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Por Guillermo Romero Salamanca Cómo se escapó el Mundial 86 a Colombia

26 de octubre de 2021
26 de octubre de 2021

Por Guillermo Romero Salamanca

Toda clase de epítetos recibió Belisario Betancur la noche del 25 de octubre de 1982 cuando era mandatario de los colombianos.

El candidato eterno del Partido Conservador, oriundo de Amagá, Antioquia, buen trovador, de memoria excelsa para la poesía y de grandes amistades culturales apareció en los canales de televisión y en 99 palabras dijo: “Anuncio a mis compatriotas que el Mundial de Fútbol de 1986 no se hará en Colombia. No se cumplió la regla de oro consistente en que el Mundial debería servir a Colombia y no Colombia a la multinacional del Mundial. Aquí tenemos otras cosas que hacer como hospitales y escuelas, y no hay siquiera tiempo para atender las extravagancias de la FIFA y sus socios”.

De esta manera Colombia se convirtió en el único país que rechazó la realización del mundial de balompié.

Durante años Alfonso Sénior Quevedo, empresario aduanero había hecho un lobby inimaginable con los directivos de la FIFA para convencerlos de hacer el torneo mundial en Colombia. Él, además, había traído a lo más excelso del fútbol argentino en lo que se llamó “La época dorada”, entre otros al inmortal Alfredo Di Stéfano para impulsar a Millonarios, su equipo del alma.

Esa noche del 25 de octubre de 1982 golpeó una y otra vez su sombrero Barbisio contra el escritorio, se sintió traicionado por los directivos y políticos colombianos y no comprendió jamás la determinación de Betancur Cuartas.

Él, incluso, había visto el 11 de julio de 1982, en las pantallas del estadio Santiago Bernabéu en España, mientras Italia alzaba su tercera Copa Mundial, un mensaje que decía: “Nos vemos en Colombia 86”.

Desde 1973, Alfonso Sénior había hecho todos los contactos posibles. Incluso llevó a los directivos de la FIFA al Palacio de San Carlos cuando Misael Pastrana Borrero era presidente. Luego de un ajiaco santafereño y postre de natas los comensales hablaron de la Copa Mundial para Colombia. Alfonso Sénior era amigo personal de sir Stanley Rous, presidente de la entidad regidora del fútbol en ese momento.

Del almuerzo no salió nada en concreto.

El 9 de junio de 1974 la FIFA anunció que se haría el mundial en Colombia.

Selecciión Colombia 1985

Luego llegó al poder Alfonso López Michelsen, a quien le divertían más las parrandas en Valledupar y las canciones de Helenita Vargas “la ronca de oro”, que del fútbol. No pasó a mayores y el padre de Alfonso Sénior y Raúl Sénior seguía con su interés en convencer tanto a la FIFA como a los políticos colombianos de hacer el mundial.

Alfonso Sénior había comprado, en la calle 12 abajito del Palacio de Justicia en Barbisio, otro sombrero, esta vez uno café oscuro, cuando llegó al poder Julio César Turbay Ayala, quien no se desajustó el corbatín por el fútbol, tema lejano para él. Escasamente, en asuntos deportivos, había jugado en el famoso “campo de Tejo Villamil”, situado en la calle 67 con carrera 22 en pleno Siete de Agosto de Bogotá. Tal vez hizo un par de mechas en campaña porque el M-19 no le dejó en paz en su mandato.

El presidente liberal creó la Corporación Colombia 86 para recaudar fondos en el sector privado y en sus discursos electorales había prometido construir el estadio Metropolitano en Barranquilla. El 7 de diciembre de 1979 puso la primera piedra en el lugar.

Claro, la FIFA pedía 12 estadios con capacidad mínima para 40 mil personas, otros 4 para 60 mil y dos más, de 80 mil. El desafío era complicado.

Las únicas empresas que apoyaron la propuesta, al menos en el álbum de Panini 1982 fueron El Grupo GranColombiano de Jaime Michelsen Uribe y el Banco de Colombia con avisos en sus contraportadas, anunciando la realización del evento en 1986.

El Mundial en Colombia tuvo defensores como la congresista Alegría Fonseca, pero también contradictores por doquier y por ello, el 25 de octubre de 1982 el presidente Belisario Betancur temeroso de perder su popularidad, hizo prender las cámaras del Palacio de Nariño para dirigirse al país, calificando de “extravagancias” las peticiones de la FIFA.

Betancur pretendía que con el premio Nobel que había recibido Gabriel García Márquez cuatro días antes de su anuncio, los colombianos olvidarían el campeonato.

No se hizo el mundial en 1986 en Colombia. Sénior perdió el sombrero. No se construyeron ni los hospitales ni las escuelas que había prometido el presidente. Arturo Jaimes, redactor deportivo de Colprensa, golpeaba las teclas con rudeza redactando la noticia.
México aceptó el reto. Se lució Maradona. Colombia no clasificó.