1 de agosto de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El Aquelarre. Un estallido revoltoso peor que el del 28 de abril

18 de julio de 2021

Parece que se ciernen oscuros nubarrones sobre el futuro de la patria el próximo martes. Da la impresión de que, en lugar de celebrar un aniversario de nuestra independencia, vamos a presenciar un estallido revoltoso peor que el del 28 de abril y días subsiguientes. Según advertencia de la comandancia de la policía, en varias ciudades se está llevando a cabo el acopio de abundantes pertrechos de ataque y suficientes fondos de financiación, que serán llevados a Bogotá por efectivos de la tenebrosa «primera línea» para tratar de generar un nuevo bogotazo. Las autoridades prometen que no permitirán violencia, ni vandalismo, ni bloqueos. Esperemos que así sea. Aunque van a estar bajo la lupa de los organismos internacionales y de la prejuiciada CIDH, tan hábilmente manipulados por la extrema izquierda a través de las redes sociales, por lo que va a ser muy difícil que se decidan a usar la fuerza para controlar los desmanes que se preparan según lo que se anuncia. Quieran los dioses protegernos. El país no aguanta más destrozos ni más golpes a su economía. Las marchas pacíficas son un derecho. Pero nada garantiza que estas lo vayan a ser. El solo hecho de que, tanto en las entrevistas que conceden a los medios de comunicación, como en sus reuniones de negociación con los alcaldes de Bogotá y Cali, los «muchachos» permanezcan absolutamente incógnitos y totalmente encapuchados, ya adelanta que no van a actuar dentro de la ley. Y claro, los miembros del comité del paro, que convocan al movimiento y que insisten en sus manifestaciones a pesar de que seguramente saben lo que se prepara, seguirán con la disculpa de que el movimiento se les salió de las manos, que su marcha era pacífica y que ellos no son responsables de nada.

DESANGRE PRESUPUESTAL POR LA GUERRA

Humberto de la Calle ha puesto en circulación su último libro que intituló «Memorias Dispersas», que según los libreros es uno de los más vendidos del mes. Es una miscelánea de temas, unos serios y sustantivos, pero otros de fácil lectura, en envidiable estilo periodístico. Por hoy resaltamos, sin mayores comentarios, porque las cifras hablan por sí solas, un párrafo del capítulo campaña 2018 que nos dejó pensativos y meditativos. Trae De la Calle lo siguiente: ‘El Instituto de Estudios para el desarrollo de la Paz (Indepaz), con base en un estudio del investigador Diego Otero, estima que en cada día de guerra Colombia gasta 22.000 millones de pesos,o 7,6 billones de pesos por año. Esta cifra, multiplicada por cincuenta años de conflicto, da como resultado un gasto de 380 billones de pesos, en defensa y seguridad a causa del conflicto, una cifra a todas luces enorme y una razón de gran peso para no prolongar la confrontación armada». Ante lo anterior nos preguntamos: ¿será posible conocer actualizadas estas cifras, ya que si bien el conflicto con las Farc ha llegado a su fin,  la guerra subsiste contra sus disidencias y la proliferación de grupos subversivos e ilegales? Y en tiempos de pandemia, ¿cuál es el desangre presupuestal en estos rublos?

EXPERIENCIA INVALUABLE DE SOLDADOS COLOMBIANOS

Es evidente la buena formación militar que reciben los soldados colombianos, que hace que su colaboración sea buscada con gran interés desde distintas partes del mundo, tanto por gobiernos del Medio Oriente, por ejemplo, como por diferentes organizaciones privadas; y, desafortunadamente, hasta por grupos ilegales que requieren servicios de tipo militar. Sesenta años de lucha continua han acumulado una experiencia invaluable. No es gratuito que se haya buscado su participación para la delicada operación de asalto al presidente de Haití.

