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El cerebro nos engaña. La realidad es una, la verdad no

16 de mayo de 2022
16 de mayo de 2022

Mauricio Salgado Castilla @salgadomg

El neurólogo Richard Saks recordado por la película “Despertares” con la actuación de Robin Williams, cuenta de sus experiencias en un hospital donde logra conectar con diferentes técnicas, en especial con música, a pacientes que llevaban muchos años en un estado de inanimación total; también escribió el libro “El hombre que confundió a su esposa con un sombrero” donde cuenta casos clínicos que han ayudado a entender cómo funciona el cerebro.

El cerebro humano no es una máquina fotográfica ni una grabadora de sonidos. El cerebro percibe el mundo a través de los sentidos y crea una versión que sea aceptable para cada persona, pero claramente no es la realidad. Siendo seres humanos sociales, las interacciones se dan en diferentes verdades dando pie a descontentos en todos los niveles, en la familia, con los amigos, en el trabajo, en la comunidad, en diferentes culturas y países.

La verdad que crea el cerebro depende de las creencias y los valores de cada persona, dando origen a los pensamientos, a las emociones, a los sentimientos y en últimas a las actitudes. Algunos todavía creen que la tierra es plana, hacen reuniones y defienden sus teorías con la misma fiereza que lo hace una leona con sus cachorros.

En un conflicto los participantes presentan varias versiones de la misma realidad qué puede ser diametralmente opuestas y cada parte tiene una razón para generar ese conflicto.

En la Guerra de Ucrania, Putin le ha presentado al mundo una serie de razones para justificar su llamada “operación especial”, por otro lado, una serie de presidentes de diferentes países como Estados Unidos, Alemania, Francia, España y el Secretario General de la ONU han tratado de razonar con él, lo absurdo es que en pleno siglo 21 se dé un conflicto de esta magnitud, Putin sigue aduciendo que sus razones y solicitudes no son escuchadas y atendidas por Occidente y su principal objetivo es liberar a Ucrania.

Esto a los ojos de la mayoría de las personas que ven las desoladoras imágenes de niños, mujeres, ancianos sufriendo y ciudades destruidas en las noticias parece absurdo, pero lo mismo sucede cuando hablamos de descontentos familiares, laborales o sociales.

¿Cómo puedo expresar mi molestia, mi malestar, mi protesta, pero que el resultado sea constructivo?

Se ha vuelto normal escuchar movimientos de protesta alrededor del mundo, pero rara vez terminan de una manera constructiva, haciendo una mejora o encontrando una solución a la problemática.

Si tiene un gran malestar porque su jefe lo ha tratado de irresponsable, porque no entregó un trabajo como él pensaba que se debería hacer y lo más grave es que lo expresó delante de todos sus compañeros y ahora siente que lo miran con recelo; puede tener todos los argumentos para probar que el trabajo que usted realizó fue siguiendo las instrucciones que el propio jefe le dio, su cerebro lo interpreta de una manera diferente a lo que el jefe tenía en su mente y se asume que usted automáticamente iba a entender lo mismo.

Este caso, es típico en consultoría cuando se establece un objetivo y se desarrolla todo un proyecto y luego el cliente dice, “pero eso no era lo que yo quería”.

¿Cómo se puede expresar el descontento de una manera constructiva?

El psicólogo Daniel Goleman, tal vez el mayor divulgador de los desarrollos de la inteligencia emocional, ha presentado una forma de expresar el descontento de una forma constructiva.

Cuando se habla, fácilmente un 70% de lo que se expresa no se hace con las palabras, la actitud, el tono de voz, el volumen, la posición corporal expresan más que lo que se escucha, por eso, ante un desacuerdo, se propone un método de dos fases, la primera es vía escritos, ya sea correo, mensajes de texto o WhatsApp, para minimizar en momentos de conflicto las expresiones no verbales inadecuadas en la búsqueda de una solución.

Es más, si se pudiera hablar o escribir en un segundo lenguaje que las dos partes manejen, es aún mejor, se reduce gran parte de la carga emocional de las discusiones, se obliga al cerebro a ser más racional para poder manejar la segunda lengua, pasado esta fase se pueden volver a hablar.

Aquí se sugieren unos pasos que se pueden aplicar para la mayoría de las situaciones personales, laborales, familiares y sociales.

Primera fase:

  1. Inicie con una comunicación escrita, la base debe ser la cordialidad, tome tiempo para saludar, para usar expresiones amables, dando las gracias por el tiempo que la otra persona toma para analizar una situación de malestar o conflicto y buscar una solución.
  2. De las gracias por que le ha permitido pertenecer a ese grupo de trabajo, por ser un amigo, pareja o familia.
  3. De una manera sencilla pero sentida, exprese la emoción y los sentimientos que acompañan el malestar por el conflicto, en primera persona, “me siento devastado, triste, frustrado, desanimado, esto no me deja concentrarme, dedicarme a las actividades laborales y personales”.
  4. Exponga las razones de esa sensación, “yo soy una persona altamente responsable y ahora todos mis compañeros de trabajo me perciben como un irresponsable, si he realizado mi trabajo de una manera diferente es porque entendí que lo esperado era otra cosa”.
  5. Proponga una solución para que lo que ha sucedido no vuelva a pasar, puede ser puntualizar muy bien y definir antes de empezar el objetivo, validar los beneficios esperados, determinar el alcance… Ahora hay algo en concentrarse, no discutiendo más lo sucedido sino descubriendo cómo actuar en la siguiente situación.

De ninguna manera se debe decir o escribir qué la otra parte dijo algo, poner palabras en autoría de la otra parte es totalmente errado, la razón es que nuestro cerebro interpreta la realidad y ya se sabe que ¡no es única! así este escuchando una grabación de una conversación, el tono de voz, el volumen, el contexto, el ambiente hace que lo que se escuche sea diferente a lo que el cerebro crea, a lo que el otro expresa y más si hay una discrepancia.

Segunda fase:

  1. Culminado el cruce de mensajes cordiales escritos, ya se tienen propuestas para encontrar soluciones, se pasa al diálogo verbal enfocándose en la construcción de una solución compartida.
  1. Si al hablar se vuelven a las recriminaciones, es mejor volver a los escritos, esto quiere decir que todavía no se había expresado lo que se siente de manera amplia, no se ha pasado al estado donde la razón actúa junto a las emociones.

Los pasos de este proceso llevan a las personas a un estado de buscar una solución conjunta en lugar de seguir reforzando sus posturas. En un altísimo porcentaje las personas descubren que estaban de acuerdo en muchos puntos y seguramente la forma en que expresaron su descontento fue lo que los llevó a un conflicto.

El sistema emocional tiene como labor principal sobrevivir, alejarnos de los peligros o atacar cuando sea necesario; todas las comunicaciones pasan primero por el sistema emocional y luego por el sistema racional, las emociones hacen que se actúe muy rápido, aunque no sea de forma precisa.

Por eso las peleas en la familia son tan terribles, porque el conocimiento que se tiene de las debilidades y sensibilidades de la otra persona se usarán en una discusión siendo esto devastador, de ahí que el día de la madre cuando se encuentran las familias sea el día más violento del año.

¿Listo para expresar su descontento de una manera constructiva?