24 de mayo de 2022
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Por Guillermo Romero Salamanca Nelson Díaz, el maestro de la guitarra tropical en Expediente Final

30 de enero de 2022
30 de enero de 2022

Por Guillermo Romero Salamanca

El maestro Nelson Díaz pasó más de cuarenta años en los estudios de grabación. Hizo un curso difícil de imitar: cantante, ejecutante de guitarra, compositor, lector de pentagrama, estudioso de la música, productor, director y grabador.

Poseía un oído perfecto. Cuando estaba en la sala de grabaciones tocaba con dedos de seda los botones de la consola para darle brillo, bajo o un sonido perfecto. Ejecutaba la guitarra con destreza, escuchaba una y otra vez un tema hasta dejarlo con gran calidad.

Sonreía a todo momento. Usó un mismo peinado por años y cuidó con esmero las partituras de los temas de su hermano Julio Torres.

Este domingo 30 de enero el programa Expediente Final de Caracol Televisión mostrará cómo fueron los últimos días de vida de Nelson Díaz, uno de los creadores de Los 50 de Joselito.

Amigos y familiares describirán su paso por agrupaciones como Los Reales Brass de Colombia y la orquesta La Constelación. Además, confesaron los inconvenientes internos que tuvo con unos ex vocalistas de Los 50 de Joselito, problemas que lo llevaron a tomar acciones legales en su contra.

Contaba el maestro Nelson Díaz que él había nacido con una guitarra. Desde muy pequeño escuchaba los temas de Guillermo Buitrago, de Bovea y sus vallenatos, pero se embelesaba con las canciones de su hermano, el inolvidable Julio Torres, el autor y compositor de temas como “El aguacero”, “La totuma” y “El sancocho”.

Si no hubiera sido por la repentina muerte de Julio Torres, en una playa de Cartagena, la historia rítmica tropical de Colombia tendría otros rumbos. Julio fue quien introdujo el vallenato en el interior y quien le dio ese tono picante para hacer bailar a miles de personas en las décadas de los cincuenta y los sesenta. Fue el precursor.

El maestro Nelson nació con oído musical y aprendió muy pronto a leer las notas del pentagrama y a ejecutar varios instrumentos. Incluso ingresó a CBS como auxiliar de muchas cosas con el único objetivo de grabar sus canciones, como en efecto lo hizo. Era un hombre carismático. Con una sonrisa permanente, con el pentagrama en su vida y con el sueño de triunfar.

Gracias a ello logró ser estimulado por sus seguidores. Trabajó en varias orquestas y montó luego La Constelación. Gracias a su carisma salió ileso en un concierto en Muzo, Boyacá. Los asistentes a un baile les pidieron un tema titulado “Julio Rincón”. Ninguno de los músicos conocía la canción en cuestión y los contratantes de la fiesta, un poco animados por el alcohol, casi que los agredían por no ejecutarla.

El maestro Nelson les pidió tranquilidad, pero que le cantaran algo del tema exigido. La gente empezó a tararear: “Llega diciembre para gozar, me voy pa’ Muzo a parrandear. Hay viene Julio, Julio Rincón, viene brindando tragos de ron”, le entonaron los exigentes beodos.

En segundos, el maestro Nelson punteó su guitarra y dio unas indicaciones a sus compañeros que presurosos comenzaron a tocar. “Los chispos se pusieron felices, hacían tiros al aire y, de repente, eso parecía una alborada de luces y estallidos”, contaba mientras soltaba una de sus 456 carcajadas.

En agosto de 1998, en plena época del “reencauche” musical, cuando a los productores les dio por traer a la memoria de los bailarines los grandes éxitos desde La Sonora Matancera hasta Pastor López y Rodolfo Aicardi, Discos Fuentes lanzó un álbum con Tulio Zuluaga con canciones vallenatas, tratando de emular a Carlos Vives.

Raúl Campos, un veterano promotor y director de La Zeta, le dijo “Hágase un disco con guitarras y como lo cantaba Guillermo Buitrago”.

El maestro ingresó al estudio y grabó una canción. “Dame tu mujer José”, del maestro Andrés Paz Barros y recordado por la interpretación de Guillermo Buitrago.

El maestro Nelson esperó unos 15 días y regresó a La Zeta. Raúl Campos lo recibió y escucharon el tema con Álvaro “chocolate” Quintero. Lo pusieron un par de veces y no se convencieron.

Sin embargo, los oyentes de la emisora comenzaron a solicitar la canción.

Días después hicieron la tarea completa y como se conmemoraban los 50 años de la muerte Guillermo Buitrago y eran los del tema “Joselito”, lo bautizaron así. El maestro Nelson seleccionó el grupo, puso todas las guitarras en la grabación y estuvo al frente de la dirección musical. Estaba feliz.

Han pasado 24 años, Los 50 de Joselito tienen más de 20 producciones discográficas, con más de 250 temas grabados, decenas de premios, condecoraciones, trofeos y una nominación a los Grammy Latino.

Desde hace siete años alternan en los conciertos de Los Tigres del Norte, han actuado en más de 300 municipios del país y han llevado sus canciones a sitios como el canódromo de Boston, en el Anfiteatro de Miami al lado de Buena Vista Social Club, en Venezuela alternando con el maestro Óscar de León, La Billos Caracas Boys, Adolescentes Orquestas, Charlie Zaa y en Los Ángeles con Los Melódicos y Los Blanco, entre muchos otros.

En una celebración de las fiestas de la Independencia, en el Madison Square Garden en Nueva York tocaron al lado de Sergio Vargas, el Gran Combo, Lisando Meza, Fruko, Eddie Herrera, el Binomio de Oro y Helenita Vargas.

Son recordadas sus presentaciones en el Pascual Guerrero y sus actuaciones al lado de connotadas figuras como Celia Cruz, Gilberto Santa Rosa, La Sonora Ponceña, Los hermanos Lebrón, Pastor López y Los Hermanos Rosario.

Desde hace 24 años, el grupo impone un tema para las fiestas decembrinas.

Temas como “Dame tu mujer José”, “El aguacero”, “El Pájaro amarillo”, “Pal bailador”, “Las mujeres a mí no me quieren”, “Hace un mes”, “El ron de vinola”, “Grito Vagabundo”, “María Teresa”, “La hija de mi compadre”, “Espumita del río”, “La burrita”, “Mosaico guarachero”, “Mosaico español”, “No me busques”, “El Palito”, “La porra caimanera”, “El aguacero”, “La víspera de año nuevo”, “Mosaico Rock and roll”, “Así te quiero yo”, “La carta número 3”, “El hijo de Tuta”, “La manzanita”, “Los camarones”, “El Pájaro mucuá” y “María Cristina”…entre otros, quedan en la recordación de los bailadores.

Hacia mediados del 2012, el maestro comenzó a tener problemas de salud y en septiembre falleció en su casa. Centenares de personas lo acompañaron a su sepelio, pero dejó una historia musical tropical para Colombia.