7 de agosto de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El país en ascuas

23 de julio de 2021

Basta con oír los mensajes que llegan a algunas emisoras, emisoras que recogen lo que ellos denominan “tendencia”, para entender que estamos viviendo en un país que destila veneno y que se ocupa más de odiar que de trabajar, de pensar y de progresar. No de otra manera puede entenderse la razón por la cual una inmensa mayoría de esos mensajes se ocupan del Expresidente Uribe, de lo que hizo contra el país y de lo que no hizo, pero que, para despotricar de é,l ayuda y satisface a quienes se dedican al oficio de denostar.

Y en medio de esos decires, pues hay para todos y alcanza para todos. Entra el presidente Duque, cualquiera de los ministros, el que ese día le toque; los congresistas: también al que le toque, o le parezca al interesado en su momento y, a raja tabla, todos son unos corruptos, por una u otra causa y a elección de quien hace el mensaje o trino. Sí, es una diatriba permanente y nadie escapa a la sentencia fulminante e inmisericorde del juez que escribe el trino, escudado en un anonimato que le autoriza a decir y a hacer con la honra del destinatario lo que le venga en gana. Y nada pasa, porque el receptor de los mensajes sólo se limita a leerlos y releerlos, sin que de su boca salga una sola expresión que llame a la calma y a ser responsables con lo que se dice o califica. A ese director del medio o del programa, eso le importa muy poco, razón por la que se dice lo que se dice, sin exigir respeto, el respeto debido y el respeto que el medio y sus oyentes merecen.

Y, así, con la misma desfachatez con la que se invita a despotricar por esos canales de todo aquel que se le antoje al directos del espacio, se llama por medio de la radio a hacer el desorden a quienes han de participar en el evento al que se invita.  Y más ahora, cuando la CIDH indicó que todo está permitido e invita a que haya una fuerza proporcional de parte de los Agentes del Orden, frente a los manifestantes. Y cuando uno oye que debe hacer proporcionalidad en la acción entre los Agentes del Orden y los manifestantes, se está invitando a un choque, a un conflicto, en el que ataca pone las condiciones. Sí! Porque no estaríamos hablando de proporcionalidad de fuerzas si no hay enfrentamiento. Luego, quienes claman por esa proporcionalidad de fuerzas, están planteando de antemano ese choque y, de entrada, categorizan la acción de los encargados de salvaguardar el orden como violentos, pasando por alto el hecho determinante de que la fuerza es una potestad incontrovertible del Estado, haya dicho lo que haya dicho la CIDH, que en eso está tremendamente equivocada.

Y como fácil se habla de los demás por las ondas hertzianas, hemos resuelto que, bajo la égida de las centrales obreras al llamado de marchas y desórdenes, y siguiendo sus reconocidas acciones y experiencias en la destrucción de empresas y empleos, ahora hay que salir a acabar con el país cuando ellos lo determinan. Ya veremos cómo pueden esos directivos compensar con bienestar a sus seguidores. Para los inteligentes, los que aún oyen, les ha de bastar lo sucedido con los Ferrocarriles Nacionales, Telecom, Colpuertos, Croydon y los miles y miles de empresas cerradas y empleos perdidos bajo las órdenes ciegas y torpes de las sanguijuelas sindicalistas que desde esos ámbitos convocan marchas, bloqueos y paros.

Manizales, julio 23 del Segundo Año de la Peste.