25 de mayo de 2022
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¡Ni minería, ni aguacate hass!

Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
5 de agosto de 2021
Por Uriel Ortíz Soto
Por Uriel Ortíz Soto
Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
5 de agosto de 2021

Comunidad y desarrollo

¿Hasta  cuándo tendremos que seguir contando  muertos, de las minas de oro de Marmato – Caldas, que por culpa de la Agencia Nacional de Minería, que no se ha dignado tomar los correctivos necesarios, para evitar que humildes campesinos mineros continúen siendo víctimas de sus improvisaciones?.

Al inicio de esta semana, ocurrió una nueva catástrofe, con la muerte de cuatro mineros, pregunto a su señor director, ¿Para cuándo tiene programada, la próxima catástrofe minera en Marmato – Caldas?

Respaldar estas dos actividades, es como cambiar el oro por la escoria y contribuir a la destrucción del Paisaje Cultural Cafetero, (P.C.C.) declarado por la Unesco, como patrimonio de la humanidad, – sinónimo de orgullo para todos los colombianos-, puesto que fue construido palmo a palmo, por quienes fueron los pioneros de una raza, que creció a lomo de mula y llevaron el progreso del Eje Cafetero, en las enjalmas.

Ya vemos, cómo con la siembra del aguacate hass, está desapareciendo buena parte del:( P- C .C) con la consecuente destrucción de fuentes hidrográficas y medioambientales.

Pareciera que a los gobernadores y alcaldes, de la región, poco les importa la destrucción del P.C. C, que se está convirtiendo en los últimos años, en verdadera fuente de turismo y procesos de desarrollo.

Es toda una irresponsabilidad, que la Agencia Nacional de Minería, pretenda adjudicar explotaciones de supuestos yacimientos, a unas compañías, que simplemente van a explorar la posibilidad de ciertos minerales, cuya existencia y viabilidad, no está comprobada.

Los municipios que se van a ver afectados con esta aventura, son todos del Eje cafetero, pido con el debido respeto al señor presidente Duque, intervenir en asunto tan delicado, puesto que las adjudicaciones, en todo Estado de Derecho, como el nuestro, no pueden hacerse sobre supuestos; antes, deben  existir estudios claros y concretos, sobre su  existencia y viabilidad.

De otro lado, da tristeza ver llegar a mi pueblo, gente forastera, a comprar fincas, para destruir sus cafetales, y sembrar aguacate hass; que si bien está generando empleo, no se compadece con los daños medio ambientales que está Causando dicho cultivo y las fuentes hídricas a su alrededor, secándose.

El Paisaje Cultural Cafetero, (P C. C )  declarado por la Unesco, patrimonio de la humanidad, es de todos los colombianos, hay que hacerlo respetar por encima de cualquier circunstancia, y quienes en un futuro adquieran fincas cafeteras, prohibirles la destrucción de sus cafetales.

Al paisaje cultural cafetero, (P.C.C) le han salido a su paso dos obstáculos destructores,- cuál de los dos peores-: el cultivo del aguacate hass y la presunta minería, ambos recursos se encuentran en estos momentos en el ojo del huracán, no solamente de mi natal Aranzazu, sino, de varios municipios  del Eje Cafetero, que se verían afectados con tan absurdas decisiones.

Con el cultivo del aguacate hass, se está perdiendo la idiosincrasia de nuestro pueblo, verdadero remanso de paz, de cultura cafetera y vocación agrícola;

El cultivo del aguacate hass, hay que replantearlo de acuerdo a las nuevas exigencias y técnicas, es decir, desarrollándolo con planes y programas, de innovación y emprendimiento, con el fin de proteger las fuentes hídricas a su alrededor y los recursos naturales y medioambientales.

Sobre este particular, ya existen algunas iniciativas, unas de aplicación inmediata y otras en estudio, todas muy concordantes con el favorecimiento del cultivo, que debe hacerse repetimos con la protección de los recursos naturales, acuícolas y medioambientales.

El cultivo del aguacate HASS, tal cual se está haciendo, indudablemente  genera miles de empleos, tanto directos como indirectos y abriendo canales de exportación-; pero, se parece al cambio del oro por la escoria, o sencillamente a la bonanza coquera, que deja a su paso: hambre, destrucción, muerte y miseria; por lo tanto se exigen nuevas técnicas para cultivarlo.

Nuestros gobernantes, se están demorando, para tomar cartas en asunto tan  delicado, que se está convirtiendo en el clamor de destacados ambientalistas, que ven con notable preocupación, los estragos que empieza a generar dicho cultivo y en el futuro, la presunta minería.

Causa tristeza y preocupación, que los gobiernos: tanto regionales, cómo municipales, estén cambiando el oro por la escoria, al permitir, que el cultivo del aguacate hass, y la presunta minería, se posesionen, como uno de los más rentables del momento, pero, que dadas las circunstancias de modo, tiempo y lugar, dentro de muy poco, tendremos que llorar por usureros e  ingenuos, lo que no supimos defender con inteligencia, civismo y gallardía.

 

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