19 de junio de 2021
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La recuperación de la industria se vio paralizada por el paro

4 de junio de 2021
4 de junio de 2021

Las condiciones operativas del sector industrial de Colombia empeoraron en mayo en medio de una huelga nacional. Según los encuestados, las medidas de precaución impuestas para mejorar la seguridad obligaron a algunas fábricas y empresas a cerrar, mientras que los bloqueos desembocaron en un incremento sin precedentes de los plazos de entrega de los proveedores. Los últimos datos pusieron de manifiesto una marcada contracción de la producción, las ventas, las compras de insumos, los inventarios y el empleo. En lo que respecta a los precios, los costos de los insumos volvieron a subir de forma pronunciada, lo que se tradujo en el segundo repunte más acelerado de los precios de venta desde que comenzó la recopilación de datos en abril de 2011.

El Índice de Gestión de Compras (PMI) del sector industrial colombiano de Davivienda, ajustado por factores estacionales, disminuyó de 54,0 puntos en abril a 46,7 en mayo y señaló el primer deterioro de las condiciones del sector en un año. La cifra principal también permaneció entre las más bajas de los diez años de historia de la encuesta.

Los nuevos trabajos entrantes y la producción retrocedieron en mayo después de crecer en los dos meses anteriores. En este contexto, las empresas vinculan el deterioro con el cierre de los negocios, las protestas y la pandemia. En ambos casos, los ritmos de contracción fueron pronunciados y más fuertes que cualquiera de los observados antes de la crisis de COVID-19.

La débil demanda y la huelga nacional obligaron a las empresas a recortar su fuerza laboral a mediados del segundo trimestre. Así, el empleo cayó por primera vez desde enero y marcó una de las reducciones más pronunciadas hasta la fecha. En este contexto, algunas empresas destacan la no renovación de contratos temporales, los despidos y las renuncias.

En respuesta a la débil demanda, el descenso de los requisitos de producción, las protestas sociales y el cierre de los negocios, los industriales limitaron sus compras de insumos en mayo. Además, el ritmo de contracción fue el tercero más rápido en la historia de la serie, solo superado por las cifras registradas en abril y mayo de 2020.

Las protestas en contra del Gobierno bloquearon las carreteras, lo que impidió que los proveedores entregan los insumos adquiridos por los industriales, situación que se vio exacerbada por la escasez de materias primas en todo el mundo y la crisis en el transporte. Por consiguiente, la prolongación de los plazos de entrega promedio fue la mayor hasta la fecha.

La limitada actividad de compra, combinada con la escasez de suministros y los retrasos en las entregas, propició un descenso considerable de los inventarios de insumos en poder de los industriales colombianos. De hecho, también cayeron de forma pronunciada los inventarios de productos finales en mayo.

Los precios de los insumos pagados por los fabricantes de Colombia volvieron a subir a mediados del segundo trimestre. En efecto, la tasa de inflación fue marcada y, en gran medida, similar al máximo en 66 meses alcanzado en abril.

Las iniciativas en marcha para proteger los márgenes frente al incremento de los precios instaron a los industriales a volver a subir sus precios de venta en mayo. Con todo, la tasa de inflación de los precios permaneció prácticamente invariable con respecto a la lectura de abril.

La nota positiva en mayo provino del optimismo de los industriales colombianos en relación con el panorama de la producción a doce meses. Los encuestados confían en que las inversiones, las oportunidades de exportación, el final de las protestas y los avances en los procesos de vacunación favorezcan el crecimiento en el próximo año. Así, el nivel general de confianza empresarial subió desde la lectura de abril, si bien permaneció por debajo del promedio a largo plazo.

Con respecto a la encuesta del PMI Manufacturero colombiano, Andrés Langebaek Rueda, director ejecutivo de Estudios Económicos, Grupo Bolívar, de Davivienda, afirmó:

“A consecuencia del paro nacional convocado en plena tercera ola del Covid-19 la actividad productiva del sector manufacturero se resintió severamente, registrando la tercera caída más grande en la historia del indicador después de la de abril y mayo del año pasado. Es una lástima que esto haya ocurrido en el momento justo en que la actividad productiva registraba signos bastante positivos sobre el comportamiento de la actividad económica:

durante el primer trimestre la economía creció un 1.1% y el sector manufacturero en particular lo hizo a una tasa del 7%.

A esta triste noticia hay que agregar que a los mayores precios de las materias primas que se han venido dando por los temas del Covid-19 se suman entonces los efectos del paro con lo cual el indicador sigue siendo uno de los más altos de la historia. Los mayores precios de los insumos deberán generar presión sobre los precios de los productos en los próximos meses.

En esta oportunidad los malos resultados del PMI coinciden con los que estamos observando en nuestro indicador de confianza con lo cual podemos anticipar que tanto las actividades manufactureras como las comerciales tuvieron un retroceso importante en mayo”.