24 de mayo de 2022
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¿En manos de los indígenas?

4 de febrero de 2022
Por Eduardo Lozano M.
Por Eduardo Lozano M.
4 de febrero de 2022
Haciendo un seguimiento al diario acontecer, queda uno sorprendido de la forma como el gobierno y las autoridades en general, se han dejado imponer la ley por un grupo de personas que amparándose en tradiciones indígenas, quieren tener la razón por encima de todo.
Lo ocurrido recientemente en una de las calles bogotanas, cuando integrantes de la tribu Emberá asesinaron al conductor de un camión por un accidente en el que dos de los indígenas perdieron la vida, no tiene otro calificativo sino de monstruoso.
Suplantando las autoridades, ellos por su cuenta le aplicaron la pena de muerte al trabajador del volante, quien rogaba para que no lo mataran.
Como para ellos lo único que vale es su ley, entonces aplican sus normas como les parece, así sea acabando con la vida de otras personas. 
Para estos indígenas no existe la ley por la que nos regimos todos los colombianos y ellos quieren imponer sus propias normas por encima de todo. En otras palabras, para exigir se rigen por las leyes de Colombia, pero para otras cosas hacen lo que les provoca.
En el suroccidente del país, Cauca, Nariño y parte del departamento del Valle, se encuentran 8 etnias que son Yanaconas, Ingas, Kokonukos, Totoroes, Paeces, Guambianos, Eperara y Siapidara.
Cuando les parece se unen en lo que llaman una minga y salen a manifestar por carreteras y ciudades, amparados por su fuero. Peor aún, tienen su propia guardia (civiles armados) que como se ha visto se enfrentan a la ciudadanía y a la policía porque sí.
Recientemente este grupo de intocables, secuestró por varias horas a una patrulla del Ejército que cumplía labores de control en el Departamento del Chocó. Al decir de algunos soldados, varios fueron golpeados y amarrados. Los indígenas les quitaron todo el material de guerra que llevaban como dotación. Los indígenas son de la comunidad CONSUELO BAJO cerca del municipio de Carmen del Atrato. Horas más tarde debieron devolver el armamento.
 
PARQUE NACIONAL DE BOGOTÁ
Esta es otra situación delicada y triste. Uno de los atractivos turísticos de Bogotá es el Parque Nacional.
Por su flora, diseño y algunos espacios recreativos es de gran atracción turística para visitantes nacionales y extranjeros que visitan la capital colombiana.
Allí se instalaron de un momento a otro más de 400 familias indígenas que acudieron para denunciar que la violencia los sacó de sus territorios. El parque Nacional no está l adecuado para viviendas. Los indígenas se instalaron en cambuches improvisados cubiertos son plásticos, ofreciendo una pésima visión del área y un ambiente antihigiénico terrible. Además no se cuenta con baterías de sanitarios adecuadas, para atender la necesidad de toda esa gente.
La inseguridad ha crecido.
El gobierno local les ha ofrecido varios sitios diferentes para vivir, pero los Emberá, que son en su mayoría los ocupantes no aceptan un traslado, argumentando diferentes razones.
Es muy triste ver el Parque Nacional de Bogotá inundado por el humo y los olores que dejan las ollas comunitarias que usan los aborígenes para cocinar sus alimentos.
No comparto soluciones violentas, pero como bogotano exijo del gobierno una pronta solución. Mañana estas invasiones podrían verse en los patios del Capitolio Nacional o en el edificio Liévano donde funciona la Alcaldía Mayor, sin que el gobierno adopte los correctivos del caso, porque por pensar en favorecer al indígena, no se está cumpliendo con hacer respetar la ley ni el derecho ciudadano.
Si no acudimos a las autoridades para que cumplan con sus obligaciones, entonces a quien?
No sería extraño y esto es pensar en contravía, que ya algunos candidatos los hayan visitado, inscrito sus cédulas para las elecciones, tras el ofrecimiento de soluciones  que se pueden cumplir o no. Son voticos que suman.
Los respetamos como colombianos, los respetamos como indígenas, los respetamos como seres humanos, pero es bueno que sepan que estar en la categoría de indígena no les da derecho a «PONERSE EL PAIS DE RUANA»
En el trasegar periodístico y recorrido por varias partes del mundo, he tenido la oportunidad de conocer otras familias cuyos aborígenes son totalmente respetuosos de la leyes de cada país, porque cada gobierno ha fijado los límites exactos entre nuevas generaciones y fundadores de una u otra región. Sioux, Apaches, Cheroques y Cheyenes para no citar sino algunos viven en grandes ciudades y trabajan a la par con el resto de ciudadanía sin llegar a los horrendos episodios que vivimos en Colombia.
Recientemente conocí familias lakotas, nakotas y dakotas, que hablan lenguas distintas entre ellos, trabajan como cualquier ciudadano y no están pendientes de vivir de la caridad y mucho menos de imponer sus leyes y costumbres.
Como si esto no bastara, ayer en la tarde una comisión del gobierno que anoche los visitó en el Parque Nacional para tratar de llegar a algún acuerdo fue recibida a golpes y piedras, con los respectivos daños a las ambulancias medicalizadas que acudieron para revisar la salud de los indígenas. La comisión salió del sector protegida por un piquete de policía, enviada para restablecer el orden.
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