21 de septiembre de 2021
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Lo que quieren los jóvenes

15 de septiembre de 2021
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
15 de septiembre de 2021

Todos hemos sido jóvenes. De eso no hay duda. Tampoco la hay en que todos, en la juventud, hemos querido hacer el mundo a nuestra medida, medida que de una u otra manera ha sido dimensionada por la educación que hemos recibido hasta ese momento en nuestras vidas. Así fue para nosotros y así es hoy para los que disfrutan o padecen esta etapa en sus vidas.

Y es acá en donde nos preguntamos los mayores: ¿Qué quieren los jóvenes? En principio no tenemos una respuesta ni claridad sobre lo que están esperando obtener los jóvenes para sus vidas en medio de las manifestaciones que hoy realizan; manifestaciones que tienen por característica fundamental la dispersión de criterios para expresar lo que desean, lo que hace difícil entender lo que en realidad buscan.

Y es de entender que la juventud no tenga aún unas metas definidas, máxime cuando la forma en la que han sido educados es muy disímil, por no decir que caótica, todo derivado del comportamiento y metodologías de sus padres en cuanto al cuidado y ejemplo para con ellos, sus hijos. Bueno, y ni qué decir de lo que en el colegio o en la escuela recibieron en su formación, razón fundamental para que esa juventud no sepa aún que es lo que quiere, ni a que aspira para su futuro.

De esta manera no es extraño que en las manifestaciones del hoy haya expresiones como: “nada es verdad, todo es mentira”. Y otras como: “no más censura”. Y no falta el grito de “libertad”.  Y en medio de las múltiples frases que los mueven hoy, los gritos de universidad gratuita para todos y oportunidades de trabajo, son las más sonoras. Estas demandas, tienen cierto sentido, máxime cuando muchos no alcanzan la universidad por falta de recursos y en muchos casos los empleos que a ellos se les ofrecen tienen mucho que ver con la preparación académica y la capacitación en las diversas disciplinas que el mundo moderno demanda. De esto hay que señalar que las más de las veces la educación universitaria con título profesional no siempre es una solución, ni la panacea, como quiera que lo que hoy se demanda está en los campos de la tecnología y el desarrollo de habilidades que den lugar a una mejora de la competitividad, en un mundo que demanda eso: competitividad.

Y, en medio de las demandas, algunos van más allá y su afán los lleva a exigir que las evaluaciones en las universidades se terminen tal y como hoy se tienen, y miren más hacia el interés y desempeño del estudiante en la materia respectiva. Parece que habrá que buscar un sistema de evaluación similar al que tiene en la actualidad FECODE, en donde esta tarea se cumple a través de gritos, paros, huelgas y amenazas. Nada extraño, ya que esta juventud ha sido formada en medio de ese sistema FECODE y es impulsada e ideologizada por los integrantes de ese mal que tiene el país y que da por resultado esto. Sí! Esto! Precisamente esto! Jóvenes con bajos índices en comprensión de lectura, incapacidades matemáticas, bajo razonamiento lógico e incapacidad para expresar sus ideas por medio de la escritura.

Y es necesario tener especial cuidado en lo que a oportunidades de obtener empleo se refiere, ya que, en la escuela y colegio, no se está formando para que cada uno sea fuente de creación de empleo. Todo, según cuentas, debe ser suministrado por otros, sin dar capacitación al desarrollo de aspiraciones de emprendimiento personal. Y hay que tener especial cuidado en este aspecto, ya que este mal parece estar muy generalizado en el mundo y, países desarrollados como China y algunos de Europa y Estados Unidos, enfrentan un sentimiento entre la juventud que considera que lo que había que hacer ya está hecho y que las generaciones anteriores fueron afortunadas al encontrar que hacer y lo hicieron sin dejar para ellos nada por hacer.

Este, parece ser un grave coletazo de lo marcando por la tecnología, tecnología a la que, para acceder a ella, requiere de grandes capitales y su aplicación es muy compleja en la mayoría de las veces.

Tenemos los mayores un gran problema en los jóvenes. Problema al que hay que ayudarles a buscarle salidas. Salidas que la juventud, en sus capacidades no ve, no encuentra, no barrunta y cree que con rayar paredes y destruir lo que encuentran o bajar estatuas, se soluciona. Hay que ir en su auxilio, haciéndoles entender que no es pidiendo, exigiendo, ni destruyendo, como se solucionan las cosas. No! ¡Es haciendo! ¡Es pensando! ¡Es creando! ¡Es trabajando!

Manizales, septiembre 13 del Segundo Año de la Peste.