27 de septiembre de 2021
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¿Corrupción o vivieza?

1 de agosto de 2021
Por Víctor Zuluaga Gómez
Por Víctor Zuluaga Gómez
1 de agosto de 2021

La desagradable experiencia la tuve cuando realicé un vuelo entre Bogotá y la población española de Sevilla. Al llegar al aeropuerto de dicha ciudad, me dirigí al sitio en donde se reclamaban los equipajes. Entonces iba con mi pasaporte en la mano, cuando un empleado del aeropuerto me dijo: “Señor, a los colombianos les entregan los equipajes, allá en el otro sitio”. Quedaba claro que a nosotros los colombianos nos hacen una revisión más meticulosa de los equipajes. Esa misma semana, al leer en un periódico local, era claro que era una fama bien ganada, pues aparecía la noticia de un colombiano al cual le habían decomisado un paquete con cocaína que llevaba en su equipaje.

Son innumerables los casos en los cuales, el nombre de Colombia aparece como un foco de corrupción. Y para que esa fama se incremente en forma exponencial, son muchos los programas de televisión que colaboran con la proliferación de series sobre los narcotraficantes y otras, desprestigiando a las mujeres como aquellas de “Sin tetas no hay paraíso”, “Con tetas puede haber paraíso”, “De pronto puede haber tetas sin paraíso”, etc, etc.

También la muerte reciente del presidente de Haití en donde se encuentran involucrados algunos militares retirados, ha llevado a que muchos afirmen que Colombia es un exportador de sicarios.

Y para completar, han llegado algunos colombianos al exterior, con certificados en donde consta que no están infectados con el virus, pero algunos de los certificados son falsos.

Todo ello puede llevar a plantear que es necesario incrementar las sanciones y claro, aumentar los centros de reclusión, que hoy en día se encuentran sobresaturados. Sin embargo, pienso que es fundamental pensar en unos cambios significativos en lo que tiene que ver con los procesos educativos, y una mayor equidad económica, así los resultados los podamos lograr en un mediano y largo plazo. El porcentaje de colombianos que no culminan su bachillerato es altísimo y los que no logran culminar los universitarios, es ínfimo.

El psicólogo Miguel De Zubiría nos invita a reflexionar, sobre este asunto: “Que nueve de cada diez estudiantes no alcancen su sueño personal y profesional es una tragedia. Cuatro de diez no se titulan bachiller, la mitad de los que obtienen el grado no ingresan a la universidad; de quienes ingresan, uno de dos no concluye su carrera.” Es hora de dejar de buscar el muerto río arriba.