6 de julio de 2022
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La violencia eterna.

21 de mayo de 2022
Por Víctor Zuluaga Gómez
Por Víctor Zuluaga Gómez
21 de mayo de 2022

Me encontraba dirigiendo un seminario sobre historia latinoamericana en la universidad de Santiago de Compostela en España y un alumno me preguntó, cuál era la razón por la cual, en Colombia, la violencia no había sido posible erradicarla.

Muchos son los factores que han determinado la violencia, le decía, pero partamos de la base que Colombia tiene el doble de superficie que tiene España y el mismo número de habitantes. Esto significa que existen unas regiones como los Llanos, la Amazonia, El Cauca y el Pacífico, en donde la presencia del Estado ha sido muy precaria. A ello habría que añadirle las condiciones climáticas de esas zonas periféricas, la actividad minera ilegal y la deforestación. Indígenas y afros que son la mayoría de los pobladores de esas zonas, por mucho tiempo fueron marginados de los procesos educativos y, sobre todo en el caso del Pacífico, no hay terrenos apropiados para la ganadería ni la agricultura.

Digamos entonces que en esos territorios “de nadie”, los narcotraficantes y las guerrillas han encontrado el espacio ideal para la realización de siembra, en el caso del Cauca, de coca, y el embarque hacia el exterior de la misma, por la costa Pacífica.

Pero llegará la hora en que se logren acuerdos entre los productores y consumidores de opioides, y también que se pueda realizar una reforma agraria que dote de tierra a los campesinos, se les brinde asesoría para sus empresas agrícolas y se renegocien los tratados de comercio con otros países.

Lo público y lo privado deben relacionarse de manera armónica en todos esos procesos. En estos días, visitando lo que podría llamar el “Eje Cafetero de Centroamérica”, como es Costa Rica, tuve la agradable experiencia de visitar un enorme conjunto residencial dotado de canchas de golf y de tenis, en donde se pueden practicar dichos deportes, no sólo los residentes, sino el público en general, al igual que caminar y recorrer las áreas comunes en bicicleta.

Pensaba yo entonces en la posibilidad de que, una vez trasladado el Batallón San Mateo, dichos terrenos pudieran convertirse en una zona de urbanización, pero al mismo tiempo, dotarlos de unas amplias áreas en donde se pueda caminar y desarrollar algunas actividades para el público, con ofertas deportivas y artísticas. Porque, desafortunadamente son muchos los que consideran que lo público representa el gobierno de turno y por ello mismo, lo vandalizan.