26 de julio de 2021
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¿Y quién manda?

22 de julio de 2021
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
22 de julio de 2021

Y estamos viviendo lo que estamos viviendo porque no hay quien mande y si acaso manda, poco manda. Lo acabamos de ver este 20 de julio cuando la gran mayoría de ciudadanos debimos permanecer en casa ante la amenaza de que salir a la calle podría acarrear peligros derivados del accionar de las hordas de delincuentes que, aprovechando la insensatez de convocantes a marchas sin sentido, salen a hacer de las suyas sin que haya quien se atreva a enfrentarlos, a aprehenderlos, procesarlos y castigarlos de conformidad con las disposiciones legales.

Ayer las autoridades, empezando por el Alcalde de la ciudad, brillaron por su ausencia y por su falta de sindéresis mental para prever lo que podía sucederse con estos cafres que hacen lo que les viene en gana a la vista de todos, excepto de la autoridad que parece querer no percatarse para evitar ser signada de violenta.

Pero si sabemos que los que salen a las marchas llevan con ellos a los violentos. ¿Acaso eso es misterio? ¿Será que hay que esperar a que hagan daños para enterarse de que gustan de hacer daño? Esto lo pregunto, porque es fácil, o así lo creo yo, suponer lo que van a hacer unos sujetos que cubren la totalidad de su rostro. ¿Será que van en la marcha? ¿Y por qué será que sus compañeros de caminata no se cubren, como ellos, todo el rostro? ¿Y la autoridad no se da cuenta de eso?  Si a más de cubrirse completamente su rostro, llevan consigo, digamos, un lazo o manila: ¿Nadie se pregunta para qué diablos llevan a una marcha como esa, dizque toda pacífica, una manila o lazo?

Bueno, parece que entre nosotros esas cosas no se observan o no se quieren mirar. Y el resultado, es lo que acabamos de presenciar, cuando unos salvajes enlazan una de las estatuas de los prohombres de nuestra independencia, quizás el más trascendental, para derribarlo. Y las autoridades ni se dieron cuenta, o si se dieron cuenta nada hicieron. Y no eran más de 20 los cafres y antisociales que se atrevieron a tal despropósito.

Y que no vengan con que son unos jóvenes que quieren protestar, protesta que no puede ser reprimida. ¿Acaso los papás de esos miserables les permiten hacer y deshacer en sus casas cuando alguna cosa no les gusta a los niños? ¿Será que se quedan quietos y piensan en no ir a violentar los derechos humanos del chafarote de su hijo? ¿Acaso no lo detiene y lo reprende, y si algo le falta le da una buena muenda?  

Y, desde luego que aquí hay que decir también que hemos caído en manos de unos Jueces que consideran que el orden y la autoridad no tienen que existir. Esa la razón para que, a los que la policía detiene se considera les han violado sus derechos humanos. ¿Esos jueces carecen de principios y han olvidado que las normas se han creado para facilitar la vida en sociedad, y simplemente suponen que quien es detenido no participa de los actos vandálicos, dado que este, el detenido, iba rezando el rosario en santa paz. Jueces pusilánimes es lo que ahora abunda y poco contribuyen a salvaguardar el orden público. A esos también hay que señalarlos porque de su actuar depende también la tranquilidad ciudadana. Y qué decir de aquel juez que determinó que, para escribir lo que a cada cual se le antoje en las paredes y muros de la ciudad, no hay que pedir permiso a la autoridad. ¿Esto no podrá dar cabida a unos conflictos? Aquél pinta algo y yo luego vengo y pinto lo mío. Y el que perdió su pintura por mí acción, vendrá a pintar nuevamente lo suyo. Y…..?    

Y de nuestro Alcalde qué decir. ¿Acaso tenemos alcalde? En donde anda ese despabilado ciudadano al que la ciudad un día, equivocadamente, ungió para regir los destinos de la ciudad y para que fuera guardián de la heredad. Heredad que no respeta, de la que no se ocupa y cree poder conducir.

Allí tenemos las paredes de todas las viviendas con letreros insulsos, la mayoría. Las calles llenas de huecos. La seguridad en declive. Todo manga por hombro y la que fue una ciudad que se destacó por su cultura y civismo, hecha un cochambre en todos los sentidos.

Manizales, julio 22 del Segundo Año de la Peste.