25 de mayo de 2022
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«Del otro lado», la película de la reconciliación colombiana, llega a España

3 de marzo de 2022
3 de marzo de 2022

Macarena Soto

Madrid, 3 mar (EFE).- Beatriz Echeverry y su primo Julio Arango fueron durante veinte meses rehenes de Güérima, exguerrillero de las FARC y el protagonista de «Del otro Lado», un documental que se estrena estos días en España y que pretende dar ejemplo de que la reconciliación entre víctimas y victimarios es posible en Colombia.

Iván y Alberto Guarnizo son los hijos de Beatriz y los creadores de cinta que se proyecta hoy, el domingo y el lunes y martes de la próxima semana en Madrid, mientras que en Barcelona podrá verse los días 14 y 15 de marzo.

En una entrevista con Efe en la capital española, Iván y Alberto se sientan con Güérima para explicar cómo rodar la película les llevó hoy a ser «amigos».

«Era claro lo que estaba haciendo, era consciente de que eran un pareja de secuestrados y que yo pertenecía a una organización donde se daban órdenes y se cumplían, pero también que podía dar lo mejor de mí para que estuvieran lo mejor posible», dice Güérima, que durante el tiempo que duró el secuestro no se desplazó «en ningún momento a más de cien metros» de ellos.

El exguerrillero recuerda que su relación con Beatriz «fue bonita. Los recibí, comenzamos a conocernos y comenzó ese cariño. No tenía idea de quién se trataba, a mí me dicen la misión suya es esta pero se me reflejaba a mi madre», cuenta.

UNA AMISTAD BAJO CAUTIVERIO

Durante el cautiverio al que sometieron a Beatriz y a Julio, secuestrados por motivos económicos, rehenes y captor empezaron «a hablar mucho y a compartir historias».

«Surgió el cariño, dejamos que fluyera a tal punto que en el momento que ellos fueron a salir hubo abrazos y lágrimas», comparte el exguerrillero quien ahora mismo vive bajo amenazas por haber participado en el documental.

Para los hijos de Beatriz el proceso de perdón no fue inmediato, pero las historias que les contaba su madre facilitaron mucho el proceso.

Además de las charlas de los hijos con su madre, los diarios que dejó Beatriz antes de fallecer dieron la pista para saber por dónde enfocar la película.

«Desde que mi mamá salió y nos sentábamos a conversar con ella empecé a crearme la imagen de Güérima a partir de que me contaba que su relación era muy bonita y luego lo conocimos y vimos la calidad de la persona a la que ella se refería», narra Alberto.

Por su lado, Iván explica que los tres comparten «una cosa muy especial», la relación con su madre, algo que les «une de una manera filial».

«Empezamos a escucharnos, a hablar, a tener conversaciones realmente profundas y diálogos fructíferos y a contar nuestros deseos, nuestros dolores, nuestras cosas y cuando acabamos la peli nos dimos cuenta que de repente éramos amigos», dice emocionado.

LA DIFÍCIL RECONCILIACIÓN DE UN PAÍS

La película de Iván quiere abrir una ventana a la esperanza en Colombia donde a pesar de que en 2016 se alcanzaran los acuerdos de paz entre el Gobierno y la mayor guerrilla, las FARC, aún hoy hay grupos armados y los líderes indígenas asesinados se cuentan por cientos desde entonces.

«En uno de los pases en Colombia, un muchacho se acercó a Güérima y le dijo ‘soy excombatiente de los paramilitares y le quiero agradecer porque creo que esto es lo que debería suceder en este país y me gustaría darle la mano y un abrazo'», recuerda Iván.

Para Alberto, quien también cuenta varias historias de familiares que «querían escupir y pisotear» al exguerrillero antes de ver el documental, la reconciliación entre víctimas y victimarios es el último propósito de la película.

«Colombia está muy dividido, hay gente que quiere la reconciliación, pero también hay gente que no le interesa, pero ya la guerra no es el camino, llevamos cincuenta y pico años matándonos y eso no lleva a ningún sitio», zanja. EFE