23 de mayo de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El sofisma del espantapájaros

16 de abril de 2022
Por Eduardo López Villegas
Por Eduardo López Villegas
16 de abril de 2022

El debate sobre el sistema pensional es asunto complejo, y por cierto muchos de sus aspectos sobrepasan la ilustración de un ciudadano medio; sin duda se ha de contar con las opiniones y los cálculos de los expertos, pero con ellos hay que andar  con cautela. Los muy especialistas se dedican a cuadrar balances para el Banco Mundial, pero olvidan aspectos sociales principales y sensibles. En lugar de empezar por preguntarse ¿Cuál es el trato que Colombia le ha de dar a las personas mayores luego de cumplir su ciclo de vida productiva?, dejan que esto, de lo que depende el país que queremos, sea lo que resulte de un ejercicio de contabilidad.

Un grupo de propuestas, de las que circulan en estos días, son reactivas, tal vez las alimenta un no declarado encono. No quita que por encenderlas la animadversión carezcan de razón, ennoblecidas con un discurso contra los privilegios, que termina en consignas: suprimir o reducir a la mínima expresión el régimen de Prima Media, al que, mal intencionadamente, atribuyen la fuente de desproporcionados beneficios.

Se escoge la palabra encono, porque algunos asumen el tema como una cruzada. Cuando las emociones se toman el escenario, hay distorsiones y falacias, como la del espantapájaros. Describir amañadamente, pintar con rostro azaroso el blanco del ataque.

La asimilación del problema la permea la coyuntura marcada por los disimiles resultados de regímenes pensionales, unos en sus estertores y otros a media vida, los que han dejado tendidos, sin pensión, a unos, que las han concedido escasas a otros, y boyantes a algunos.

Los tratamientos diferenciados encabritan. Todos deben estar sometidos a reglas uniformes para fijar las cargas y distribuir los beneficios. Y eso fue el propósito principal y fallido de la Ley 100 de 1993. La lucha lobbista fue feroz. ¡Que no quedaran comprendidos dentro de la ley -el magisterio-! ¡que se aplace la aplicación plena -los que le faltaban veinte años para pensionarse-!,  ¡que se concedan tratos especiales, aunque prohibidos -los periodistas-!

La resistencia a la aplicación integral de la ley fue en toda la línea y por varias décadas. El sorprendente plazo de veinte años, para que cupiera el más joven de los congresistas, trató de ser recortado infructuosamente, la Corte Constitucional declaró inexequible lo que consideró era un atentado a la expectativa legítima a mejor pensionarse.  Y, durante ese plazo aunque requisitos anteriores para acceder a la pensión se conservaban, no así su monto, el que debería estimarse a partir del promedio de los últimos diez años. Así lo entendió la Corte Suprema de Justicia. El Consejo de Estado y la Corte Constitucional profesaron otra teoría, la de que los regímenes anteriores especiales se aplicaban en su integridad de manera que las pensiones fueran liquidaban con el promedio del último año, o incluso del ingreso de un mes, el más alto del último año. Y a eso se le agregó a otra tesis de que la pensión se liquidaba con la totalidad de los ingresos, de manera que, para algunos, contra la lógica pensional, se recibía más cuando se retiraba, que cuando era trabajador activo.

Corrió mucha tinta, memoriales, demandas, tutelas, para conservar esas gabelas extras, pero finalmente se impuso una doctrina más estricta y se revisaron las pensiones concedidas, muchas de ellas fueron reducidas. Pero, además de que los excesos fueron eliminados, el régimen es una especie en vía de extinción, no porque le faltaren pensionados, los que tendrán derecho a gozarlas hasta el fin de sus días, sino porque desde hace ocho años se cerraron las puertas para cumplir requisitos.  Quien no los cumplió en el 2014, no tiene derecho a esta clase de pensiones.

Hoy cuando lo que está en discusión es el Régimen de Prima Media, y hay un grupo de presión importante que quiere ir por él, no se debe admitir que a este le pinten su rostro con cuentas y pecados que le son ajenos. Para que el enojo que produce la inequidad de los regímenes y prácticas anteriores se extienda contra el modelo pensional del Régimen de Prima Media  hoy vigente, hay que confundir las cuentas, sumar peras con manzanas.

El estudio de sostenibilidad del sistema pensional al 2050 no debe basarse con proyecciones del estado actual del arte. Lo que hoy se paga, tiene un componente ya causado, es un pasivo adquirido, pero en declinación, por fuerza del curso de la vida, su mayor peso desaparecerá en menos de dos décadas. De 400 congresistas demandados por FONPRECON por reajustes pensionales, han fallecido el 25%

Es superficial proyectar el costo futuro del Régimen de Prima Media (RPM) a partir del total del gasto público de hoy para las pensiones. Más de las dos terceras partes se destinan a cubrir pensiones ajenas a ese régimen, la del Estado con sus funcionarios, la de las Fuerzas Militares y las del Magisterio. Y los 15.7 billones que recibe COLPENSIONES deben desagregarse para dejar limpio el real costo de régimen que se quiere empequeñecer, el que apenas empieza su ciclo, y lleva doce años concediendo pensiones a quienes acopien 1300 semanas de cotización. Una correcta proyección actuarial del sistema RPM debe excluir las transferencias presupuestales de COLPENSIONES, las que debe destinar al pago de pensiones del Régimen de Transición y ponderar lo correspondiente a las pensiones concedidas con quinientas o mil semanas de cotización.

Y los que quieren descargar su furia contra los privilegios, se equivocan de blanco al dirigirlos al RPM, la pelea ya se dio, y de continuarla terminan apaleando a todo pensionado de este régimen, igualando por lo bajo a todos los de la clase media,  condenados a recibir  una pensión de hasta dos salarios mínimos. Este es el efecto del sistema de pilares que se propone en el que RPM solo se hace cargo de una pensión, si sale avante la tesis de pilares, en la que este régimen solo se garantiza una pensión de salario mínimo.

¿Este es el trato que se quiere para los pensionados, uniformizarlos por el rasero más bajo?