9 de agosto de 2022
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Sin redes de apoyo social jóvenes están más expuestos a habitar la calle

14 de julio de 2021
14 de julio de 2021
Jóvenes sin redes de apoyo social se encuentran en riesgo de convertirse en habitantes de calle. Fotos: archivo Unimedios.

Además de las dificultades económicas o la falta de trabajo, una de las razones por las que algunos jóvenes empiezan a vivir en la calle tiene que ver con los conflictos familiares.

Así lo evidenció Natalia Lara Vega, magíster en Trabajo Social de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), tras realizar entrevistas en profundidad a cuatro jóvenes del Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud sede Perdomo (Idipron).

La investigadora menciona que decidió realizar su trabajo con los jóvenes en riesgo de habitar la calle para identificar los factores que los conducen a tomar la decisión de dejar sus casas, “ya que no se tienen estudios o investigaciones que respondan al contexto de juventud en la capital, siendo pertinente, necesario y viable profundizar en el apoyo social que tienen estas personas”.

La mayoría de los estudios que se encontraron se refieren al contexto de habitante de calle y no a las personas que están en riesgo de habitarla. Además, pocos responden al contexto de juventud en Bogotá.

La magíster señala que precisamente por falta de estudios tuvo que hacer una aproximación teórica propia de los riesgos de habitar la calle, caracterizando los estudios y censos realizados a los habitantes de calle por parte de Idipron y el Departamento Administrativo Nacional y de Estadística (DANE).

Así, las cifras del DANE revelan que en 2020 había 5.043 habitantes de calle en Colombia. Las zonas del país donde más hay son el Meta, con 721, Valle del Cauca con 692, Risaralda con 462, Cundinamarca con 459 y Antioquia con 355.

La investigación se desarrolló a través de un modelo de construcción social que se fabricó para entender la forma de vivir de los jóvenes en riesgo de habitar la calle, sus condiciones sociales, económicas y emocionales que generan vulnerabilidad.

Afirma que, por tanto, “fue necesario definir y entender el riesgo de habitar la calle ante cualquier rasgo o característica de cualquier niño, adolescente, joven o adulto ante la posibilidad de abandonar sus hogares”.

Categorías de riesgo

Las entrevistas evidenciaron que el 22,4 % de los jóvenes dijo que empezó a vivir en la calle por tener conflictos o dificultades familiares, el 12% por dificultades económicas, el 9,5% por gusto personal, el 5,5 % por falta de trabajo, y el 4,8 % expuso otros motivos.

Se resaltan aspectos como conflictos familiares; maltrato psicológico, verbal y físico; consumo de sustancias psicoactivas; y dificultades económicas, ante los cuales los jóvenes encuentran refugio en la calle porque sienten que libera un poco sus problemas de su cotidianidad, sin importar los retos e inconvenientes que conlleva habitarla.

Según la magíster, “estos jóvenes tienen una comprensión posible de habitar la calle; el hecho mismo de hacerlo puede o no ser una decisión, es decir que no son simplemente empujados a habitar la calle, sino que, a partir de las situaciones y las circunstancias de la vida, deciden o no vivir en ella”.

Frente a esto, la investigación arrojó tres categorías de estudio para las personas en estado de vulnerabilidad de habitar la calle. La primera fue fortalecer sus redes de apoyo social y encontrar en ellas a personas que provoquen un fuerte efecto emocional, que se sientan queridos e importantes para alguien.

El segundo aspecto fue el consumo de sustancias psicoactivas, los dos jóvenes entrevistados dijeron que la marihuana los ayudaba a no consumir drogas más fuertes como el bazuco y el pegante.

Así mismo, “para ellos la marihuana va unida con su religión, son creyentes de un Dios diferente al católico, que los escucha, los acompaña y no los juzga, una manera diferente conectar con Dios, pero uno diferente”, resalta la investigadora.

El estudio también evidenció que actualmente los participantes encuentran en Idipron una red de apoyo social relevante que les permite adquirir conocimientos para sopesar sus necesidades económicas. De igual forma, esta institución les ofrece un espacio para conocer nuevas personas y así aumentar su red de apoyo social.

“Los resultados de este trabajo sirven para fortalecer el desarrollo social y emocional de los jóvenes que se encuentran en estado de vulnerabilidad por su contexto social, donde docentes de trabajo social pueden vincular las categorías de estudio encontradas en la investigación” finaliza la magíster.

Agencia de Noticias UN – Unimedios