27 de mayo de 2022
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Vacunas convencionales, la mejor opción ante las variantes

30 de agosto de 2021
30 de agosto de 2021


Debido a que algunas de las variantes del COVID-19 –como alfa, beta, gamma y delta– no afectan más allá del 15 % la efectividad de las vacunas, la mejor opción siguen siendo las que ya se han desarrollado.

Así lo afirma el doctor Carlos Arturo Álvarez, médico infectólogo y docente de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), frente a los estudios que se adelantan para lograr una modificación, especialmente las desarrolladas a partir de ARN o adenovirus.

“Por su naturaleza ARN, estos virus suelen tener mutaciones que se presentan en mayor o menor medida dependiendo de dónde se encuentren: cuando varias mutaciones se acumulan en sitios importantes de la estructura del virus, es lo que consideramos como una variante”, explica el especialista, Coordinador Nacional de Estudios COVID-19 desde la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La OMS ha descrito dos tipos de variantes: las de interés y las de preocupación. Las primeras son aquellas que potencialmente afectarían o modificarían la relación del virus con el ser humano, mientras que en las segundas ya se ha demostrado esa afectación.

Según el doctor Álvarez, esas modificaciones pueden consistir en cuatro aspectos: que afecte la capacidad de transmisión del virus, la gravedad de la enfermedad que causa, la letalidad o muerte, y la efectividad de las vacunas actuales.

Variantes preocupantes

Según la OMS, las variantes alfa, beta, gamma y delta son consideradas “de preocupación”, ya que han demostrado alterar la capacidad de transición o la eficacia de las vacunas.

La delta se detectó por primera vez en India en octubre de 2020. Esta variante hace que el virus se transmita con mayor facilidad, por lo que una persona podría contagiar entre 5 y 10 individuos, ya que tiene mutaciones que facilitan la interacción entre la partícula viral que permite la entrada del virus a las células humanas.

Además, según la OMS, puede disminuir la eficacia de algunos tratamientos con anticuerpos monoclonales y de los anticuerpos generados por algunas de las vacunas contra COVID-19. Sin embargo, hasta el momento no se ha demostrado que bloqueen su efectividad total, sino que hacen que se pierda solo del 10 a 15 %.

La variante gamma se detectó en Brasil en 2020, con la característica de que se puede transmitir más fácilmente, aunque menos que la delta, y es dominante en países sudamericanos como Brasil, Chile, Uruguay y Argentina.

Por otro lado está la variante beta, que se detectó por primera vez en Sudáfrica en 2020 y presenta varias mutaciones en la espícula viral, que es la que ayuda a que el virus se enganche a las células humanas, pudiendo afectar la efectividad de las vacunas.

La variante alfa se detectó por primera vez en septiembre de 2020 en Reino Unido. La OMS confirmó que esta tendría una mayor transmisibilidad que la cepa original y que aumenta el riesgo de recontagio.

Según el doctor Álvarez, en el país también se ha detectado la variante conocida como B.1621, que podría afectar la transmisión del virus. Sin embargo, hasta el momento esto no se ha confirmado, ni su origen o nacionalidad.

Agencia de Noticias UN – Unimedios