17 de mayo de 2022
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Ucrania: El Consejo de Derechos Humanos aumentará el escrutinio de la situación de las garantías fundamentales

12 de mayo de 2022
12 de mayo de 2022

UNICEF/Ashley Gilbertson

Con 33 votos a favor, dos en contra y doce abstenciones, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU adoptó este jueves una resolución según la cual aumentará el escrutinio del “deterioro de la situación de las garantías fundamentales en Ucrania derivado de la agresión rusa”.

El documento pide que la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania indague de forma “exhaustiva e independiente” los acontecimientos ocurridos en las zonas de las regiones de Kyiv, Chernihiv, Kharkiv y Sumy a finales de febrero y en marzo de 2022, incluyendo una vertiente de género.

También solicita que la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos presente una actualización oral ante el Consejo sobre la grave situación humanitaria y de los derechos humanos en la ciudad portuaria de Mariúpol.

Antes de la votación, Michelle Bachelet informó al Consejo que su Oficina continúa verificando las denuncias de violaciones de las normas internacionales de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario en Ucrania, muchas de las cuales pueden constituir crímenes de guerra.

La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos reiteró que la gran mayoría de víctimas sigue siendo causada por el uso de armas explosivas en zonas pobladas, como los bombardeos de artillería pesada.

“Hasta la fecha, se han recuperado más de mil cadáveres de civiles sólo en la región de Kyiv. Algunas de estas personas murieron en las hostilidades, otras parecen haber sido ejecutadas sumariamente”, explicó, e indicó que otras fallecieron debido al deterioro en su salud provocado por las hostilidades y la falta de atención médica.

Asimismo, declaró que en el pueblo de Yahidne, en la región norteña de Chernihiv, 360 residentes, entre ellos 74 niños y cinco personas con discapacidad, fueron obligados por las fuerzas armadas rusas a permanecer durante 28 días en el sótano de una escuela que utilizaban como base.

“El sótano estaba extremadamente abarrotado. La gente tenía que estar sentada durante días sin poder acostarse. No había instalaciones sanitarias, agua ni ventilación. Diez personas mayores murieron”.

Del mismo modo, informó de unos 300 asesinatos ilegales con elementos que apuntan a ejecuciones sumarias en el norte de Kiev.

“Estos asesinatos de civiles a menudo parecen ser intencionados, llevados a cabo por francotiradores y soldados. Los civiles fueron asesinados cuando cruzaban la carretera o salían de sus refugios para buscar comida y agua. Otros fueron asesinados cuando huían en sus vehículos”, detalló.

Respecto a la ciudad portuaria de Mariúpol, indicó que sus habitantes “han sufrido horrores inimaginables” desde el inicio de la ofensiva rusa y expresó su consternación “por la magnitud de la destrucción y las numerosas violaciones del derecho internacional de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario”.

“Una ciudad antaño floreciente está en ruinas. Calculamos que el número de muertos civiles en Mariúpol se cuenta por miles, y sólo con el tiempo se conocerá la verdadera magnitud de las atrocidades, las víctimas y los daños”, resumió.

Situó las actuales hostilidades en la zona industrial de la planta siderúrgica de Azovstal y señaló que las zonas residenciales de la ciudad están ocupadas sobre todo por las fuerzas armadas rusas y grupos afiliados.

La Oficina de Bachelet también está investigando las denuncias de violencia sexual, de las cuales ha verificado una docena en todo el país, y sigue documentando los casos de desapariciones forzadas, a las que cifró en 204 desde el 24 de febrero (169 hombres, 34 mujeres, un niño).

Mientras tanto, la secretaria general adjunta para Asuntos Humanitarios, Joyce Msuya, y el director ejecutivo de Programas de UNICEF, Omar Abdi, rindieron sendos informes de la situación de los niños y su educación en Ucrania, en una sesión del Consejo de Seguridad sobre el tema solicitada por las representaciones de México y Francia.

En su intervención, Joyce Msuya reportó que la intensidad de los combates causan un inmenso sufrimiento a toda la población, aunque afirmó que las mujeres y los niños están pagando el precio más alto del conflicto.

“Los despachos recientes sobre el bombardeo de una escuela Luhansk, donde mujeres y niños buscaban refugio de los combates, son abominables y se deben condenar. Las hostilidades en las zonas pobladas son extremadamente destructivas”, enfatizó Msuya.

La subtitular de Asuntos Humanitarios se refirió asimismo a la presencia de minas y artefactos explosivos sin detonar, que dificultan la distribución de ayuda vital a la población necesitada, y pidió que se haga del desminado una prioridad, especialmente en el este de Ucrania, una zona que ya antes de la guerra era una de las más contaminadas del mundo con esas armas.

“Insto a las partes en conflicto a que eliminen cualquier barrera al movimiento del personal humanitario para garantizar la entrega continua de asistencia para salvar vidas en toda Ucrania”, apuntó.

Con respecto a la evacuación de civiles de Mariúpol, Msuya afirmó que se trata de un rayo de esperanza y reconoció la buena voluntad de las partes para hacerla posible, señalando que esto mostró “un terreno común para construir”.

En su turno al micrófono, el responsable de Programas de UNICEF alertó de que cada día que pasa más niños ucranianos están expuestos a los horrores de la guerra y detalló que tan sólo el mes pasado, su oficina verificó el asesinato de cien pequeños. “Pero creemos que las cifras reales son considerablemente más altas”, dijo.

Omar Abdi lamentó que más niños hayan resultado heridos y enfrentado graves violaciones de sus derechos, además de que millones han sido desplazados.

“Las escuelas siguen siendo atacadas y utilizadas con fines militares y la infraestructura de agua y saneamiento se ve afectada. La guerra en Ucrania, como todas las guerras, es una crisis de protección y derechos de los niños”, puntualizó.

Para destacar las afectaciones a la educación, explicó que el año escolar se detuvo cuando estalló la guerra y precisó que hasta la semana pasada, al menos 15 de las 89 escuelas apoyadas por UNICEF en el este de Ucrania fueron han sido dañadas o destruidas desde el inicio de la conflagración.

Abdi sostuvo que las escuelas son un salvavidas para los niños, especialmente en situaciones de conflicto, puesto que ofrecen un espacio seguro y establecen rutinas que los protegen y brindan una apariencia de normalidad.

Además, las escuelas son instancias para la información sobre los riesgos de los artefactos explosivos mortales y sirven como conector para los servicios psicosociales y de salud esenciales, argumentó.

Abi resaltó también el impacto que la guerra en Ucrania ha tenido en los niños más vulnerables del mundo en vista de que los precios de los alimentos y combustibles alcanzan máximos históricos.

“Los niños ya afectados por conflictos y crisis climáticas en todo el mundo, desde Afganistán hasta Yemen y el Cuerno de África, ahora están pagando un precio mortal por otra guerra lejos de sus puertas. Las repercusiones de la guerra en Ucrania seguirán afectando a todo el mundo”, advirtió, urgiendo a poner fin a la conflagración en beneficio del futuro de la infancia.