22 de mayo de 2022
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Píldoras Litz (política)

23 de diciembre de 2021
Por Henry Marín Villegas
Por Henry Marín Villegas
23 de diciembre de 2021

SIGUEN ENGAÑÁNDOSE.

La moda de ahora de los dirigentes políticos es la de hacer coaliciones con diferentes apelativos. Se trata en muchos casos de amalgamas de aspirantes que tuvieron éxitos relativos, burócratas en receso, postulantes que ya han perdido, ganadores que jugaron y perdieron, y a veces, con mercenarios profesionales que pican de flor en flor, en busca del mejor néctar.

Todos a una, con el pregón del cambio y la política social como panacea. Y lo hacen desde esa “Morgue Política” que llaman democracia. Mal llamada porque está desvirtuada.

Desde ese sitio de cadáveres insepultos, el menos muerto aspira a que las lágrimas (votos) de sus escasos dolientes, se aúnen con las que se derraman por los otros rígidos y fríos compañeros, con la “esperanza” (que es un rimbombante nombre de alguna de las salas) de que las lágrimas sean transferibles, como si las lágrimas surgieran sin un motivo de pesar o de alegría.

En su afán por encontrar el néctar, creen que volando contra el viento lo lograrán. Y se equivocan.

Lo que se requiere es buen viento y buena mar, que era el deseo para los navegantes.

Que lo que quieren es: la juventud al poder. Y se equivocan . Los dos principales favorecidos por las recientes encuestas son en su orden: un joven de 61 años y otro de 76.

Que es el comunismo el que se abre paso. Se equivocan.

La ideología del los “llorantes digitalizados” no es otra que lo que pedía el presidente Turbay: “llevar la corrupción a sus justas proporciones”, y piensan que con lo que resulta de evitar el saqueo, alcanza y sobra para todos.

Y tampoco entienden que los náufragos (que son casi todos los ciudadanos ) se aferren a cualquier tronco que les permita salir del naufragio, sin preguntar si este es de madera inocua o venenosa.
Ya están todos lo suficientemente perdidos para pretender exquisiteces.

Y se equivocan una vez más, cuando tratan de asustar con el “diablo”. Ni siquiera se dieron cuenta que ese temor hace años perdió vigencia, porque la gente de hoy desconoce el vocablo. Lo mismo que ocurre con la expresión “vírgenes” que ya no las muestran ni en las procesiones.

Es que los tiempos cambian. Antes había Dios y Diablo. Verdad y Mentira. Honradez y deshonra.
Hoy existe: Dinero.

No prediquen en el desierto. El que analice, entienda la problemática, esté dispuesto a modificar la república a cualquier precio y sepa comunicarlo, es el que está más cerca de asumir el poder.

Píldoras Litz.
Diciembre 23 2021