21 de septiembre de 2021
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¿Hacia dónde va nuestra economía con el actual cambio de moneda?

15 de septiembre de 2021
Por Fernando Escobar Giraldo
Por Fernando Escobar Giraldo
15 de septiembre de 2021

¨El banco central de Colombia (Banco de la República) tiene mucho trabajo por hacer si quiere poner un piso bajo a una de las monedas de peor desempeño en el mundo este año. La divisa tiene menos peso ajustado por volatilidad que sus pares vecinos como Brasil y Chile, por ejemplo¨, dicen expertos de la revista Bloomberg en Yahoo-finanzas.

Y es que el cambio de pesos por dólares a los valores actuales, constituye una seria demostración de la depreciación de nuestra moneda. Los factores que inciden son varios:

De acuerdo con análisis que hemos consultado de diversas fuentes, se obtienen conclusiones como éstas: El peso colombiano ofrece a los inversores un rendimiento mucho menor que las monedas de sus principales vecinos, como Brasil, especialmente si se tiene en cuenta la volatilidad. Si bien el banco central ha emitido últimamente más señales de alerta, sugiriendo que las subidas de los tipos de interés están en camino, esto podría resultar demasiado poco y demasiado tarde para algunos, dejando a la moneda en riesgo de ir hasta más a fondo en el precipicio.

De otro lado, el posible retorno de la volatilidad política -que se disparó anteriormente con las protestas contra los cambios fiscales y las rebajas de la calificación crediticia- también representa un riesgo, al igual que cualquier cambio de dirección de la Reserva Federal de EE. UU. hacia una política más estricta de lo cual Colombia no tiene control.

El desacople en los precios del petróleo, primer renglón de exportación de nuestro país, se suma a otros factores que generan muchísima incertidumbre.

El peso colombiano se ha desplomado alrededor de un 11% en 2021, llegando a pasar la barrera de los $4,000 por dólar. Aunque ha protagonizado recuperación, sigue siendo volátil y continúa siendo una de las monedas con peor rendimiento este año, junto con las de Argentina, Turquía y Perú.

La recuperación temporal y muy ligera, se vio marcada por la perspectiva de los flujos derivados del acuerdo de Ecopetrol para comprar Interconexión Eléctrica SA.

La situación fiscal no contribuye a mejorar el atractivo del país, ya que se espera que el déficit presupuestario se sitúe en torno al 8,3% del producto interior bruto en 2021, el peor en más de 15 años.

Según Bloomberg: ¨Este tipo de deterioro no sólo ha pesado sobre los activos en moneda local y ha contribuido a provocar recortes de calificación, sino que también ha perjudicado la posición del país en los mercados de crédito internacionales. La prima de rendimiento sobre los bonos del Tesoro de EE. UU. en dólares para el año 2031 de Colombia se ha ampliado a alrededor de 223 puntos básicos desde un mínimo de menos de 150 puntos básicos en enero. El coste de asegurarse contra el impago de la deuda durante los próximos cinco años ha subido unos 60 puntos básicos en 2021¨.

Al ciudadano común y corriente, es decir, a usted lector y a mi, esta debilidad monetaria nos afecta con precios más elevados de la canasta familiar mientras los ingresos no aumentan, con valores desproporcionados para ciertos productos, incluyendo la propiedad raíz. Quienes desde el extranjero hacen negocios en Colombia aprovechan para enviar más dólares ya que el cambio los favorece. Pero eso no quiere decir que quienes gastan ese dinero, se vean favorecidos debido al aumento del costo de vida. Mientras que quienes requieren enviar dinero fuera del país se ven menos favorecidos. Los dos escenarios podrían conducir a un caos según como se les mire. Lo cierto del caso es que si el endurecimiento de nuestra moneda no se da, todos seguiremos sufriendo las consecuencias.

A finales de junio, los funcionarios fueron unánimes al optar por no unirse a sus vecinos en el endurecimiento, incluso después de la sorpresiva decisión de México de subir. En julio, indicaron que el endurecimiento se produciría más adelante, pero una vez más se mantuvieron al margen. Las preguntas son ¿hasta cuándo y por qué?

Volviendo a la figura de los ciudadanos común y corriente, la mayoría neófitos como yo en este campo, somos quienes más requerimos de respuestas por parte de los responsables del manejo financiero a todos los niveles, especialmente de nuestro Banco de la República.