18 de agosto de 2022
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Juan Sebastián Giraldo Gutiérrez

No politizar a Unisarc

15 de mayo de 2022
Por Alberto Zuluaga Trujillo
Por Alberto Zuluaga Trujillo
15 de mayo de 2022

Una vez más debo referirme a la Corporación Universitaria de Santa Rosa de Cabal, UNISARC, sobre la cual escribí ahora ocho días, para celebrar sus 40 años de labores académicas, orgullosamente cumplidos el pasado 3 de mayo. En el acto solemne realizado en sus instalaciones de El Jazmín, agradecí la condecoración “El vuelo de los gansos” aprobada por el Consejo Superior en sesión plenaria del 7 de abril del año en curso, en mi condición de fundador de la institución. En ella, resalté mi inmensa satisfacción por el logro de tan trascendental proyecto para la Ciudad y el Departamento, idea surgida en la mente de los educadores, Hernando Garzón Arroyabe, Omar Echeverry Moreno y Benjamín Duque Henao, ya fallecidos, quienes depositaron en mí la esperanza de ese sueño no alcanzado, luego de tocar con insistencia las puertas del alto gobierno. Y debo volver a escribir sobre ella, ante la abrumadora preocupación que me asalta, al ser nombrada como rectora en propiedad la doctora Elsa Gladys Cifuentes Aranzazu, distinguida profesional del mundo político de nuestro Departamento, quien ha ocupado cargos de gran relevancia, como Gobernadora de Risaralda, Senadora y Defensora del Pueblo. Si bien su palmarés denota una hoja de vida colmada de importantes realizaciones, su formación y estructuración están muy alejadas de la academia y la docencia, condiciones sine qua non indispensables para asegurar una eficaz tarea que garantice un manejo académico y administrativo, serio y confiable, debiendo conocer de estrategias y procesos educativos, gestión humana, comunicacional y de mercadeo. Siendo el rector el representante legal y la primera autoridad ejecutiva de la Universidad, sobre sus hombros descansa la responsabilidad total de los objetivos institucionales, debiendo adoptar sistemas apropiados de planeación, programación, dirección, ejecución, evaluación y control de las actividades de la institución. Mucho tememos que estas precisas condiciones no las tenga la doctora Cifuentes Aranzazu, por haber estado toda su vida inmersa en actividades políticas partidistas, muy contrarias al manejo de un Centro de Educación Superior. Previo concepto del Consejo Académico, deberá respaldar y nombrar una amplia nómina de profesores de las distintas asignaturas, nombramientos estos que más que regirse por la ponderación académica como debiera serlo, mayoritariamente estarán marcados por la escogencia que durante su vida ha hecho con criterio político y clientelista. Si bien en el Consejo Superior tienen asiento el Gobernador y el alcalde de Santa Rosa, nunca estos mandatarios buscaron en el pasado imponer sus voluntades, antes, por el contrario, supieron mantenerla alejada de los intereses políticos, no así el actual gobernador, Víctor Manuel Tamayo, quien, pese a ser hijo de Santa Rosa, no tuvo reparos en romper la tradición de respeto, para afanosamente llevar a este delicado cargo a una persona de su confianza electorera, como si se tratase de un cargo más de la administración pública. Ante condenable proceder, las diversas entidades cívicas y gremiales, a más del estudiantado todo, deben rechazar esta dañina intromisión que muy seguramente significará el cierre de una de las pocas universidades de provincia, lograda a base de esfuerzo y trabajo, que como reza la Orden “El vuelo de los gansos”, fue cimentada sobre la solidaridad y apoyo en equipo de unos hombres que, con visión de grandeza, la edificaron para que perdurara en el tiempo y no para que sirviera de coto de caza de gobernantes en busca de ambiciones personales. La doctora Elsa Gladys sabe del respeto que nos merece su brillante trayectoria pública, pero su escogencia para regir los destinos de UNISARC, no encajan dentro de la proyección académica que, con visión de largo plazo, nos propusimos al fundarla. Conocedores de su gran inteligencia, seguro estamos declinará su nombramiento, para permitirle a la Universidad continuar su tarea, que no es propiamente la suya.

 

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