16 de mayo de 2022
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Orlando Cadavid Correa
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Sino-si no, participio pasivo, lenguaje incluyente, subrepticio, el que

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
19 de octubre de 2021
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
19 de octubre de 2021

Quisquillas de alguna importancia

Si así se encuentra en el original, ‘apague y vámonos’.

La siguiente, una de las frases subrayadas del monólogo “Conferencias sobre la lluvia” de Juan Villoro: “¿Qué es una conferencia si no una divagación organizada?” (Papel Salmón, Hablemos de libros, 2/10/2021). Si así se encuentra en el original, ‘apague y vámonos’, porque, como se trata de un autor consagrado, es inexcusable que ignore la diferencia que hay entre la conjunción adversativa ‘sino’, el término que expresa la idea pretendida en esa oración, y la locución condicional negativa ‘si no’, verbigracia, ‘si no llueve, iremos esta tarde al campo’. En la construcción glosada, la conjunción denota la adición de otro miembro a esa oración. Este error es más frecuente de lo admisible. En su artículo sabatino, y aludiendo a las palabras del papa Francisco, la columnista Beatriz Chávez Echeverri escribió: “…que entienda que no somos nosotros los que vamos a salvar la tierra si no que es la tierra la que nos salva…” (LA PATRIA, 9/10/2021). Castizamente: “…no somos nosotros (…), sino que es la tierra…”, oración en la que la conjunción ‘sino’ contrapone algo afirmativo a algo negativo. ***

‘Hace añísimos’ le oía esta locución a uno de mis profesores que se valía graciosamente de ella para ponderar la antigüedad de un hecho. Locución a todas luces incorrecta, porque la desinencia ‘-ísimo-a’ se usa únicamente para formar el grado superlativo de los adjetivos calificativos, de ‘blanco, blanquísimo’, por ejemplo. Pero, aunque los participios pasivos de los verbos tienen carácter de adjetivos, cuando son parte de los tiempos compuestos del verbo no admiten ese superlativo. En su columna dominical, el presbítero Luis Felipe Gómez Restrepo escribió: “Los productores de proteína blanca, como huevo y carne de pollo y cerdo, fueron golpeadísimos por la imposibilidad de alimentar…” (LA PATRIA, 10/10/2021). Es como decir ‘fueron asesinadísimos’. Si se desea manifestar la gravedad de ese ‘golpe’, debe acudirse a un adverbio, verbigracia, ‘fueron golpeados severamente’. Con el superlativo se expresa el sumo grado de la cualidad que posee una persona o una cosa, no la intensidad máxima con que se efectúa la acción del verbo. ***

El inmenso daño que le está haciendo el noramala introducido ‘lenguaje incluyente’ a nuestro hermoso castellano se aprecia claramente en la siguiente burrada escrita por el nadaísta Jotamario Arbeláez: “…contados los humanos y las humanas entre mamíferos (….), sin olvidar hoy los y las insectos, anfibios…” (El Tiempo, 6/10/2021). ¿Escribiría en broma? No lo creo. La mujer es un ‘humano’, porque pertenece a ese género. Y de ‘insecto’ y ‘anfibio’, sustantivos comunes, ni hablar. ¿Para qué? ***

Para expresar justamente las ideas que queremos inculcar, debemos emplear las palabras apropiadas para ello. En la siguiente muestra, su autor echó mano del adjetivo ‘subrepticio’ con el que desvirtúa el objetivo propuesto, a saber, incrementar o darle fuerza a lo logrado: “Todo lo que hacemos, por lo general, invisible, subrepticio, silencioso (…) potencia lo que logramos” (LA PATRIA, Daniel Hurtado Cano, “Pensando la gestión de residuos”, 8/10/2021). Y lo desvirtúa, porque ‘subrepticio’ califica todo aquello que se hace ‘a hurta cordel’, con malicia, a escondidas y traicioneramente, con el fin de lograr algo que de otro modo no se alcanzaría, por ejemplo, ‘una campaña subrepticia’. ***

No, Rigoberto, en mi frase “Dicen que fue san Ignacio de Loyola el que…” no hay error gramatical alguno, como lo afirma usted en la Voz del lector (12/10/2021). Creo que usted entendió mal la enseñanza del “Diccionario panhispánico de dudas”. Para no alargarme demasiado, le propongo estos  ejemplos: ‘Fue Rosario la que propagó el chisme’; ‘es Chepe el que tiene que responder por lo sucedido’, y ‘será un terremoto lo que acabe con este entable’. En los dos primeros ejemplos, por tratarse de personas, ‘la que’ y ‘el que’ pueden ser sustituidos por ‘quien’, no así ‘lo que’, pues se refiere a ‘cosa’. Analice. La comilla fuera de lugar sí se la achaco a esta vejez, que ya no me desampara ni de noche ni de día. ¡Bendita sea!

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