24 de enero de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Política con pimienta. La Plaza de Toros: ayer daba caché; hoy los políticos se camuflan en los tendidos

14 de enero de 2022
14 de enero de 2022
Habíamos quedado en que la política y los toros, en la historia de España, Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela y México, desde tiempos inmemoriales, estaban emparentados. Reyes y nobles, virreyes, presidentes, alcaldes, congresistas, diputados concejales, han sido patrocinadores o han llegado hasta las plazas para robarle aplausos y popularidad a los toreros o matadores, que hasta para ese menester han sido duchos, dijo con fina indirecta, que casi no entiendo, el artrítico representante de la tercera edad en la mesa y quien, al fin y al cabo, también se apoderó de la palabra. Y de largo expuso, que, desde la colonia, hasta bien entrado el presente siglo, no había fiesta patria ni patronal que no fuera celebrada en aldeas, pueblos y ciudades con una corrida de astados, criollos o de casta, con maletillas o lidiadores con sus respectivas cuadrillas. Antes se reservaban los políticos de moda las barreras, las contrabarreras y los palcos de las autoridades, para saludar desde allí a sus simpatizantes, mano en alto. Cuando el triunvirato imperial en Caldas de Víctor Renán Barco, Omar Yepes y Luis Guillermo Giraldo, a estos dos últimos, en compañía de Doña Pilar Villegas de Hoyos y otros amigos, siempre se les veía repartiendo abrazos y sonrisas. Y los condumios y remates en la residencia de Doña Pilar, ahí en La Castellana, a cien metros de la plaza de toros de Manizales, eran copados por la clase política, ya de antaño, que con apoderados, toreros, banderilleros y mozos de espadas agotaban sus pródigas bodegas. Hoy en día los políticos se camuflan en los tendidos y tratan de pasar desapercibidos, porque lo taurino es políticamente incorrecto. Pero Barco, quien jamás pisó el cemento del coso manizaleño, también tuvo que ver con lo taurino: en Supía, con auxilios parlamentarios, construyó una cómoda plaza de toros, que es la misma que hoy lleva su nombre, o será La Sevillana, y que, si mal no recuerdo, dijo el hablante, se inauguró con la presencia de Pepe Cáceres.

Le organizaron una encerrona

Creímos que aquí iba a terminar su perorata, pero, al ver que nadie trataba de intervenir ante esa madeja de información, cierta o inventada, no lo sabemos, retomó el hilo y dijo que era importante que supieran que, desde luego, Ernesto Gutiérrez Arango, no solo montó su ganadería, sino que, sin querer queriendo, tuvo un amplio respaldo político, de tirios y troyanos, cuando quiso desempeñar cargos públicos. Varias veces alcalde de Manizales y rector de universidades, se le tenía como rebelde sin causa en la política y hasta le acusaban de ciertas veleidades izquierdosas. El hecho es que, en sus gobiernos, la clase política de Caldas tuvo generosa invitación y colaboración, que al final le salió costosa porque por razones puesteras, los tres patrones, Barco, Yepes y Giraldo, le organizaron una encerrona y ocasionaron que el gobernador de ese entonces, Óscar Salazar Chaves, le aceptara su renuncia de la alcaldía. Su hijo Julián también fue alcalde por breves días y luego como que fue gobernador en algún momento, auspiciado por guidos, lizcanos, sierras, cardonas y gutiérrez, mejías y zuluagas. Yo pudiera hablarles también de presidentes del país que asistieron a la plaza de Santamaría, en Bogotá, del episodio jamás aclarado de una matazón que allí hubo por razones políticas, en la época de Rojas Pinilla, que nunca se aclaró, ni aparecieron los culpables, de taurinos como Belisario, Gaviria, Santos y Uribe, pero me haría interminable. A ver más bien vos que estuviste en la temporada de este año, como la viste.

