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De Roux: «No se puede callar la verdad del conflicto armado en Colombia»

20 de enero de 2022
20 de enero de 2022

Ricardo Maldonado Rozo

Cartagena (Colombia), 28 ene (EFE).- El presidente de la Comisión de la Verdad de Colombia, el sacerdote jesuita Francisco de Roux, analizó este viernes, durante el segundo día del Hay Festival en Cartagena de Indias, la desmesurada violencia durante el conflicto armado y se preguntó «cómo es posible haber llegado a este dolor tan grande».

De Roux, en una conversación con la periodista María Jimena Duzán, invitó a los colombianos a reflexionar sobre el inmenso dolor causado por la violencia «y que pensemos que esto no puede seguir así en Colombia».

«¿Cuándo será posible que las víctimas de los sectores pudientes de la sociedad, sobre todo en el secuestro y en la extorsión, se sientan que son tan víctimas como las mujeres del Chocó o como las madres de los muchachos de Soacha?», dijo sobre la víctimas de ejecuciones conocidas como «falsos positivos».

La Comisión de la Verdad, creada por el acuerdo de paz firmado en 2016 con la antigua guerrilla de las FARC, busca el esclarecimiento de los patrones y causas explicativas del conflicto armado interno y que este año entregará su informe final.

«Nos estamos aproximando a la verdad que se nos impone y frente a la cual no nos podemos quedar callados así sea incómoda para nuestras familias, para cualquier grupo político, para la iglesia; si esa realidad está, hay que decirla», explicó.

NADIE GANÓ LA GUERRA

De Roux dijo en el Hay Festival que hubo un periodo en que el conflicto en Colombia se disparó con toda su fuerza, alrededor de 1996, cuando las FARC incrementaron su poder hasta alcanzar la «capacidad de dar golpes al Ejército en los que coge hasta 300 soldados prisioneros y sigue creciendo».

«Se multiplican los secuestros, se acrecienta la vinculación de niños al conflicto (…) estábamos en una situación en que las FARC colocaron 20 frentes alrededor de Bogotá», recordó.

El presidente de la Comisión explicó que esta situación se revirtió gracias a «tres cosas que juegan un papel muy importante: el Plan Colombia con la ayuda de los Estados Unidos, la tecnología aérea que incorpora el Ejército con la cual logra bombardear a la guerrilla por las noches durante sus desplazamientos y el paramilitarismo».

«Este es un paramilitarismo supremamente duro y bravo, es un paramilitarismo narcotraficante, antisubversivo, que es la forma en que se legitima en su negocio de narcotráfico, es un paramilitarismo masacrador», agregó.

El sacerdote expresó su convicción de «que a partir de ese momento el Estado comienza a tomar la ventaja en el conflicto y las FARC se disminuyen de 20.000 a 12.000 (hombres)».

VIOLENCIA REVELADA

De Roux dijo que unos de los casos investigados por la Comisión es el de la finca Las Tulapas, un latifundio creado en la región caribeña con tierras despojadas a campesinos por paramilitares con la supuesta complicidad de ganaderos, según revelaciones de algunos implicados, como Benito Osorio, exgobernador del departamento de Córdoba.

«Lo estamos estudiando porque es un ejemplo claro de la manera cómo se combinan el Fondo Ganadero de Córdoba y la reacción ante una guerrilla que había entrado previamente, hacia el año 1995», afirmó.

También, «la manera cómo se mezcla dentro de eso a (Salvatore) Mancuso (paramilitar extraditado a Estados Unidos); la forma como Benito Osorio entra a ser una especie de intermediario para que se pueda hacer el robo con asedio y con crimen a los campesinos a fin de conseguir formar esta enorme finca de más de 4.000 hectáreas».

El jesuita reveló que en este caso se ve la participación de «la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegan) que se involucra para garantizar que sea nombrado (Mario) Iguarán como fiscal General de la Nación; un fiscal que proteja y encubra y de alguna forma consagre judicialmente lo que se está haciendo allí».

LA GUERRA CONTINÚA

Francisco De Roux, que fue ovacionado de pie por el público, reconoció que «el paramilitarismo no se ha acabado en Colombia; se acabaron las Autodefensas Unidas de Colombia», organización armada cuyos integrantes se desmovilizaron en 2006, aunque muchos de ellos se sumaron después a bandas criminales.

Al hablar de la magnitud del conflicto, De Roux señaló que «habiendo 9,2 millones de víctimas el dolor en Colombia está regado por todas partes, el dolor, la indignación, la rabia, los gritos de justicia».

El presidente de la Comisión de la Verdad lamentó que en el país «se hizo la paz con las FARC pero la sociedad no hizo ningún acuerdo y Colombia sigue profundamente dividida y adolorida, llena de señalamientos y desconfianzas entre todos nosotros». EFE