29 de noviembre de 2021
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Cierra Glasgow sin resolver el reto climático

15 de noviembre de 2021
Por Gonzalo Duque Escobar
Por Gonzalo Duque Escobar
15 de noviembre de 2021

Al tiempo que miles de jóvenes que sienten que el tiempo se agota marchaban en Glasgow, para reclamar las promesas hechas en las COP precedentes exigiendo pasar de las declaraciones a las acciones efectivas, según los expertos lo único claro al momento es el contraste entre países con economías pequeñas que prometen alcanzar objetivos importantes en la lucha contra el cambio climático, versus el precario compromiso de grandes potencias como China, Rusia e India que, pese a ser actores responsables de primer orden, quedaron sin concretar los recursos requeridos para limitar el calentamiento global a 1,5 grados Celsius, reduciendo las emisiones globales en un 45% para 2030 y a cero para 2050.

Colombia, que ha brillado en Glasgow por mostrar resultados tras 20 años de trabajo y por su Estrategia Climática de Largo Plazo (E2050), donde se propone convertir el 30 por ciento del territorio en área protegida para el 2022 y reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, las que actualmente tan sólo llegan al 0,46% del total mundial, a un 51 por ciento para el 2030, también deja en el ambiente dudas sobre cómo podrá cumplir con los objetivos ambiciosos de dichas metas, dados los conflictos socioambientales del país, y que en buena parte su logro depende de los esfuerzos de los dos próximos gobiernos previstos para dicha fecha.

Sabiendo que al 2030 las emisiones globales aumentarán un 13,7% respecto a 2010, mientras Estados Unidos y la Unión Europea, como segundo y quinto emisores. están comprometidos, y también han logrado que Brasil, Indonesia y Nigeria se sumen a la agenda, contrariamente China, Rusia e India, que en conjunto representan la mitad de todas las emisiones de gases de efecto invernadero, no se han comprometido, o por lo menos continúan sin concretar a qué se comprometen. Recuérdese que el presidente chino que fue uno de los grandes ausentes en la cumbre sobre el cambio climático de las Naciones Unidas en Glasgow, aunque pidió a otras naciones que «intensifiquen la cooperación» sobre los objetivos climáticos, no ofreció nuevos compromisos.

La nación asiática, pese a ser el primer emisor de gases de efecto invernadero, argumenta no poder abandonar los combustibles fósiles durante una crisis energética calificada como una de las peores que ha enfrentado, donde el déficit provocó cortes de energía generalizados en dos tercios del país meses atrás. Al respecto, si bien los planes del gobierno chino apuntan a alcanzar el pico de emisiones de CO2 antes de 2030, también prometen alcanzar la neutralidad antes de 2060, además de una reducción de la intensidad de carbono de más del 65% para 2030 respecto a los niveles de 2005. Sobre esto, Li Shuo de Greenpeace, considera que para alcanzar la meta al 2030 podría ser demasiado tarde.

Por su parte, Rusia como cuarto emisor con el 4,7% de participación y lugar donde el calentamiento terrestre avanza 2,5 veces más rápido que la media del planeta, justifica la ausencia del presidente ruso en la COP 26, argumentando que la responsabilidad por la crisis climática no sólo es de ellos: “si La tundra está en llamas, también los bosques se están quemando en California, Turquía y otras partes del mundo” según el portavoz de Putin. Y en cuanto a la India, que con el 6,8% es el tercer mayor emisor de carbono del mundo y que tampoco contribuye de manera significativa, según lo advirtieron sin ambages las autoridades locales, dice no querer recibir lecciones de Occidente.

Volviendo a Colombia, la pregunta ahora es, si también podremos cumplir atendiendo la amenaza climática interna, cuando la realidad es que además de un modelo de crecimiento a costa de los derechos bioculturales, lo que explica la proliferación de bases petroleras y las pretensiones mineras en áreas protegidas, también por deforestación figuramos en el cuarto lugar a nivel mundial con 177 mil hectáreas perdidas. No olvidemos que a medida que el clima cambia y con ello el patrón de lluvias, además de especies que desaparecen en el país al encontrar los ecosistemas fragmentados, también padecemos efectos devastadores: sufrimos la erosión costera, el impacto de huracanes, y riadas por ríos que se desbordan alternado con incendios forestales en tiempos de sequía.

* Profesor de la U.N. de Colombia http://godues.webs.com [Ref.: La Patria, Manizales 15-01-2021] Imagen: COP 26 en Glasgow (2021)- Los paices que más contaminan. Revista Eje 21

Fuentes Bibliográficas

 La cumbre de Glasgow no puede fracasar. Por Justin Gillis. The New York Times. 3 de noviembre de 2021.