18 de mayo de 2022
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El Aquelarre. Derecho a la presunción de inocencia

26 de septiembre de 2021

Nadie puede acusar a esta simpática brujita de gobiernista. Si siente que el presidente Duque se equivoca, lo dirá sin ambages. Pero también será explícita en protestar cuando se acuse injustamente al gobierno, como ocurre tantas veces. Si los ciudadanos tienen derecho a la presunción de inocencia, los gobernantes también. Todo el mundo.

NO SE LA PUEDE CONDENAR MIENTRAS NO HAYA SIDO VENCIDA EN JUICIO

Por lo anterior, es aterradora la crueldad, la falta de consideración, casi diríamos que de caridad cristiana, con que se ha aplicado un bullying insoportable a la exministra de las TIC. Puede que sea responsable por descuido, por omisión, o hasta por acción y corrupción, en el negociado de Centros Poblados. Pero hay que probarlo. No se la puede condenar mientras no haya sido vencida en juicio. Eso de convertir una deformación de su apellido en sinónimo de delincuencia es inaceptable. Ni a los peores criminales de este país, a los autores de los crímenes más execrables, a los capos del narcotráfico, se les ha sometido a semejante humillación. ¿Qué pasará si la víctima de este tratamiento resulta al final inocente, o culpable apenas de incapacidad para detectar un engaño o de simple ingenuidad? El daño estará hecho. Irremediablemente. Esta ha sido nada menos que una condena a muerte moral. Y lo inconcebible es que la Real Academia Española se haya prestado −si es que la noticia es cierta− para semejante ignominia. Un cuerpo supranacional, con funciones especializadas, que se considera serio y neutral y que no tiene por qué participar en asuntos internos de los países, no debería prestarse para semejante bajeza.

ENEMIGOS IRRECONCILIABLES

Es que nos estamos acostumbrando a un trato denigrante entre hijos de una misma patria. Uribe insulta a Petro y lo acusa de horribles delitos, Petro le responde con la misma moneda, Nadie se cuida de pensar en lo que se va a decir, antes de abrir la boca. No parecemos compatriotas sino enemigos irreconciliables. Con todos los problemas que tenemos, no se nos ocurre pensar en que podríamos tratar de resolverlos de manera conjunta. Se le ve un futuro muy negro a este pobre país.

FALSO ARGUMENTO

Resulta por lo menos inoportuno, si no es que se hace de mala fe, tratar de cambiar normas de la ley de garantías pocos meses antes de unas elecciones de cuerpos colegiados y de unas elecciones presidenciales. En un país con los índices de corrupción del nuestro, lo que se debería buscar siempre sería controlar ese mal nacional. No estar buscando la forma de abrirle más caminos. El argumento de que, desaparecida la posibilidad de la reelección presidencial, no se necesita mantener las posibilidades de contratación oficial cuando se aproximan las votaciones es un falso argumento. Porque la reelección no existe para un candidato específico, pero sí para un sistema o un grupo de poder. En la próxima elección no se puede reelegir a Duque, pero sí se puede reelegir al Centro Democrático. Si el nuevo presidente resulta ser Óscar Iván Zuluaga, sería el mismo grupo de derecha el que continuaría gobernando y el poder de Uribe y el del propio Duque seguirían «vivitos y coliando», No nos equivoquemos.

SIEMPRE HABRÁ VÁNDALOS, PRIMERAS LÍNEAS Y GRUPOS SUBVERSIVOS

Para el próximo martes se anuncian nuevas marchas de protesta del llamado paro nacional. Así, con minúsculas. Ya sabemos lo que eso significa. Por más que se las tilde de «pacíficas», siempre habrá vándalos, primeras líneas y grupos subversivos interesados en aprovecharlas para generar el desorden y crear caos y destrucción. Y el señor Maltés, en medio de su prepotencia, sabe que eso es así, pero no le importa. Más bien lo disfruta. Siente que siempre quedará impune. Se han gastado miles de millones de pesos en reparar los inmensos daños que resultaron de las las protestas de abril pasado y meses subsiguientes. Se han recuperado bastante los sistemas de transporte masivo de las principales ciudades. Y también los propietarios de bienes privados han ido reparando los grandes destrozos y reponiendo los saqueos sufridos. ¿Volverá la destrucción a asolar de nuevo este pobre país? ¿Se habrá perdido esa platica de las reparaciones? ¿Está el estado en capacidad de controlar esos desmanes?

DAÑO IMPOSIBLE DE MEDIR

Muchos lo dudan. Más aún, cuando la campaña universal de la extrema izquierda a través de las redes sociales ha convencido a los organismos internacionales y al congreso de los Estados Unidos de que nuestros policías son unos asesinos descontrolados que han masacrado a unos angelitos inocentes que no han dañado nada, que no han matado policías, que no han lanzado bombas incendiarias a las cabezas de los uniformados, ni los han encerrado en estaciones de policía para incendiarlas con ellos adentro. Ni han causado con sus bloqueos el desabastecimiento alimentario y de medicamentos, y un daño imposible de medir a la economía agropecuaria y avícola del país.

TREMENDA TAREA POR DELANTE

Esa campaña ya logró un éxito mayor. El congreso de los Estados Unidos acaba de decidir la suspensión de las ayudas económicas de ese país a la lucha contra la subversión. No permitirán auxilios económicos ni venta de armas para la policía de este país. Tremenda tarea tiene por delante la diplomacia colombiana para mostrar al parlamento gringo la realidad de lo que ha pasado en Colombia con esas protestas.

HOMENAJES QUE SON CACHETADAS INACEPTABLES

No parece muy razonable ni oportuna la decisión del partido Comunes de homenajear la memoria del Mono Jojoy con motivo del aniversario de su muerte a manos de las fuerzas armadas colombianas.  Estamos tratando de sacar adelante un proceso de paz, complicado por la intención del gobierno de hacerlo trizas. Necesitamos perdonar, pero no exaltar, las barbaridades cometidas de lado y lado durante esa guerra que con razón se ha llamado fratricida. No tendría ninguna presentación que se celebraran como hazañas los falsos positivos. Pero tampoco la tiene que se celebren como hazañas los hechos criminales cometidos por las FARC. Sus víctimas sienten esos homenajes como cachetadas inaceptables, que hacen dudar de la sinceridad de los exguerrilleros.