26 de julio de 2021
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Evelio Giraldo Ospina

Descriteriados

3 de junio de 2021
Por Juan Alvaro Montoya
Por Juan Alvaro Montoya
3 de junio de 2021

El criterio lo es todo. Este pesa hombres, profundiza ideas, marca posiciones, crea imperios, defiende postulados y, cuando se lleva a la acción, libera naciones. Quien actúa bajo su amparo sufrirá caídas, lamentará derrotas, llorará amigos, se angustiará en la hora oscura, pero, al que persiste, la victoria de la espera. Es la ley de la vida y una fórmula del éxito: criterio y perseverancia.

Pero cuando se trata de admistración pública pocos demuestran un criterio inquebrantale, arropado en convicciones firmes. Dos antípodas de la política nacional hacen gala de estas características que los han convertido, con razón, en líderes de las corrientes ideológicas que presentean. Alvaro Uribe ha sido injustamente acusado como el causante de los males de la sociedad colombiana. Pero quienes tenemos memoria y recordamos la Colomibia de 2002 cuando él asumió la primera presidencia, debemos reconocerle que gracias a su determinanción, buen juicio en la administración pública y constancia en sus políticas de desarrollo, nuestro país avanzó significativamente para las siguientes generaciones. Su antítesis, Gustavo Petro, es un ejemplo de lucha. No me gusta el personaje pero admiro su valentía. Es el eterno combatiente. Insisite, persiste y resiste con tetarudez. Lamentablemente su ejercicio político y sus fuerzas están orientadas a la destrucción de lo que ha cimentado la sociedad colombiana. Critica la forma de desarrollo que tiene nuestro país, pero propone uno amparado en un modelo de producción típico del socialismo del siglo XXI que él mismo asesoró en Venezuela. Se opone la relación entre empresarios y la clase política, pero no tuvo reparos en recibir varios fajos de billetes del contratista Juan Carlos Montes. Defiende los fallos judiciales cuando le son favorables y aquellos que lapidan en la picota pública a sus enemigos, pero no objetó que se abusara del derecho de postulación cuando promovió una tutelatón masiva para mantenese en la acaldía de Bogotá.

Preocupa en las actuales cirunstancias, la evidente falta de criterio de algunos funcionarios del ejecutivo central para resolver las justas reivindicaciones de la protesta social, que no hacen parte del grupo de terroristas urbanos que se han empeñado en destrozar las ciudades. En el intento por resolver los bloqueos de Buenaventura, lo acontencido con Juan Camilo Restrepo Gómez, Viceministro de Agricultura (quien se desempeña actualmente como Alto Comisionado de Paz) y Juan Pablo Diazgranados, Viceministro de Relaciones Políticas, debe encender las alarmas sobre la preparción de los altos funcionarios de gobierno responsables de tomar decisiones de trascendencia nacional. Con razón el exvicepresidente Germán Vargas Lleras los llamó “descriteriados”. En efecto, estos dos viceministros tomaron decisiones que, en otros contexos, tendrían serias implicaciones penales en su contra y, olvidando que bajo su cargo representan la dignidad del Estado, cedieron la soberanía nacional y el ejercicio de autoridad legítima a particulares.

En este acuerdo se leen adefecios que lesionan la libre empresa, el derecho al transporte, se cede el control de las vías a quienes las han bloqueado, se confieren facultades de policía a los manifestantes, se restringue la circulación de la carga para determinados productos y se habilita solo a algunos de ellos, a criterio de los responsables del Paro yse fijan restricciones de horario a voluntad de quienes promueven los bloqueos. En tro contexto estos serían actos sediciosos.

El Presidente de la Repúlica, como figura institucinal, no puede ser el pararrayos de sus ministros, viceministros, asesores y consejeros. Estamos en el mundo al revés. Los funcionarios se equivocan y es el presidente quien debe enfrentar la opinión pública. Las dimensiones que ha tomado la actual protesta social requieren de parte del gobierno de líderes serios, capaces, hábiles y con un criterio sólido para resolver los puntos de conflicto. La negocación se basa en encontrar puntos de encuentro identificando aquellos aspectos que pueden ser conciliados sin transigir sobre lo fundamental recordando que, como decía Winston Churchill “El que se humilla para evitar la guerra, tendrá la humillación y tendrá también la guerra”.

 

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