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Ancestros: publicaciones e imprentas

22 de noviembre de 2021
Por Hernando Salazar Patiño
Por Hernando Salazar Patiño
22 de noviembre de 2021

Manuel Isauro

(Serie de cartas dirigidas al lector, escritor, abogado  y ejecutivo Pablo Felipe Arango, fundador de la librería Libélula, columnista de Eje 21, El Andino, Cola de Rata,  sobre historia de la prensa, a raíz de los 100 años de La Patria) 

Pablo Felipe.

No siempre, pero en algunas de las guerras civiles de la segunda mitad del siglo XIX, fueron varios los boletines que se repartían, más para dar ánimo que para reflejar los hechos sucintos.

Fue así como entre enero y febrero de 1877, en plena contienda entre los ejércitos liberales gobiernistas y los conservadores, se imprimieron en Manizales siete números, el último el 6 de febrero, de un Boletín de Guerra, en el que se publicaban las proclamas del general Marceliano Vélez y de don Silverio Arango, de las que se percataban los conservadores, aunque vinieran entreveradas con los apuntes crítico-históricos de Camilo Antonio Echeverri, el escritor, ingeniero y abogado conocido como el “Tuerto”. Informes que provenían por lo general, de las fuerzas que dominaban o pretendían hacerlo.

La tentación de ampliar el contexto histórico y abundar un poco más en  los personajes y hechos que tanto incidieron en lo que fue la ciudad, es mucha, pero debo limitarme en lo posible a lo relacionado con el tema.

Y aquí tengo que entrar en terreno familiar. Bien sabes que pertenezco a esta ciudad desde sus días iniciales, como que mi bisabuelo, Agustín José Patiño, llegó a Manizales con la esposa y sus primeros hijos, el 8 de marzo de 1850, a la primera casa construida donde se hará la plaza principal, la de uno de sus fundadores, Esteban Escobar, su cuñado. El saber escribir bien y hacerlo claro y hermoso, debió influir para que casi de inmediato asumiera el mismo año, la Secretaría del primer cabildo del poblado.  Redactó las primeras actas, y se movió como el que más para que se hiciera la escuela. No es éste un detalle sin más.

Es que en 1878, en el que también fue Personero, fundó Alejo María Patiño en Manizales, La Serenata, un periódico manuscrito. En él comenzó a hacerle campaña al cultivo cafetero en los terrenos cercanos. Hasta transcribió el folleto El cultivo del café, de Luis María Mejía Santamaría, haciéndole anotaciones, por la experiencia de su padre que había sembrado cinco mil arbolitos en la rivera izquierda del río Chinchiná, los que alguna guerra le destruirá.

Aparte de que en ese año no había imprenta, y de que don Alejo conocía el poblado como pocos, pues llegó con su padre a los seis años, entró de inmediato a la primera escuela que se instaló. La decisión de escribirlo a mano, se debió ante todo a que don Alejo fue un gran calígrafo y tuvo fama de tal. Por lo demás, este arte comenzaba a imponerse, aunque fue más tarde que se dio su desarrollo. Lo cierto es que en numerosos pueblos, por distintas razones, fue ésta una manera de expresarse periódicamente. Hasta muy entrado el siglo veinte y ocasionalmente después, se dieron  periódicos manuscritos, y en colegios hasta el pasado siglo, fue frecuente esa iniciativa entre los estudiantes.

El valor de una publicación así, lo destaca el historiador Roberto M. Tisnés CMF, al historiar el periodismo de Sonson, al que cito con mínimo parafraseo, porque aplica perfecto a La Serenata: Siempre he tenido cierta debilidad por la prensa manuscrita, porque me dice de un esfuerzo mayor, el más fervoroso y el más sentido por la divulgación de la prensa, pues es evidente que resulta más humano y caluroso el mensaje periodístico.  Late en él mística más elevada y trascendente y un  personal esfuerzo digno de toda admiración. Estas publicaciones han tenido generalmente una presentación noble y bella. Parece que solo el mejor  o los mejores calígrafos de la localidad, daban ese aire de serena belleza, a la hoja que tímidamente aparecía y se atreva a circular entre las contadas familias y amistades de la pequeña ciudad o del poblado.

Hablando de periódicos manuscritos en el medio, por investigar  queda la noticia  registrada en la cronología don Vicente Emilio Arango, que sorprende. Apunta que el sábado 20 de enero de 1872, apareció en Salamina el periódico El Monitor, hecho a mano, pero reproducido en Manizales por el calígrafo, dibujante y médico Dionisio Uribe Santamaría. Que alcanzó a tener 10 ediciones. Significa que fue la primera publicación periódica que leyeron los manizaleños. Este intrigante y novedoso dato merece ser más analizado. El padre Guillermo Duque Botero no lo menciona en su historia.

