31 de enero de 2023
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Colombia no es como Venezuela

26 de abril de 2022
Por Sebastián Galvis Arcila
Por Sebastián Galvis Arcila
26 de abril de 2022

Creo que hay un sector político del país que actúa bajo la consigna de Francis Bacon: “Calumniad con audacia; algo siempre quedará”. ¿Cómo no hablar de ese run run que dice: Colombia ya es como Venezuela? No es de mi interés maquillar los enormes problemas sociales, económicos, políticos, institucionales y de gobernanza que enfrenta nuestro país, son graves y merecen unos cambios urgentes; no obstante, ¿es suficiente con quedarnos callados cada que alguien dice que Colombia ya es como Venezuela?; creo, más allá de los fines electorales y de desestabilización de la opinión pública, que hay que revelar el trasfondo acerca de esa mentira.

Colombia no es como el vecino país primero porque los indicadores económicos así lo apuntan: la tasa de variación anual del IPC con corte a febrero 2022 es de 340.5% y para nuestro país fue del 8.1%. Se piensa una recuperación de esa economía para este año por el cambio en la gestión administrativa pero lo cierto es que por la hiperinflación, Venezuela tiene a hoy una canasta familiar de alrededor de 398 dólares, mientras que la nuestra está alrededor de los 25 dólares. Por si fuera poco, el índice de desempleo para ellos es mayor al 45% y en Colombia es de casi el 15%. Haría falta mirar el éxodo de ciudadanos venezolanos por toda Suramérica para darse cuenta que no es lo mismo estar aquí que allá.

En segundo lugar, Colombia no es como Venezuela por la historia social que durante década ha marcado el rumbo. Este es un país conservador y políticamente con posturas de derecha, lo sabe bien el pacto histórico que pese a los logros electorales que acaba de tener, no le alcanza para tener mayorías en el senado de la república. En ese sentido la historia marca aquí un fortalecimiento institucional que cree en la propiedad privada, se evidencian los contrapesos en los tres poderes del estado y nuestra democracia se alimenta de una riqueza cultural que dista del estilo de vida tradicional venezolano.

Colombia no es como Venezuela, porque aquí hay un estado de derecho que se opone al totalitarismo con el que un presidente intentaría cambiar el modelo económico si se diera el caso. En ese estado social de derecho los retos principales son los de la inequidad, la violencia y la falta de oportunidades que engendra corrupción. Venezuela ha sido durante décadas una sociedad extractivista que acumula bonanzas petroleras con un sistema político totalitario de costumbre militar que malversó sus enormes riquezas. Mientras en nuestro país la desigualdad social es evidente y ha generado todo tipo de movilizaciones y resistencias, en la república bolivariana la ciudadanía acostumbrada al asistencialismo del estado ha sido víctima de la restricción política y militar de sus libertades.

No, no somos como Venezuela porque nuestra democracia ha resultado ser históricamente más sólida en el respeto a la institucionalidad, aquí tenemos los grupos armados al margen de la ley que se alimentan de la extorsión y el narcotráfico en estancias que están más allá de nuestras fronteras, puntualmente en tierras de Maduro; mientras allá el cartel de los soles dicta sentencia y viola los derechos fundamentales de la gente desde la más ingrata de las tiranías contemporáneas. Aquí la ciudadanía es mayormente rebelde y se esmera por defender sus privilegios constitucionales.

Ciertamente todos seremos hijos de Bolívar, pero ningún hijo es igual a otro. Colombia es ese hijo que cree en la legitimidad social y que lucha por sobrevivir. Aunque claro está, el parecido con el país hermano es la desigualdad, la exclusión y la discriminación que de a poco van logrando que la gente imprudentemente crea en los populismos. Si Colombia será un día como Venezuela, eso está por verse, pero a hoy claramente las condiciones de ambos países no son las mismas.

Psicólogo. Magister en Educación