar lo que decía Echeverri desde las montañas con apartes de una entrevista que le hice a su esposa, doña Marta Inés Pérez, MIP:

GEM::  “Sigo creyendo que la única alternativa es la paz con el diálogo pero con un ejército fortalecido para que la guerrilla entienda que no va a ganar la Guerra”.

MIP: “Gilberto decía que él le tenía que retribuir a Colombia todo lo que esta le había dado y que no iba a ser ministro de guerra sino de paz”.

GEM: “Mi objetivo nunca ha sido el poder o el dinero. Podría ser simplemente rico, porque he tenido muchas oportunidades, pero a mí me gusta hacer cosas, ver crecer los proyectos, aunque no sean míos”.

MIP: “Fueron 41 de matrimonio y dos almas unidas para siempre. Era una persona totalmente trasparente. Hacía su trabajo con mucha responsabilidad y era muy respetuoso del otro. Así era en casa. Se cuidaba mucho de no ofender, pero era muy estricto en todas sus cosas. Era una línea recta”.

GEM: “Yaya (así le decía a su esposa) necesito que disfrutes y disfruten de la vida: ve al cine, ríete de la vida, no sufras por mí. Para mí esta retención será más fácil si percibo que ustedes sufren menos, porque han aprendido a manejar la situación. No se entreguen al dolor. Vivan la vida que es bella y muy corta… Yo no tengo miedo de morir pero sí de verlas sufrir”.

MIP: Lo recuerda “como un hombre inteligente, sensato, con muchos valores, con sentido práctico, trabajador al máximo, muy alegre y con mucho sentido del humor. Como hombre, era recto y leal; como novio, afectuoso y cumplido; como marido, amoroso; como padre, fuerte pero cariñoso; como abuelo, alcahueta y contemplador; como funcionario público, honrado y trabajador”.

GEM: “… le ruego a Dios – a quien todo el mundo le pide de todo- que me permita partir para que mi gente pueda volver a la normalidad… Yaya, creo que es tiempo de disfrutar de la vida, te quiero”.

MIP habla de su vida sin su esposo: “De mucha soledad. Lo siento cuando regreso a casa los domingos desde Rionegro y me encuentro  sola, en las tardes y las noches; cuando conversábamos de todo lo nuestro y de nuestros hijos y nietos, de lo que pensábamos y de nuestro futuro, de su trabajo, de la paz de Colombia, de todos nuestros planes para cuando se retirara”.