16 de mayo de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El Porvenir, un paraíso de ecoturismo en Colombia lleno de aves y café

12 de noviembre de 2021
12 de noviembre de 2021

Jeimmy Paola Sierra

Medellín (Colombia), 12 nov (EFE).- Una aventura que incluye recorrer cafetales frondosos, avistar aves y caminar junto a cascadas hace parte de la propuesta de los Carmona Ríos, una familia colombiana que explora con el ecoturismo sin dejar de rendirle culto al café y a sus tradiciones.

La finca «El Porvenir», ubicada en las montañas del departamento de Antioquia (noroeste), es el legado de tres generaciones cafeteras y acoge a turistas para vivir una experiencia campesina y conocer los secretos detrás del grano.

«Desde que formamos la familia hace 18 años empezamos con el proceso de cafés especiales. Mi esposo lleva el café en sus venas y yo he aprendido de ese mundo por él», contó a Efe Leidy Ríos, de 34 años.

A su hogar, que cuenta con 12.000 árboles, lo transformaron en una próspera agroempresa en el municipio de Támesis que ya opera bajo la marca El Porvenir CR: Café especial y turismo experiencial, del que Jhon Ferney Carmona es su faro.

Con sus productos han llegado a ferias y han puesto microlotes en países como Arabia Saudí a través de alianzas con exportadores, pero se han concentrado en trabajar con agremiaciones de la región y en atender el mercado local.

De ese crecimiento ha sido protagonista la Corporación Interactuar, que apoya a 49.000 emprendedores del país. A través de capacitaciones con el semillero agroempresarial y el Método de Base de Aceleración (MBA) Agro, la familia Carmona Ríos se ha fortalecido y reafirmó su propósito: ser fuente de empleo e impulsar a otros cafeteros de su municipio.

«Llamamos a nuestra empresa El Porvenir porque queremos ser ese futuro y bienestar para otras familias caficultoras», sostuvo Leidy, quien tiene ocho empleados participando en toda la cadena.

RUTAS DEL CAFÉ Y AVES

A sus tres hijos, Jhon Ferley y Leidy les han «inculcado» la cultura cafetera, pero con una visión desde la sostenibilidad y el cuidado del medioambiente.

En su finca, en la vereda (aldea) La Liboriana, ellos promueven «la conservación de especies, flora y fauna nativa. También hacemos procesos agroecológicos en temas de café que permiten reutilizar lo que queda del proceso y cuidar el recurso hídrico».

Además, su hacienda tiene un corredor por donde pasan distintas aves, por lo que empezaron a llegar turistas interesados en una ruta de avistamiento de aves.

Especies como gallito de roca y tángara cabecirroja acompañan los recorridos, que después fueron complementados por un tour cafetero, que le permite al visitante conocer la entraña de los cafés especiales que allí producen.

En los cafetales, nacionales y extranjeros disfrutan la diversidad y conocen la variedad de grano que cultivan. Luego pueden ver cómo lo seleccionan, el proceso de lavado, despulpe y secado, además de conocer el proceso de tostión artesanal y los diferentes métodos de filtrados para finalmente degustar una taza de auténtico café colombiano.

 

EMPALME GENERACIONAL

A Leidy le preocupa que en Támesis, «las veredas se están envejeciendo», incluso están cerrando las escuelas y los jóvenes están buscando oportunidades en «otros lugares».

Por ello junto a su esposo se esmeran porque sus hijos de 11, 13 y 15 años continúen con la cultura cafetera y lleven «esta tradición a otro nivel», con el uso de la tecnología pero que «conserven la esencia».

Desde muy temprano les transmitieron la historia que «nuestros abuelos y padres nos inculcaron» y les enseñaron la metodología que utilizan en la producción de su café para que la conserven y compartan su conocimiento con otras personas.

Isis Laila es la menor de la familia. Está en clases de catación y ayuda con la selección de las semillas. Su hermano Miguel Ángel está en el colegio agropecuario y le interesa la conservación y el cuidado del medio ambiente, mientras que Jaqueline ya terminó un curso de barismo y prepara bebidas a base de café en las ferias a las que asisten para promocionar sus productos.

«La prioridad es que estudien y se capaciten. Ellos son dueños de su destino, pero sí les inculcamos sus raíces. Ojalá se queden en su municipio y tengan una buena vida al lado del café y las aves», comentó la madre, agroempresaria y guía turística. EFE