18 de agosto de 2022
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Juan Sebastián Giraldo Gutiérrez

Círculo virtuoso, aún-aun, a, pasar

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
13 de julio de 2021
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
13 de julio de 2021

Quisquillas de alguna importancia 

Si uno sigue la línea de un círculo, regresará necesariamente al punto de donde partió.

Toda la vida he oído hablar del ‘círculo vicioso’, comparable con ‘el corcho en un remolino’, que da vueltas y vueltas y llega siempre al lugar de partida. El diccionario de don Vicente Salvá (1914) lo define de la siguiente manera: “Vicio  de la oración que se comete cuando una cosa se explica por otra recíprocamente, y ambas quedan sin explicación, como si se dijese: abrir es lo contrario de cerrar y cerrar es lo contrario de abrir”. El de María Moliner añade: “Por extensión, situación que resulta insoluble por existir circunstancias que son a la vez causa y efecto, cada una de la otra; por ejemplo: ‘Cuanto más débil está, tiene menos ganas de comer, y cuanto menos come, más débil está’ ”. Pues bien, y por contraposición a esta expresión, alguno, hace relativamente muy poco tiempo, inventó irreflexivamente la que dice ‘círculo virtuoso’, que está haciendo carrera. Como muestra, lo siguiente: “La razón de esto es muy simple, al yo respetar el derecho de otro estoy respetando el mío. Esto es un círculo virtuoso con repercusiones inimaginables» (LA PATRIA, Federico Jaramillo Robledo, 29/6/2021). Esto, me parece, no es un ‘círculo virtuoso’, es, llanamente, ‘correspondencia’. Buscando, buscando, encontré, entre otras,  la siguiente definición, propuesta por un tal Juan Fernando Cordero: “Círculo virtuoso -y esta es una definición muy personal- es la conjunción de una serie de factores que concatenados correcta y eficientemente conducen por lo general a resultados de excelencia. Contra viento y marea muchas veces”. No veo ningún círculo en esta definición –en la que lo que hay es la clásica relación causa-efecto– ni en otras que no transcribo, porque, si uno sigue la línea de un círculo, regresará necesariamente al punto de donde partió. Como el corcho. ***

Si hay algo pequeño, pequeñísimo, es la ‘tilde’ (‘acento gráfico’), pero de suma importancia en nuestra escritura, pues ella, como la ‘diacrítica’, le puede cambiar el significado a una palabra, por ejemplo, ‘se’ (pronombre personal de tercera persona) y ‘sé’ (inflexión verbal de ‘saber’ o de ‘ser’); ‘si’ (conjunción condicional) y ‘sí’ (adverbio de afirmación); ‘tu’ (adjetivo posesivo) y ‘tú’ (pronombre personal de segunda persona); ‘mas’ (conjunción adversativa, que puede cambiarse por ‘pero’) y ‘más’ (adverbio de cantidad), y ‘aun’, adverbio que, así, sin la tilde, significa ‘hasta, incluso’, y, con ella, ‘todavía’. Acerca de esta última, puedo afirmar que la mayoría de columnistas no sabe usarla correctamente. Para la muestra, este botón: “Sin embargo, aún con lo anterior existen barreras que dificultan avanzar” (LA PATRIA, Elizabeth Ramírez Correa, 3/7/2021). En esta oración, sobra la tilde, pues significa ‘hasta’. En el mismo artículo escribió: “Un aspecto a destacar en esta historia…”. Correctamente, así: “Un aspecto para destacar”, o “por destacar”, o con el circunloquio “que hay que destacar”, porque la preposición ‘a’ no desempeña ese oficio. El empleo de esa construcción es un galicismo que, a pesar de su uso extendido y aceptación en algunas regiones de habla castellana, debe evitarse en el lenguaje culto. ***

No es lo mismo “pasar a” que “pasar por”. Un titular de Quihubo dice: “DESE LA PASADITA A DONDE LA MONA” (27/6/2021). “…por donde la Mona”, castizamente, según el periodista Rafael Antonio Zuluaga. Y con razón. En efecto, con la locución ‘pasar a’ se expresan muchas circunstancias –verbigracia, ‘pasar a mejor vida’, ‘pasar al comedor’, ‘pasar al ministerio de Hacienda’–, todas con sentido de permanencia. En cambio, ‘pasar por’ –por ejemplo, ‘pasé por la farmacia’, ‘pasó por mi casa’, ‘pasaron por inocentes’–, es una locución que expresa una circunstancia pasajera: En Manizales, si alguno siente algún malestar, cualquiera le aconseja: “Dése una pasadita por donde la Mona, que ella tiene yerbabuena, muy buena para eso”. Nota: La inflexión verbal ‘dé’ (imperativo de segunda persona de ‘dar’) lleva tilde diacrítica, que puede conservar cuando se le pospone un enclítico

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