17 de agosto de 2022
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La nueva imagen  de ingrid Betancourt.

27 de junio de 2021
Por Víctor Zuluaga Gómez
Por Víctor Zuluaga Gómez
27 de junio de 2021

Gabriel Betancourt Mejía fue un importante hombre de la política, que habiendo llegado al Ministerio de Educación, planteó la idea de crear un fondo de financiación educativa para estudiantes que quisieran ingresar a cursar sus estudios universitarios. Su esposa, Yolanda Pulecio sería reina de belleza de Colombia y de la unión de estos dos personajes llegaría a nacer Ingrid.

Esa jovencita, nacida en medio de todos los mimos, se convertiría con el tiempo en una figura política con aire de arrogancia y producto de ese temperamento tuvo el propósito de llegar a territorios en donde la guerrilla tenía un gran control. Las autoridades militares le advirtieron del riesgo que corría, pero en actitud desafiante se introdujo en la boca del lobo y se produjo su secuestro.

Nos podemos imaginar el dolor de Ingrid Betancourt, al igual que el de su compañera, Clara Rojas y por supuesto, de todos los fueron sometidos a tal situación denigrante desde todo punto de vista.

Las imágenes que circularon de Ingrid, cuando estuvo en cautiverio, produjeron un inmenso dolor, porque en su rostro reflejaba la impotencia y sufrimiento debido a  los largos años que estuvo secuestrada. Los gobiernos de turno movieron cielo y tierra hasta cuando finalmente se produjo se liberación. Entonces pudimos conocer una nueva faceta de Ingrid, pues aquella arrogancia que la había caracterizado, quedaba en el pasado. El dolor inmenso que le produjo su secuestro dejó en ella una profunda huella que sigue teniendo presencia.

Aceptó la invitación de la JEP para que, junto con otras personas que sufrieron el dolor del secuestro, entraran en contacto con sus antiguos secuestradores, miembros de las FARC. Ingrid tomó la palabra, habló del dolor sufrido y lloró, al recordar ese episodio que cambió de manera dramática su proyecto de vida. Y me parece apenas justo el reclamo hecho por ella a los integrantes en su momento de aquel movimiento guerrillero ya desmovilizado, en cuanto a que han pedido perdón por los secuestros pero en medio de una frialdad, que todo indica, no alcanzan a comprender el dolor de quien es sometido a un secuestro o simplemente siguen considerando que es un medio lícito cuando se trata de sus actuaciones armadas.

Justo el reclamo de Ingrid y bueno sería que los integrantes de movimientos guerrilleros piensen que su proyecto político, mediado por el secuestro es, desde todo punto de vista, infame.