27 de mayo de 2022
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En el alma del Quindío (2)

Columnista de opinión en varios periódicos impresos y digitales, con cerca de 2.000 artículos publicados a partir de 1971. Sobre todo, se ocupa de asuntos sociales y culturales.
27 de agosto de 2021
Por Gustavo Páez Escobar
Por Gustavo Páez Escobar
Columnista de opinión en varios periódicos impresos y digitales, con cerca de 2.000 artículos publicados a partir de 1971. Sobre todo, se ocupa de asuntos sociales y culturales.
27 de agosto de 2021

Pueblo Tapao –o Pueblo Tapado– es el sitio que mejor personifica la guaquería en el Quindío. Evoca el pasado de la región, cuando los primeros pobladores se dieron a la tarea de buscar el tesoro aborigen. El nombre de Pueblo Tapao indica que el oro y la orfebrería de los quimbayas fueron “tapados” en este pintoresco caserío que se localiza entre La Tebaida y Montenegro, en la vía que conduce al Parque Nacional del Café, uno de los principales atractivos del Quindío. Otro parque significativo es Panaca, en Quimbaya. También sobresalen el Parque de la Vida, en Armenia, y el Jardín Botánico, en Calarcá. En 1978 fue erigido Pueblo Tapao como corregimiento de Montenegro. Es un bello paraje lleno de arborización, fincas, alojamientos rurales, almacenes de artesanías y encantadores paisajes.

No siempre se sabe el origen de los pueblos. Veamos el caso de Montenegro. Cuando los primeros pobladores querían saber en qué parte se hallaban las guacas más ricas, se les respondía que estaban cerca de un monte negro. Hacia allá se fueron los colonizadores, y así nació Montenegro, municipio que registra hoy evidente progreso. Luis Arango Cardona publicó en 1924 el libro Recuerdos de la guaquería en el Quindío, al que siguieron varias obras de Jesús Arango Cano, su hijo, ambos versados en esta materia.

El pasado histórico del Quindío está ligado a las tumbas en las que los quimbayas enterraron su riqueza. En 1959, una ley creó el Museo Arqueológico del Quindío, adscrito al Instituto Colombiano de Antropología. En 1965, el museo fue trasladado a la Universidad del Quindío, y fue inaugurado el primero de julio de 1967, primer aniversario de la fundación del departamento. En 1972, siendo yo gerente del Banco Popular en Armenia, se firmó un fideicomiso mediante el cual la entidad crediticia, que poseía alto espíritu cultural bajo la dirección de Eduardo Nieto Calderón, pasaba a administrar la muestra arqueológica. Para tal fin se acondicionaron, a título gratuito y como homenaje a la región, los dos pisos superiores del edificio.

Cuando me trasladé a Bogotá en 1983, el banco cumplía excelente función como guardián del tesoro quimbaya. Allí no solo se exhibían las piezas de la colección, sino otras pertenecientes a diversas culturas, que eran tomadas del propio museo del banco ubicado en la Casa del Marqués de San Jorge en Bogotá. Y se desarrollaba permanente actividad cultural. Un día supe que el museo había sido desmontado y devuelto a la universidad, y los dos pisos se habían destinado para renta de la sucursal. Lamentable suceso.

Hoy camina esta crónica por la tierra legendaria de los quimbayas. El primer sitio que visité con mi familia fue Pueblo Tapao. Allí tuvimos grata tertulia con un viejo amigo que reside en ese paraíso terrenal. En Pueblo Tapao se respira el aire de la guaquería bajo el mito y el misterio. Este viaje de placer nos permitió el reencuentro con el alma del Quindío a través de su historia y sus tradiciones.

 

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