26 de julio de 2021
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Censura eclesiástica y periodistas liberales (XI)

22 de julio de 2021
Por Hernando Salazar Patiño
Por Hernando Salazar Patiño
22 de julio de 2021
(Serie de cartas dirigidas al director de El Andino  y caricaturista, Fabio Arias Gómez “Ari”, sobre historia de la prensa por los 100 años de La Patria)

 Fabio.

Periódicos liberales fue lo que hubo en la Manizales conservadora. El nombre dado, El Artesano, editado en la Tipografía Caldas de los maestros Guingue, Salazar y Molina,  señaló de una vez la apuesta por la que sus dos directores,  Ignacio Puerta C. y Jaime Arana, lanzaron el periódico de literatura y variedades, en la primera edición el  9 de Julio de 1904. Siguió circulando solo el día sábado, cada semana, y llegó a los 29 números porque no pudo continuar. Adquirió la gloria de ser el primer periódico censurado por la curia eclesiástica, por haber dedicado una edición, a enaltecer el suicidio de Paula Sanín,   distinguida dama de la sociedad de Manizales, que estaba comprometida en matrimonio con uno de los directores del periódico.

Pero siguieron. Fue otro  sábado, el  21 de enero de 1905, en el que dos señores periodistas, Ignacio Puerta C., y Jaime Arana, fundaron El Ruiz, en remembranza del primer periódico que existió en Manizales, en un taller que llevaba ya el nombre de Tipografía Caldas, y  como era de esperar de los directores, con características muy distintas.  Fue órgano literario de variedades y política, pero lo que más hizo, fue oposición. Atacó violentamente la administración Reyes, mas la sanción  oficial por el cual fue suspendido por el Gobernador del Departamento don Alejandro Gutiérrez,  en 1907, fue por la publicación de un artículo titulado “Proceso Sinisterra”.  Aparecieron 40 ediciones y colaboraron en él los principales escritores de aquel tiempo. Reapareció El Ruiz, en 1909,  bajo la dirección de Eduardo López Isaza. En esta época tuvo muy poca duración.

Con el nombre de El Ruiz, circuló también otra hoja periódica a cargo de César López I., del que no se pudo identificar su tendencia y menos su pretensión.

Surgió en el Manizales de 1907, el nombre de un periodista riosuceño de leyenda: Hugo Gartner, con el periódico El Sagitario. Es de presumir que donde ponía  el ojo disparaba la flecha. Colaboró en Palabras, la revista literaria de Roberto Londoño Villegas, en La Fragua de Oscar Arana y en otros.

En un escrito de hace muchos años hice alusión a su destacada actividad de prensa en Riosucio y en Manizales. Y lo que recuerdo es que mi amigo el intelectual Arcesio Zapata Vinasco muy entusiasmado, habló del personaje y trabajó largamente en él, pero no supe de su resultado y si leyó ponencia sobre Gartner en algún Encuentro de la Palabra en su ciudad. En el repaso que los tomos que tengo coleccionados de este evento, no lo encontré. Pero su nombre es una incitación a reemprender la terea de investigar sobre su labor. Sagitario fue un periódico literario y de crítica social, muy de su tierra, del que salieron 28 ediciones y en el que colaboraron los principales escritores del occidente y de aquí.

Confieso que con La Correspondencia, de 1907 o 1908,  se me ha formado una duda. En pasada carta, dedicada al maestro Jesús Londoño Martínez (VI), y a sus sobresalientes hijos periodistas, puse este periódico como uno de los varios que fundó y dirigió el respetado gramático, que fueron por lo general de inclinación conservadora, sin sectarismo, y hasta republicanos. Así dicen, más bien, fuentes recientes de ese entonces. En la Historia del Padre Fabo (1925),  y en un liberal tan avisado como Luis Eduardo Puerta, en julio de 1939. Por eso no pude recordar  de momento, el nombre del muy batallador periódico que tuvo en Manizales el narrador, poeta y capitán,  hijo de aquél, que fue muy liberal, y resulta que en el “Catálogo de microfilmes” ( 1997), aparece el primer número de  La Correspondencia, de fecha  11 de abril  de 1908, con el  Director Eduardo Londoño Villegas. De sus dieciochañeros escritos batalladores y polémicos, y de su contenido crítico, no puede haber discusión.

Fabio Gartner de la Cuesta

El Grito, fue un periódico liberal que apareció en 1914, fundado y dirigido por Carlos M. Gómez. Al terminar el periodo republicano, retomó la lucha en favor de  las ideas liberales. Pero no duró mucho.

Y nos reaparece el brío de Francisco L. Buitrago, con la fundación y dirección del semanario Consigna Liberal en junio de  1915. Los solos nombres de sus colaboradores expresan que ese partido estaba integrado por  sobresalientes intelectuales de la región, no obstante la mayoría conservadora de la capital de Caldas. Tobías Jiménez, Victoriano Vélez, Miguel Triana, Pedro A. Duque, Luis M. Arcila, Fabio Gartner, Carlos de la Cuesta, Jorge S. Robledo, Manuel Orozco Patiño, Néstor Gaviria J., Joel Bueno y C. y Miguel Cardona Hizo campaña por su partido, pero también se terminó  antes de un año.

La mayoría de estos nombres sonarán cada vez más, no solo en el periodismo, sino en la política y en otras actividades, en los años que vienen, y cuando llega el partido liberal al poder. Tobías Jiménez, fue un prestigioso abogado que ejerció en esos años en Manizales, pero frecuentó más los ambientes intelectuales y de poetas. Fue colaborador de la revista literaria  Motivos, de Jorge S. Robledo. Más tarde fue parlamentario y magistrado del Tribunal Superior de Antioquia. Pero este guatapeño, fue un poeta terrígeno de famosos cantos como Arrieros de Antioquia, La campesina y el popular Brindis de Salas, en homenaje al violista cubano, conocido como  el “Paganini negro”.

Victoriano Vélez

El periodista, novelista, poeta y jefe liberal indiscutible en  Caldas Victoriano Vélez, merece capítulo especial. El historiador indigenista bogotano  Miguel Triana, que en alguna de sus colaboraciones trata de responder a la pregunta ¿Los chibchas sabían escribir? El doctor  Luis María Arcila, respetado magistrado de su tiempo. Fabio Gartner, Carlos de la Cuesta y Néstor Gaviria J., que destacarán en la política de los gobiernos liberales, ocuparán secretarías en el gabinete departamental u otros cargos. Manuel Orozco Patiño fue un conocido educador, que escribió en las revistas de los años treinta. Y por sobre todos, Jorge S. Robledo, que realizó gran periodismo antes y después de estas publicaciones, y que amerita carta aparte.