1 de julio de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Jacobo del Castillo y su homenaje al cine político y analógico en ‘El film justifica los medios’

18 de mayo de 2022
18 de mayo de 2022

La película cuenta cómo un grupo de jóvenes cineastas deciden filmar Colombia desde sus márgenes. Sin planearlo, sus primeros filmes marcaron la estética de un cine artesanal e independiente, revelado en laboratorios improvisados y exhibido en plazas, universidades y sindicatos, interrogando, con películas frágiles y radicales, al cine oficial y la imagen del país que pretendía recrear.

Entre los acervos y archivos fílmicos, el director Jacobo del Castillo y la productora Laura Coronado Delgado descubrieron imágenes filmadas por una generación de cineastas que revelan fragmentos de un país en conflicto. Cinco décadas después, recuperaron apartes de una memoria fílmica que se resiste a desaparecer y que hoy entregan en El film justifica los medios.

Paralelo al documental, Interior XIII y el colectivo Digna Rabia presentan Apuntes para un cine político, una curaduría de cortometrajes de la que hacen parte algunas importantes obras de este periodo histórico, que, aquí reunidas dan una nueva luz a las imágenes producidas por cineastas como Marta Rodríguez, Jorge Silva, Carlos Álvarez, Carlos Mayolo y Luis Ospina.

Los días 19 de mayo a las 3:00 p. m. en Sala Capital y el 25 de mayo a las 7:00 p. m. se presentará ‘Contra un cine oficial’, del que hacen parte los cortometrajes: Oiga, vea de Luis Ospina y Carlos Mayolo; Monserrate de Jorge Silva y Carlos Mayolo; Colombia 70 de Carlos Álvarez y ¿Qué es la democracia? También de Carlos Álvarez.

El 22 de mayo a las 5:00 p. m. en Sala Capital y el 24 de mayo a las 4:00 p. m. en la Sala 2 de la Cinemateca el turno es para ‘La Universidad y el campo se levantan’, que recoge Asalto (versión restaurada) de Carlos Álvarez y Campesinos de Marta Rodríguez y Jorge Silva.

El film justifica los medios es una producción de Laura Coronado Delgado en coproducción con Viso Producciones, Doce Lunas Producciones y RTVC Sistema de Medios Públicos a través de su canal Señal Colombia, con el apoyo de Cine Crea Colombia, Tropix Media, Digna Rabia, la Fundación Cine Documental y 2.35 digital. La distribución es de Interior XIII.

Entrevista con el joven director Jacobo del Castillo, sobre su ópera prima:

Como realizador e historiador ¿qué diferencias o similitudes hay entre historia y memoria?

La historia es eso que se supone que ya ocurrió, los acontecimientos y episodios que configuran un  pasado común y que “tradicionalmente” reposan en los libros, documentos oficiales, estatuas y monumentos. La memoria en cambio tiene que ver con cómo se recuerda lo sucedido y cómo se construyen los relatos, implica un terreno abiertamente subjetivo porque son las versiones de lo que entendemos o vivimos de la historia. Es la memoria de los vencedores o los vencidos, de las víctimas, de quienes hicieron cine, de los gobiernos, de los estudiantes; la memoria es un relato en constante construcción y disputa.

¿Cuál es la intención que tienen con el espectador actual?

Pensamos que recuperar la memoria de los cineastas, las imágenes y lo que sucedió en el país nos sirve, para redescubrir lo que no sabíamos y para no olvidar. La película recupera el testimonio de estas madres y padres del cine documental político colombiano, pero no queremos quedarnos en la nostalgia, queremos generar una conversación con la generación actual y preguntar ¿qué vamos a hacer con ese material ahora? ¿para qué me sirve, además de conocerlo?

¿Cómo cree que el público recibirá esta película?

Siento que cada vez hay más audiencia y el público puede estar interesado en encontrar parte de su historia en el cine. Cuando presentamos la película en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación durante la Muestra Internacional Documental de Bogotá (MIDBO), espectadores entre los 20 y 35 años de edad manifestaron que, aunque nunca habían visto esos filmes de los 60, las imágenes les resultaban muy familiares. Así que creo que hay puntos entre la cultura y la historia colombiana que pueden despertar interés. Además, a propósito del Paro Nacional y las movilizaciones, la gente está muy interesada en redescubrir cosas. La historia y la memoria están muy presentes en el colectivo por estos días.

Marta Rodríguez es un referente en la cinematografía colombiana ¿qué significa contar con ella en la película?

Algo que tiene que ver con el espíritu de El film justifica los medios y pensando en Marta Rodríguez y su cine, es que estas historias y películas son archivos que están vivos. Con ella compartimos un relato y es el hacer cine con pocos recursos. Ella expresa que cuando empezó a hacer cine con Jorge Silva debían hacer muchos oficios, ser toderos y sacar adelante el proyecto con las uñas. Esa historia, 50 años después, sigue siendo la misma en el cine colombiano, a pesar de que hay fondos, becas y que se supone que todo es más fácil.

Trailer

Dice que hacer cine sigue siendo difícil, pero en la película afirman que ahora todo es más fácil…

Siento que hoy es más fácil acceder a equipos, tecnología y educación. Sin embargo, una película no es tener una cámara, es también la idea, y por eso me gusta el legado de ellos de ver el cine como un descubrimiento con los otros, de la realidad. El cine como medio que cuenta mucho más allá que una historia. Claro, los tiempos son diferentes, cada época tiene sus adversidades, pero el llamado sigue siendo llevar hasta el final la película.

¿Cómo ve el panorama del actual cine político e independiente colombiano?

A pesar de que tengo un pensamiento sobre mi película, en ningún momento quiero que marque un deber ser o hacer del cine político. Cada generación configura su propio imaginario sobre lo que considera cine político y, como dice Marta Rodríguez, todo cine es político, desde el más militante hasta el que se burla de todo.

¿Es bien recibido el cine político?

Actualmente en el cine colombiano y latinoamericano hay propuestas muy interesantes, políticas a su manera, y creo que la autocrítica va enfocada a que ahora la censura no está relacionada con el mensaje, sino con la distribución porque hay ciertos estándares a los que nos hemos ido aplacando con tal de que nuestra película esté en determinado lugar. Son estos lugares donde se está definiendo el cine, pero el cine colombiano tiene muchas opciones muy potentes, desde las historias íntimas familiares hasta los relatos nacionales.