16 de mayo de 2022
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La epilepsia….

17 de septiembre de 2021
Por Eduardo Lozano M.
Por Eduardo Lozano M.
17 de septiembre de 2021

CONDICIÓN MÉDICA QUE NO RESPETA  EDADES

Qué gratificante es abrir el buzón de correo de los lectores y encontrarse cartas de felicitación, de crítica, de quienes no comparten lo que escribo y otros que por incultura me recuerdan a la progenitora. Pero es que así somos los colombianos y en la apertura de criterios está el buen sabor de lo que uno hace. Qué tal que todos opinaran igual o ensalzando un trabajo cuando en el fondo ni les gusta.
 
Todo esto para contarle a los amables lectores que esta semana recibí una nota que me puso a pensar y a leer sobre un tema, que tal vez por ignorancia hemos dejado de lado. Se trata de una persona que desde que era niña sufre de epilepsia y asegura que es un fenómeno que estigmatiza socialmente, porque nosotros (y me cuento entre ellos) somos unos ignorantes  del tema. No sabemos por qué se da y mucho menos si eso es contagioso o no.
 
Pues me dediqué unas cuantas horas a escarbar (si me valen el término) entre libros e informes, algunos datos de la epilepsia que seguramente usted tampoco sabe.
 
La OMS (Organización Mundial de la Salud) tasa en unos 50 millones de victimas de epilepsia en el mundo, que son tratados de diferente manera para su recuperación. Colombia, de acuerdo con el ultimo dato del Ministerio de Salud al terminar el año 2019, contabilizaba 767.251 personas víctimas de esta novedad.
 
Para ir entrando en materia les cuento que el cerebro humano es algo parecido a una maraña de cables eléctricos, que al alterarse uno de ellos genera el mal y descompensa el cuerpo.
 
Generalmente, una crisis epiléptica se desencadena por un exceso de actividad eléctrica de un grupo de neuronas (células cerebrales) hiper excitables y puede afectar a funciones como el movimiento o el comportamiento, o al nivel de conciencia (la noción de lo que sucede alrededor de uno).
 
Complicado verdad? pero los médicos neurólogos que tratan estas cosas dicen que la Epilepsia como tal no es contagiosa y que aparece en cualquier edad.
 
Aunque un ataque de epilepsia es impresionante para los que no conocemos de esto, no es motivo para estigmatizar a las personas. Todo lo contrario, ayudarles  y acompañarles hasta que se reponga del episodio.
 
Esta enfermedad es tan antigua como el Universo y antes se decía que era la enfermedad de la Luna.
 
«Las personas creían que las dolencias estaban controladas por los cuerpos celestes, en el caso de la epilepsia por la luna, lo que llevó a pensar que era probable que las crisis ocurrieran en luna llena, de aquí el nombre de “Enfermedad de la Luna”.
 
Aunque aquí hay asociaciones que reúnen a los epilépticos para instruirlos sobre el problema, parece que no fuera suficiente y cada día se requiere más y más apoyo no solo de la sociedad sino del Estado.
 
La nota que recibí en el buzón es la siguiente y quiero que ustedes la conozcan, para que tengan el concepto de un fenómeno que puede estar en cualquier momento en sus hijos, sus sobrinos, su familia, etc.
 
¡Hola! Mi nombre es Bibiana Torres, vivo en Bogotá y soy una mujer, empoderada, inteligente, feliz, exitosa y tengo una condición médica llamada epilepsia. Al tener esta condición me di cuenta de que, no todos somos iguales, ni aprendemos o vivimos de la misma forma. Todos somos muy diversos y tenemos capacidades distintas que deben ser aprovechadas al máximo sin etiquetas ni rotulaciones. 
Esta condición médica inició cuando tenía 13 o 14 años debido a una situación que me ocurrió en el colegio, primero por llegar un segundo tarde y dos por llevar unos tenis que no corresponden con el reglamento de esa época. Debido a esta cuestión, me llevaron a coordinación y por el miedo, la angustia y el pánico que esto me generó por las consecuencias que traería en mi casa y especialmente con mi mamá, en la puerta de este lugar, me desplomé y sufrí mi primera crisis de epilepsia. 
Lo que siempre he querido hacer con todo esta historia, es una reflexión desde todos los ángulos y todos los ámbitos, desde el escolar, educativo, social, familiar y especialmente desde como una adolescente percibe la realidad y la dimensiona tan distinta, por ello es tan importante decirle a nuestros hijos, tranquilos que nada puede ser tan grave. 
Tras mi primer suceso de epilepsia, perdí la memoria y no reconocía a nadie, ni a mi hermana, ni siquiera sabía quién era yo. Luego comenzó todo mi proceso, empecé a tomar fármacos, a tener citas médicas, me cambió la vida por completo porque en plena adolescencia, no solo esto nos afecta a nivel físico, esta dificultad, afecta a nivel emocional, la autoestima, a nivel social porque nadie quiere ser reconocido como un epiléptico. Yo no me llamo así, no soy epilepsia, soy Bibiana Torres, soy una mujer poderosa, exitosa, feliz y esto no me define a mí ni a nadie como persona. No hay ningún derecho a rotular, encasillar, discriminar o llamar de manera inapropiada a las personas que tenemos esta condición. 
Después del suceso del colegio comencé a presentar crisis en la calle, en el bus, en la biblioteca, por este motivo, mi mamá tenía que salir corriendo a todo momento al lugar donde me encontraba, pues al tener una crisis de este tipo, el nivel de cansancio es impresionante, que ni siquiera te puedes parar solo, el cuerpo queda tan extenuado que yo ni siquiera lograba levantarme. 
 
Ahí paré la lectura. Me pareció que era suficiente testimonio, para que quienes tienen el manejo de este país, miren hacia el sector de esta franja de afectados por la epilepsia, que sin razón alguna los estigmatizamos y minimizamos.
 
Cuando pasa ese episodio de la crisis, nos encontramos con personas absolutamente normales y de gran capacidad en todos los sentidos. 
 
POR QUÉ DISCRIMINARLAS?
 
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