28 de mayo de 2022
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Lo proporcional

3 de junio de 2021
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
3 de junio de 2021

Algo no funciona como es debido cuando determinados vocablos tienen que ser explicados para que sean comprendidos en una de sus acepciones. Sí, en esas estamos los unos tratando de entender el nuevo significado y otros tratando de explicárnoslo.

Y hay que iniciar por que, para entender lo que significa proporcionalidad, tenemos que redefinir otros conceptos que tienen arraigos profundos, tanto en el pensamiento del común de las gentes, como hasta en las leyes. Por tal razón es necesario traer a colación el que, en nuestra legislación y en el campo del orden público, el concepto de fuerza se le ha asignado de manera exclusiva al Estado. Así, decimos Fuerza Pública a un cuerpo armado establecido para la guarda del Orden Público, de las Instituciones y de la Soberanía Nacional. Esa fuerza es potestativa del Estado y asignada exclusivamente a él. A nadie más.  Cualquiera que quiera apropiarse de esa fuerza para sus propios fines será combatido por ese Estado y deberá responder ante las autoridades por tal hecho. Eso era, hasta hace poco, perfectamente claro, razón por la cual, ahora algunos pretenden establecer nuevos límites a este concepto y para ello acuden a un concepto que denominan proporcionalidad.

Y aferrándose a ese nuevo criterio, algunos buscan limitarle al Estado el uso de la fuerza y casi, diríamos, compartirlo con quienes quieran establecer linderos a las potestades que en el pacto social le hemos conferido al Estado. Y, así, ya empezamos a oír que el Estado no puede ejercer la fuerza, ya que es su deber ejercerla de manera proporcional al ataque que esté padeciendo. Sí, porque han cambiado también las cosas. Antes, quien desafiaba al Estado tenía la conciencia cierta y definida de que tenía que asumir las consecuencias de tal desafío. Y hoy estamos viendo que quien tiene que asumir las consecuencias de ese desafío es el mismo Estado, no quién lo desafía.

Y tanto es así, que, ya es normal y parte del proceso que, por ejemplo, los policías deban soportar los ataques de unos sujetos, que no manifestantes, porque así lo reconocen los mismos promotores de las protestas, cuando dicen de quienes así actúan que no son parte de la protesta, pero quienes en últimas son defendidos cuando, por cualquier causa, resultan lesionados en las refriegas y en sus enfrentamientos con las Fuerzas del Orden. Y, es acá cuando aparece la mal llamada proporcionalidad y se espera que la Fuerza Pública, acepte la agresión, esa sí desproporcionada contra sus integrantes y nada pase.

Es claro que, quienes marchando con quienes lo hacen pacíficamente, salen a establecer toda una batalla con los uniformados, no forman parte de la marcha que la ley protege y se establece como un derecho. Salidos de ese contexto, simplemente actúan como antisociales y simples criminales, para con quienes no existe razón para hablar de proporcionalidades ni para realizar acuerdos. ¿De cuando acá hay que guardar distancias y establecer medidas de carácter especial para cuando hay que enfrentar a salteadores de caminos, asaltantes de bancos, destructores de bienes públicos y facinerosos? ¿En alguna parte, en las leyes se establece que para con ellos hay que tener consideraciones especiales, diferentes a exigirles su entrega y sometimiento a la ley, so pena de perder su vida?

Ahora, ante lo que estamos enfrentando como sociedad, hay que tener claro que este es un paro, no de carácter nacional como se ha pretendido mostrar. No! Este es un paro sindical, organizado por desprestigiadas centrales obreras del sector estatal, a los que se agregan los de Fecode, quienes en su oficio encuentran que su deber no es formar juventudes y aportar para ellos los más modernos métodos de formación, sino capacitarlos para servir a sus intereses de grupo antes que a la Patria. De allí que los jóvenes, en su gran mayoría, ya han entendido que están siendo usados, y solo usados, para fines ajenos a lo que les es importante y fundamental en sus vidas. Por ello no se sienten representados en el tal comité sindical del paro.

A cada cosa por su nombre. Al pan, pan y al vino, vino. Y los seudo constitucionalistas, defensores de las nuevas interpretaciones a los términos del idioma, que vuelvan a su escuela de garaje.

Manizales, junio 2 del Segundo Año de la Peste.