19 de mayo de 2022
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Está en serio peligro nuestro derecho fundamental a la información

9 de marzo de 2022
Por Fernando Escobar Giraldo
Por Fernando Escobar Giraldo
9 de marzo de 2022

Está en serio peligro nuestro derecho fundamental a la información

Por Fernando Escobar Giraldo

Me declaro defensor de los medios de comunicación tradicionales: periódicos, revistas, la radio, la television, aunque también soy crítico de muchos de sus objetivos y plataformas informativas. Han sido mi casa laboral durante décadas y he tenido oportunidad de compartir en ellos con periodistas de verdad, muy buenos, y otros quienes al no tener una carrera profesional seria, han buscado refugio en el periodismo, unos cuantos con éxito pero una inmensa mayoría atentando contra una de las mas hermosas profesiones que existen.

Hago esta mención porque hoy, justamente, se está dando a conocer desde París un nuevo informe de la UNESCO que nos pone a pensar mucho en una época en que las comunicaciones han avanzado a tal grado que hasta las noticias mas destacadas y comentadas, son propensas a la violación de la ética, factor número uno para un buen periodista y un buen medio de comunicación. No dudo que las llamadas “fake news” o “noticias falsas” han existido siempre, pero no de la manera en que hoy son elaboradas. Parece increíble, pero existen “fábricas” especializadas en generar este tipo de información y por eso el ciudadano común y corriente se pregunta a diario ¿a quién creerle?

El informe de UNESCO examina las tendencias mundiales en materia de libertad de expresión y desarrollo de los medios de comunicación entre 2016 y 2021, y pone de relieve la amenaza existencial que las redes sociales representan para la supervivencia de los medios de comunicación profesionales. En los últimos cinco años, tanto la audiencia de las noticias como los ingresos por publicidad han migrado en gran medida a las plataformas de Internet.

También dice que la pandemia intensificó las tendencias existentes de disminución de los ingresos publicitarios, pérdida de puestos de trabajo y cierre de redacciones. El informe cita datos del Centro Internacional de Periodistas que muestran que dos tercios de los periodistas se sienten menos seguros en sus puestos de trabajo como resultado de las presiones económicas debidas a la pandemia.

En una pandemia, el periodismo, especialmente el de investigación, es un servicio de primera línea que salva vidas. Cuando los contenidos falsos relacionados con el COVID-19 se difundieron rápidamente en las redes sociales, los cierres de redacciones y los recortes de puestos de trabajo crearon un importante vacío en el panorama informativo, especialmente en el sur del mundo. En septiembre de 2020, circularon en Twitter más de un millón de mensajes con información inexacta, poco fiable o engañosa relacionada con la pandemia, según el Observatorio de Infodemics COVID19, una iniciativa de la Fondazione Bruno Kessler.

UNA PROFESION INSEGURA

Copio a continuación parte del informe en el que se destaca que “los periodistas son atacados por todas partes”.

Esta crisis económica se produce también en un momento de crecientes amenazas a la seguridad de los periodistas, no sólo por parte de los gobiernos y los grupos criminales, sino también de los grupos de presión privados y de algunos miembros del público que se sienten cada vez más envalentonados para lanzar calumnias y ataques en línea.

– Impunidad de los asesinatos: Desde 2016 hasta finales de 2021, la UNESCO registró los asesinatos de 455 periodistas, que murieron por su trabajo o mientras lo realizaban. Casi nueve de cada diez asesinatos siguen sin resolverse. La tasa mundial de impunidad por el asesinato de periodistas alimenta un ciclo de violencia y tiene efectos escalofriantes en todos los periodistas.

– La violencia masiva en línea contra los periodistas es otra tendencia nueva y en evolución, que afecta de forma desproporcionada a las mujeres periodistas de todo el mundo. Un documento de la UNESCO de 2021 reveló que más de siete de cada diez mujeres periodistas encuestadas habían sufrido violencia en línea. Una quinta parte declaró haber sufrido violencia fuera de línea relacionada con previas amenazas en línea.

– Los ataques contra periodistas que cubren protestas, manifestaciones y disturbios también son preocupantemente comunes: de enero a agosto de 2021, la UNESCO registró este tipo de ataques en al menos 60 países de todas las regiones del mundo. Desde 2015, al menos 13 periodistas han sido asesinados mientras cubrían protestas.

En muchos países, las leyes no protegen suficientemente a los periodistas de estas amenazas. Y, en algunos casos, el marco legal en realidad aumenta el riesgo para ellos. Desde 2016, 44 países han adoptado o enmendado leyes que contienen un lenguaje vago o amenazan con castigos desproporcionados por acciones como la difusión de “noticias falsas”, “rumores” o “ciberdelitos”, lo que lleva a la autocensura.

En 160 países la difamación sigue siendo un delito penal. Cuando la ley de difamación es penal, en lugar de civil, puede utilizarse como motivo de arresto o detención, amordazando de hecho a los periodistas. Los datos del Comité para la Protección de los Periodistas muestran que 293 periodistas fueron encarcelados en 2021, el total anual más alto en tres décadas.

POCOS CAMINOS

Siempre le he dicho a mi familia que si Dios, en el que creo, no tiene programada mi muerte de otra manera, la mía será en medio de alguna lucha contra una injusticia. Esa es parte de la misión a la que me comprometí eligiendo esta profesión. Lucho y seguiré luchando contra las injusticias hasta mi partida de este mundo. Pero cada vez se nos dificulta mas tan noble tarea. Muchos, por no decir una mayoría de los mismos medios de comunicación, están vendidos a malas tramas políticas, comerciales o de otra índole. Cada vez es mayor la mordaza  impuesta por los políticos escudados en la suplantación de otro deber sagrado que es el de gobernar. Como bien lo anota el informe al que hago referencia, nunca antes en la historia tantos periodistas han pagado con la vida su apego a la verdad.

Nada de esto detendrá a un verdadero periodista. Para bien de la humanidad, siempre existirá quien luche por la verdad, por la libertad, por la justicia. Se nos complican las cosas cuando no disponemos de medios responsables para cumplir la tarea, pero también es un obstáculo superable. La UNESCO, como conclusión a su informe, insta a los gobiernos a tomar medidas políticas en tres áreas clave para proteger a los medios de comunicación independientes y la seguridad de los periodistas:

  1. Apoyar la viabilidad económica de los medios de comunicación independientes respetando la autonomía profesional de los periodistas. Los gobiernos pueden, por ejemplo, ofrecer beneficios fiscales a los medios de comunicación independientes, de una manera que sea justa, transparente y que no comprometa la independencia editorial.
  1. Desarrollar la alfabetización mediática e informativa, para enseñar a todos los ciudadanos la diferencia entre la información fiable y verificada y la no verificada, y animar al público a informarse en medios de comunicación independientes.77
  1. Promulgar o reformar la legislación sobre los medios de comunicación para apoyar la producción de noticias libres y pluralistas, en consonancia con las normas internacionales sobre libertad de expresión, especialmente el artículo 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.