6 de julio de 2022
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“En EE. UU. no hacen falta terroristas, cualquiera puede ser un asesino”

25 de mayo de 2022
Por Fernando Escobar Giraldo
Por Fernando Escobar Giraldo
25 de mayo de 2022

La gran mayoría de columnistas como yo, relacionados con Colombia, escriben esta semana acerca del histórico proceso electoral que se protagoniza en nuestro país. Es lógico. Me disponía a hacer lo mismo cuando recibí la muy triste noticia de una matanza en una escuela primaria en el poblado de Uvalde, Texas, cerca a San Antonio. Un pistolero de 18 años, armado con un rifle, acabó con las vidas de 21 inocentes.

Horas más tarde, casi con lágrimas, el senador demócrata Christopher Murphy, repitió, en múltiples ocasiones, ante sus colegas en el Senado la pregunta: ¿Qué estamos haciendo?.

La respuesta es sencilla, absoluta, inequívoca: “Nada”. En Estados Unidos el debate acerca de la posesión de armas de fuego nunca tendrá final. Es simple, los republicanos defienden esa práctica y los demócratas la atacan. Y nadie hace nada.

La petición del Senador Murphy para controlar el porte de armas, funciona realmente a la inversa. Justamente en Texas, uno de los estados más republicanos del país, donde ocurrió esta última matanza, la asamblea estatal aprobó el año pasado una ley permitiendo que los texanos porten una pistola sin licencia y sin ningún entrenamiento. Por ello no es extraño encontrar en las calles o en un supermercado a civiles con armas visibles al cinto.

La Ley 1927 de Texas, se aplica igual para los residentes de Texas y para los visitantes de otros estados quienes de igual manera pueden portar armas. Entre las excepciones de donde no se puede portar armas, están las escuelas, pero el problema no es ese, es la facilidad con la que se pueden adquirir. Y la casi imposible vigilancia estricta en las escuelas.

Llamé a mi hermano Oscar, quien se encuentra en Europa, para transmitirle la noticia, como siempre lo hacemos cada vez que se presenta un hecho de notable magnitud, y su respuesta fue la que opté como titular de esta columna: “En EE. UU. no hacen falta terroristas, cualquiera puede ser un asesino”. Fue un análisis espontáneo y profundo. El presidente Biden, casi con las manos atadas por un Congreso insensato, hizo un llamado para leyes de control, pero eso no pasa de ser un simple protocolo. El expresidente Barack Obama propuso una ley en tal sentido después de una de estas masacres y no pasó en el Congreso. Dudo mucho que Biden anuncie medidas ejecutivas en contra de una “libertad” que otorga la propia Constitución de Estados Unidos y que jamás ha sido suprimida o revocada. Al presidente no se le ocurrirá siquiera una frase como la de mi hermano. Y es que, después de cada matanza en este país, escuchamos inequívocamente lo mismo.

De acuerdo con el FBI, en EE. UU. se registraron 61 tiroteos el año pasado, lo que significa un aumento del 52.5 por ciento con respecto a 2020.

El autor de la masacre en Uvalde, quien fue abatido, es de origen latino, su nombre, Salvador Ramos, de tan solo 18 años. Su acto criminal enluta al país entero y aumentará, indudablemente, la discriminación contra los latinos.

Quisiéramos que este sea el último hecho de esta naturaleza en Estados Unidos, pero es muy posible que no sea así mientras irresponsablemente, los legisladores permitan que cualquiera compre armas como si se tratara de un juguete.

Las balas que penetran en cuerpos inocentes van dirigidas por igual para republicanos y demócratas, eso a los asesinos no les importa, no discriminan a la hora de matar. Y por igual, los padres de familia republicanos o demócratas deben sentir el temor de enviar sus hijos a la escuela sin saber si retornarán a casa porque a algún mentecato se le ocurre derramar balas, aprovechando las pocas medidas preventivas existentes.

Es por ello que aquí no hacen falta terroristas, ni guerrilleros, ni mercenarios, ni sicarios … aquí cualquiera puede convertirse en asesino.