16 de mayo de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Ah! Resultados de la JEP

22 de diciembre de 2021
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
22 de diciembre de 2021
Si algo nos gustaría conocer a los colombianos son los resultados de la JEP.  Desde luego que los referidos a los procesos que sobre la violencia de los últimos 50 años ha padecido el país, o mejor decir, hemos padecido nosotros.

Esto, porque es indudable que aún no oímos que la JEP haya producido una sentencia, tan solo una, contra uno cualquiera de los actores del conflicto. Claro que es cierto que sí oímos de los procesos contra quienes desde el ejército incurrieron en desmanes que dieron lugar a los llamados Falsos Positivos, cosa que es importante, puesto que esos actos fueron parte de los desafueros que se dieron en Colombia.

No obstante los adelantos que la JEP ha hecho en los casos de los militares, es muy extraño que no haya sucedido lo mismo en los casos de quienes integraron la guerrilla que, se dice, se sometió al tal Acuerdo de Paz. Y será que, podemos preguntarnos si: ¿En el Acuerdo dice algo sobre que los procesos por asesinatos, secuestros, extorsiones, narcotráfico, violaciones, abortos, reclutamiento de menores, etc, en los que incurrieron los “extintas”FARC no deben avanzar, así los crímenes cometidos por sus dirigentes u orientadores sean de público conocimiento? Si es por lo que hasta ahora vemos y oímos, parece que en algún párrafo alguna exclusión se da, sobre la cual no hemos leído o entendido.

Y tanto es así que pasados 5 años, lo único que nos confirma que no se avanza es que, quienes en nombre de las FARC, los hoy integrantes del partido político Los Comunes, se encuentran instalados en el Congreso ocupando las curules que debieran estar en personas que nada tuvieran que ver con los crímenes de guerra y de lesa humanidad habidos en el nefasto período que los colombianos aspiramos a superar. Y la verdad es que para superar ese doloroso período, es necesario que quienes son responsables de los hechos monstruosos tengan algún tipo de sanción, sin que nos importe si es ejemplar, si es de cárcel o simplemente una llamada de atención o un padre nuestro para que espíen las faltas.  

Las víctimas ya han manifestado con claridad que de parte de los responsables no han visto ninguna señal de arrepentimiento, de congoja o signos de pesar por lo por ellos realizado. Y por lo que hasta ahora vemos eso no va a suceder, menos si en el entretanto disfrutan de una serie de beneficios como el de recibir salarios bien altos, que criticamos de los congresistas, y de los dineros que como partido político se entregan al Partido de los Comunes. Es decir, reciben jugosos salarios en donde se encuentren. Es de advertir que comprendemos que de algo tienen que vivir y algo deben recibir para su subsistencia, porque de no tener ingresos de parte del Estado, similares a una pensión, una decente pensión, morirían de hambre porque nadie querrá emplearlos, no tanto por su pasado, como sí por sus capacidades y habilidades.

Quedemos pues en que, la JEP, hasta ahora, posiblemente se gane el aplauso de organismos internacionales, los más de los cuales sólo tienen ojos para determinados actos pero que poco o nada exigen de efectividad en los procesos en los que se deben exigir sentencias: ¡Resultados! 

Finalmente, hacerle una crítica a la JEP, venga de donde venga, no es hacer una apología a la guerra como lo consideraron algunos en el pasado inmediato con el tal Acuerdo de Paz. No! Esa manifestación es solo un escudo para tapar lo que no podemos seguir permitiendo, como es qué, por cansancio, o por el simple paso del tiempo, todo quede en el olvido y los que algún día sufrimos el conflicto desaparezcamos y para los nuevos ciudadanos se construya una historia a su gusto. De hecho, hoy ya se viene realizando esa labor y quienes atacaron en el pasado a los criminales, son vistos como los asesinos. En las redes sociales así se les califica.

Verdad y reparación. De eso, poco, pocón tenemos al cabo de estos primeros años de la JEP.

Manizales, diciembre 22 del Segundo Año de la Peste.