“Un portento de caligrafía, en el cual no se sabe qué admirar más, si sus grandes proporciones y laboriosísima ejecución, o la originalidad y gracia de los tipos y ornamentos, o la erudición histórica y amor patrio que revelan sus innumerables pormenores”. Son las palabras que Rafael Pombo escribió para celebrar la obra que Alejo María Patiño presentó en la Exposición Nacional de 1874, en Bogotá.

Esto hace más explicable el interés que don Alejo María mostró tiempo después, en recuperar algún ejemplar de su periódico, al hacer publicar un aviso ofreciendo cien pesos, que era una cantidad alta, a quien le hiciera llegar siquiera un número de La Serenata, el  que dio a conocer en 1878.  No le fue posible. Maestro por temperamento, su destreza caligráfica la enseñó en la tierra de sus ancestros paternos, Santander, y en varios colegios de Bogotá. Antes, había sido institutor durante 11 años, por lo que por sus servicios lo condecoró la Asamblea del Cauca. Fue en la vecina Villamaría,  a la que le hizo dar este nombre, donde más ejerció el magisterio. .,

Don Alejo, que también fue poeta, como en ese tiempo  todos o casi, siguió escribiendo en las publicaciones de aquí, mientras vivió en Manizales, y de ella hizo un gran estudio, por eso fue definitivo el trabajo que escribió, haciendo el primer balance de nuestro progreso, que llamó “Datos geográficos y estadísticos de Manizales”, publicado el 12 de diciembre de 1880, en el No. 11 de Ecos del Ruiz, el periódico importante que siguió, y al que he de referirme en el capítulo que viene. El mismo Centro de Historia, al darlo a conocer en su órgano Archivo Historial No.  8 y 9 de abril de 1919, fue el que rescató este fundamental trabajo de investigación.

Nunca abandonó el periodismo, y en  Bogotá, fundó El Mundo Practico, y otro periódico suyo fue El Apunte, en cuyo último número, de los seis que alcanzó a publicar, le dedicó a Rafael Pombo, al que admiraba y fue su amigo personal, un ensayo sobre lo poesía, según su concepción.  En el editorial final, prometió que publicaría más tarde otro periódico, y lo hizo, al que llamó El Mínimo. De los varios ensayos que publicó en la prensa capitalina, algunos con seudónimo, tuve la suerte de leer en una publicación bogotana que encontré en la Biblioteca Nacional, el que escribió a propósito de la muerte de Agripina Montes del Valle, la amiga desde la infancia, pues nacieron el mismo año de 1844, Alejo en El Peñol, en Salamina la poeta.

No solo por esta amistad fue conocido en la capital Alejo María Patiño, sino por haber sido propietario del famoso almacén El Pórtico, en La Candelaria, calle 12 con carrera 4ª. esquina, en la que aun está la casa que han mencionaron Alberto Miramón en la biografía de Silva, Caballero Calderón en Memorias infantiles, Lleras Restrepo en Crónicas de mi propia vida, Mendoza Varela en algún escrito, en fin,  hasta el aviso aparece en las publicaciones de su época y estampado cuelga en la Biblioteca Luis Ángel Arango.

Te decía Pablo Felipe, que en los años de fin de siglo XIX, en el surgimiento de la ciudad tuvieron que ver  tíos y parientes por las dos ramas. Aparte de con la enseñanza, también con escritos, periódicos e imprentas. La segunda imprenta, desde Medellín, la envió en 1879 el mismo presidente del Estado Soberano de Antioquia Tomás Rengifo, quien se  la había arrebatado en la guerra a don Rufino Gutiérrez y sus hermanos. Aquella empresa editorial del general Alejandro Restrepo R., está cambiada y al parecer, mejorada y se denomina ahora Imprenta de |Manizales.

Así es que el 2 de abril de 1887, aparece el periódico Los Apuntes, y debajo de este título la expresión El Pluribus Unum, se anuncia quincenal, sin nombre de director responsable, pero en Imprenta a cargo de Próspero Patiño. En El Amigo del Hogar, periódico literario, industrial y noticioso, cuyo primer número salió el 30 de marzo de 1890, y que el  número 7 le agrega: y de conocimientos útiles, se lee Imprenta de Próspero Patiño. En la Tipografía del Distrito, de |Manizales, director Próspero Patiño, el 4 de junio de 1893 salió el periódico de variedades, El Sur,  Rudesindo Ocampo, administrador y agente general. El número 23, en diciembre de ese año, se conserva.

Pero en este último cuarto del siglo en que estamos, seguirán apareciendo las publicaciones que leyeron en  Manizales, y nombres que le marcaron el ritmo de su cultura.