Las mejores temporadas han sido amenizadas por unos chaparrones de padre y señor mío

Pues para ser sincero, a mí me gustó la temporada. Los aguaceros jugaron en contra algunas tardes, pero por alguna razón las mejores faenas que se han visto en Manizales han sido amenizadas por unos chaparrones de padre y señor mío. En el anterior relato de la tertulia, habíamos anotado que solo hubo lleno completo en la noche de la Virgen de la Macarena. Superior entrada, la de la presentación del mejor torero del mundo en este momento, el peruano-español, Andrés Roca Rey, quien ostenta doble nacionalidad, y triunfo para mí muy merecido, para el torero panameño y colombiano Luis Bolívar, a quien le entregaron el trofeo de la catedral, después de una larga deliberación por el jurado integrado por la médica veterinaria Orfa Cecilia Gutiérrez, Juan David Montes, de Manizales taurina y expotaurina y Juan Uribe, director del tendido joven. Bolívar obtuvo La Catedral por su faena al toro «Colegial», de la ganadería de Ernesto Gutiérrez Arango, al que le concedieron una injusta vuelta al ruedo. El lucido fue Luis Bolívar. Parece que volvieron al criterio de no adjudicar el premio a los desempeños con toros que hayan sido indultados, sino otorgarlo a quienes con certeras estocadas, la suerte suprema que llaman, coronan sus faenas. El trofeo «El voceador», del periódico La Patria, fue para el español Emilio de Justo, quien indultó al toro «Despistado» de la ganadería de Las Ventas del Espíritu Santo, del ganadero Julio César Rincón Ramírez, catalogado, el toro, como el mejor de los corridos en la feria. Mejor encierro, el de la ganadería Santa Bárbara, del ganadero Carlos Barbero; mejor novillero, Andrés Manrique y mejor subalterno, nuestro paisano manizaleño Emerson Pineda.

Más exigente con los toreros colombianos que con los españoletes

Se nos fue el tiempo, ya es como la una de la tarde, y entonces para terminar, unas noticas al margen. La Junta técnica de la plaza, debe ordenar que las balanzas en que pesan los animales sean revisadas. Hubo animales, más en novillos adelantados, que toros con los kilos y el trapío reglamentarios. Y al parecer, hubo un encierro remendado. Por su fenotipo y maneras, el toro lidiado por Bolívar, de la ganadería de Ernesto Gutiérrez, al que le cortó una oreja en franca lid, no era de la misma camada. La presidencia de la plaza, como que es más exigente con los toreros colombianos que con los españoletes. Para los extranjeros, es pródiga con la música y los trofeos. Para los colombianos es dura y avara. Aun cuando, digo yo, los que salen al ruedo deben ser artistas, antes que colombianos o españoles. Es una lástima, que por motivos que desconocemos, las transmisiones anunciadas por facebook, youtube y demás, hayan sido un fracaso rotundo. Y que solo RCN haya llevado sus micrófonos a la plaza. Hicieron falta los de Caracol, con el entendido y bien hablado Guillermo Rodríguez, a la cabeza. Como hizo falta el programa de Telecafé, con los comentarios de María Carolina Andrade Rendón. La emisora local de Los Fundadores se atrevió a transmitir la temporada e invitó al ex matador y ahora abogado Enrique Calvo «El Cali», como comentarista, pero éste desertó porque fue corneado, esperamos que sin consecuencias graves, por el coronavirus. Lo de los vendedores en los tendidos, de mecato, gaseosas, fósforos, galletas, gomas y demás, como que no consecuta con la plaza, que no puede terminar parecida a un estadio. Y, por último, una suspicacia de este relator: ¿a qué se deberá el frío notorio en la transmisión radial por parte de César Rincón, Alberto Lopera y Julián Parra, cuando torea Luis Bolívar? Ni una entrevista, ni justos reconocimientos taurinos para el triunfador de la temporada de Manizales. Y sí. De acuerdo con numerosos aficionados que nos han dicho que César Rincón debe ocupar el palco de ganaderos cuando se lidia su ganadería y retirarse de la transmisión de RCN. Por pura presentación. Aquí aparece el aficionado de Viterbo Nelson Hincapié López, quien nos dice que ha estado oyendo desde otra mesa la conversación que hemos tenido y nos pide que no olvidemos los gestos de todos los toreros con el Hospitalito Infantil, en especial de Roca Rey, que cedió los honorarios de su corrida para la benemérita institución. Cumplimos con su recado, Don Nelson.
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Y hasta el año 2023, si Dios, el coronavirus en sus distintas versiones y Gustavo Petro Orrego y sus mayorías congresionales nos lo permiten. ¡Virgen de la Macarena: Líbranos del mal!; ¡Amén!