17 de mayo de 2022
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Ciervo-siervo, lenguaje incluyente, a través de, contingencia-contención

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
21 de septiembre de 2021
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
21 de septiembre de 2021

Quisquillas de alguna importancia 

Bueno es culantro, pero no tanto. 

¿Descuido o ignorancia? Lo primero, casi con seguridad, porque sería extraño que el editorialista de El Tiempo ignorase la diferencia que hay entre ‘ciervo’ y ‘siervo’. Sin embargo, el error quedó impreso hasta el final de los tiempos y desvirtuó de todo en dodo la analogía intentada por el redactor en este consejo: “…por duro que sea el rebusque, el camino de la ilegalidad, lanzarse como siervo entre fieras no es aconsejable…” (Un caso doloroso, 7/9/2021). Aunque también hay ‘fieras humanas’, más peligrosas incluso, la analogía del autor sería acertada si la posible víctima de esas fieras –leones o tigres, digamos– fuera un ‘ciervo’, para ellos presa fácil, pero no un ‘siervo’, cuyo hábitat no es la selva, sino los palacios de los reyes y las sedes de los gobernantes. Los dos términos –‘ciervo’ y ‘siervo’– tienen su origen en los sustantivos latinos ‘cervus-i’ y ‘servus-i’, respectivamente. El primero, que el latín tomó del griego ‘keraós’, es un “animal rumiante, de 1,30 mts. de altura más o menos, esbelto, de pelo áspero, corto y pardo rojizo en verano y gris en invierno”; el segundo, es el “esclavo de un señor” o el “nombre que se da a sí misma una persona respecto de otra para mostrarle obsequio y rendimiento”. Los viejos recordamos que en las cartas poníamos antes de la firma “su atento y seguro servidor”. ¡Ah tiempos aquellos! ***

Lo anterior, tomado del segundo editorial de El Tiempo de ese día. En la misma fecha, y en el primer editorial, su redactor escribió lo siguiente: “Los y las integrantes de la representación colombiana…”, y más adelante, esto: “Si bien todos y cada uno de los 69 integrantes de la delegación…”. Para ser consecuente, el autor debió redactar la segunda frase así: “Si bien todos y todas y cada uno y cada una de los y las 69 integrantes…”. ¿O ‘integrantas’? Tiene razón Jacinto Cruz de Elejalde al afirmar que el ‘lenguaje incluyente’ es, no sólo ‘farragoso, nocivo e inútil’, sino también ‘traicionero’. ***

La locución preposicional ‘a través de’ expresa que ‘algo pasa de un lugar a otro’, por ejemplo, ‘la luz pasa a través del vidrio’ o ‘la voz, a través de la pared’; también, que ‘una cosa está colocada de un lado opuesto al otro de lo expresado’, verbigracia, ‘un cable puesto a través de la quebrada’, y que ‘la acción se realiza por intermedio de una persona o cosa’, por ejemplo, ‘el libro le llegó a través de Envía’. Con esta última acepción se está abusando de tal manera, que ya fueron a dar al cuarto de San Alejo la preposición ‘mediante’ y la locución preposicional ‘por medio de’. Demostración de ello, el artículo del presbítero Luis Felipe Gómez Restrepo “La empresa BIC, un capitalismo consciente” (LA PATRIA, 12/9/2021), en el que la empleó cinco veces, tres de ellas en apenas cuatro renglones: “a través de las cuales, a través de la implementación, a través del liderazgo, a través de su fundación, a través de acciones”. Bueno es culantro, pero no tanto. ***

Según un radioyente, una periodista de Caracol Radio, en el programa de la mañana (13/9/2021), al referirse a los problemas de terreno de las bananeras de Urabá, habló de “muros de contingencia”. Si estaba improvisando, se le puede perdonar este ‘lapsus linguæ’; si no, hay que aconsejarle a ella, o al redactor de la crónica, que vaya al diccionario para que vea la diferencia que hay entre ‘contingencia’ y ‘contención’, el término apropiado. El primero, que no tiene relación con un objeto material, sino con un hecho, y viene del latín ‘contingentia’ (‘azar’), es la “la posibilidad de que algo suceda o no”. Sus sinónimos, ‘albur, evento, azar, riesgo, probabilidad’, etc. ‘Contención’, del latín ‘contentio-onis’ (‘acción de tender con esfuerzo, tensión, esfuerzo; contienda, emulación’) significaba antiguamente ‘intención, esfuerzo, conato’: luego, a mediados del siglo pasado, ‘contienda, emulación’; hoy, también ‘acción y efecto de contener’ (“reprimir o sujetar el movimiento o impulso de un cuerpo”), que es lo que hacen los ‘muros de contención’.

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