CAPACIDAD TÉCNICA ENCOMIABLE, NO ASI SU TALANTE MORAL

Lo malo es que en en este caso parece que se trataba de una acción criminal. La capacidad técnica de nuestros reservistas es encomiable. No así el talante moral de algunos de ellos. Por más atractiva que haya sido la oferta que recibieron los mercenarios para esta acción, es lamentable que se hayan prestado a llevarla a cabo.

¿SE LES FUE EL TIRO POR LA CULATA?

Todavía son muy oscuros los hechos. Según algunas versiones, de lo que se trataba era de la detención del presidente Moïse, no de su asesinato. Si era así, es posible que los estuviesen contratando desde una agencia del estado haitiano, lo cual podría hacer aparecer la operación como un procedimiento legal. Y eso podría explicar el terrible desenlace que tuvo para ellos todo este episodio. Solo así podría entenderse que no se hubieran preocupado por el final que les esperaba. Seguramente contaban con que, al terminar su trabajo, recibirían el agradecimiento y la felicitación de la agencia contratante y encontrarían expedito el regreso a casa. Adieu. 

¿NUNCA SOSPECHARON QUE SE TRATABA DE UNA ACCIÓN CRIMINAL?

No fue así, sin embargo. Hubo participantes muertos y casi todos los demás están detenidos. ¿Nunca sospecharon que se trataba de una acción criminal? No es creíble. Sabían para qué los requerían. Ha habido declaraciones de alguno de ellos según las cuales se sabía que la tarea consistía en asesinar a una persona. ¡A un presidente! Y no se explica uno por qué no se aseguraron hasta la saciedad de que iban a poder culminar su actuación sanos y salvos. ¿Qué seguridades les daban los contratantes?

LA ACCIÓN LOS CONVIRTIÓ EN CRIMINALES

Si los mercenarios sabían que no se trataba de una operación de inteligencia de una rama del estado contra otra, sino de un asesinato, es evidente que la ambición los convirtió en criminales y deberán pagar el delito ante la justicia de Haití.

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Está bien que el gobierno colombiano se preocupe por el logro de un juicio justo. No se está buscando la impunidad de estos exmilitares sino el respeto a sus derechos como acusados y como presuntos responsables de esta vil acción. Tienen derecho a la presunción de inocencia hasta cuando se les venza en juicio y se demuestre su culpabilidad. Y, según las apariencias y con base en lo que se ha ido sabiendo hasta ahora, es ardua la tarea que les espera a quienes han asumido su defensa ante los tribunales.

LA IMAGEN DE COLOMBIA, OTRA VÍCTIMA

Hay otra víctima de estos hechos: la imagen de Colombia, bien deteriorada por causa del narcotráfico que tan mal nos ha dejado frente al mundo. A las series que promueven la imagen de los tantos capos que henos producido, podría venir a sumarse ahora otra característica tenebrosa: la de que producimos los mejores mercenarios del mundo.

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Ojalá esto se aclare pronto. Con la colaboración, necesaria y óptima de las autoridades colombianas. Que castiguen a quienes merezcan castigo. No solo a los colombianos, sino también a los responsables haitianos que cranearon la operación y reclutaron a sus ejecutores.

QUÉ CEGUERA, QUÉ FALTA DE HUMILDAD

El éxito de inventarse cosas se le subió a la cabeza a María Alejandra Silva, la de Buró. Se ingenió una feria de locura, pero !por detalles la conocerás! Se presenta como mujer humanitaria que premia al filo de la media noche a quienes iniciaron su jornada las cinco de la mañana, con un pedazo de pizza. Pero su sensibilidad es parca y michicata. Los pedazos están contados, no alcanzan para el celador. Y Pablito decide darle el suyo. Lo que se le prohíbe. Aterrado, no cree que eso pueda pasar, y digno, renuncia. Al otro día regresa como visitante para estar cerca a su novia. Y a Pablito lo sacan a empellones. Los medios se enteran. Y aquí está la avilantez, como diría Serpa.  La señora cree que esa actuación tiene presentación, y con sandeces se defiende. Qué ceguera, qué falta de humildad, qué peligro las personas que suben un escalón y ya, se sienten con derecho a atropellar.