20 de octubre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Con nadadito de perro.

11 de octubre de 2021

Por Esteban Jaramillo Osorio.

Cierre estridente, bullanguero, festivo, con la ilusión, distante de la realidad, del triunfo histórico ante Brasil en Barranquilla. Fue una gritería pasional, en concordancia con la reacción del equipo, que avanzó sus líneas, asumiendo riesgos con frágil equilibrio, pero ciego ante la portería.

Final con riñón, con huevo, con desgaste físico, con ganas de victoria, con ingredientes técnicos que desplazaron, por un rato, las razones defensivas que imperaron en el trámite.

De nuevo el gol fue esquivo, a pesar de que esta vez el bateador elegido, Falcao Garcia, mejoró con influencia en el tercio de ataque, asociado, participativo y generoso en el despliegue, de espaldas al gol como su equipo.

Infortunio el de Luis Díaz, aislado, en otro mundo, ignorado por el trámite y el plan de juego, dejando sus habilidades en el archivo. Su futbol inspirado no encajaba porque el atrevimiento parecía estar prohibido.

Al igual que Roger Martínez, incómodo en posición que no es la suya, enjaulado en la función asignada, intrascendente hasta ser sustituido. Costumbre en Colombia  es ver futbolistas fuera de la demarcación acostumbrada.

No queda claro si los puntos perdidos son menos importantes que los conseguidos. Lo cierto es que, salvo un desastre, que se ve improbable, Colombia estará en Qatar, el próximo año.

No quiso Neymar pasar inadvertido, pero eligió caminos fuera de su futbol. Terminó descontrolado, provocador y fuera de combate. Su presencia fue menos importante que la ausencia de Casemiro. Su equipo terminó con la lengua afuera y sufriendo demasiado.

De nuevo Ospina con sus confiables intervenciones, y Barrios con un partido que le cayó como anillo al dedo, porque sus compañeros de defensa jugaron mucho tiempo compactados, amontonados, cerca de la portería, impidiéndole a Brasil el gol en sus continuas llegadas.

Mención especial para Quintero, fuera de forma. Dio lo que tenía y algo más. A veces alejado de su mejor zona de influencia. Con la pelota en los pies fue claridad, pase y conexión. Al igual para Falcao y para Cuesta, una revelación salida de las lesiones o las circunstancias que afectaron a sus compañeros. Tantos meses olvidado.

Si encontrar el equipo ideal, sin desplegar el juego esperado, excesivamente miedosa o defensiva,  marcha  la selección  Colombia, en este viaje sin fecha de caducidad, buscando el óptimo rendimiento, con destino al mundial. Lo hace con su nadadito de perro que tantas veces nos pone a sufrir  y no a disfrutar. Esteban J.