17 de mayo de 2022
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Las giras presidenciales

24 de noviembre de 2021
Por Óscar Alarcón
Por Óscar Alarcón
24 de noviembre de 2021

Colombia estuvo a punto de quedarse sin gobernante el 24 de julio de 1938 cuando el presidente saliente, Alfonso López Pumarejo, y el electo, Eduardo Santos concurrieron juntos a las ceremonias programadas para conmemorar el cuarto centenario de la fundación de Bogotá. Se realizaba una revista militar en la hacienda de Santa Ana, al norte de Bogotá. El capitán de la Fuerza Aérea, César Abadía, quien piloteaba un avión, hizo una maniobra imprudente para tomar la bandera que flameaba en la tribuna principal y se precipitó sobre el público estrellándose y causando numerosos muertos. Los mandatarios titular y electo se salvaron milagrosamente pero un jovencito llamado Misael Pastrana Borrero quedó herido en la cara. Treinta y dos años después sería presidente —en elecciones controvertidas– , igual que su hijo Andrés.

Para evitar que ese tipo de eventualidades no se presenten, el presidente y el vicepresidente no pueden concurrir a actos públicos ni viajar juntos. Así se acostumbra en Estados Unidos y también en Colombia. Pero en nuestro país se da la circunstancia de que quien tiene la expectativa de reemplazar al mandatario titular es, al mismo tiempo, canciller. Eso solo ocurre en el país del Sagrado Corazón. ¿Por qué? Porque el canciller es el funcionario que, con el presidente, maneja de las relaciones exteriores y por consiguiente es quien debe acompañarlo en sus misiones internacionales. Como eso no puede cumplirse aquí, el mandatario se hace acompañar de otros ministros que se las dan de cancilleres, propensos a meter la pata, y además de un sinnúmero de funcionarios, parientes y hasta hermanos del Ejecutivo.

Así sucedió en la maratónica gira de hace unas semanas, similar a la que la realizó hace 42 años el presidente Julio César Turbay y que dio lugar a que García Márquez escribiera en “Alternativa” (14 de junio de 1979) que había sido una costosa e inútil gira por México y Europa. Pronunció, entonces, discursos tan insulsos que llevaron a decir al escritor que el problema que tenía el mandatario “es que la misma persona que le hace los vestidos es la que le escribe los discursos”.