1 de agosto de 2021
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Centenario de nacimiento de monseñor Salcedo

22 de junio de 2021
22 de junio de 2021
José Joaquín Salcedo. Imagen tomada de El Campesino.

Corrales Boyacá diciembre 8 1921 Miami diciembre 2 1994

Por Edgard Hozzman, Londonderry 

Visionario, vislumbró la posibilidad que le daba la radio para educar al pueblo campesino a distancia.

La quijotesca figura del curita recién egresado del Seminario Mayor de Tunja, hombre de personalidad y liderazgo, hizo realidad una fantasía que en su momento fue una ilusión lejana y hasta imposible: llevar educación y una luz de esperanza a los campesinos del municipio de Sutatenza, y más tarde a la comunidad rural de Colombia.

Corrales

La Colombia de los años veinte era un país rural campesino aferrado a sus tradiciones y prejuicios religiosos y políticos; su estructura era la misma que heredamos de los conquistadores españoles, la minoría privilegiada, descendientes de familias criollas y europeas que habían llegado durante la colonia.

Por esa época, la población de Colombia no superaba los siete millones, y estaba dividida en dos estratos sociales perfectamente definidos: la clase alta y el pueblo.

Los padres de José Joaquín eran descendientes de familias europeas. Su padre, José Joaquín Salcedo Cújar, de raíces españolas, y su madre, Eva María Guarín Perry, de origen inglés.

Seminarista

A los catorce años ingresó al Seminario Mayor de Tunja, donde, después de salvar algunos inconvenientes por su edad y duda de los teólogos de la vocación del novel aspirante, fue admitido.

José Joaquín jr. fue encargado del mantenimiento de los laboratorios de química y física, labor a la que se dedicó con gran devoción y entusiasmo, al igual que a la filosofía, cátedra que dictaba el presbítero boyacense Adán Puerto, quien hacía énfasis en la lógica y el pensamiento aristotélicos, temas que cautivaron a José Joaquín, quien fue consciente de que en ningún otro claustro podría profundizar y conocer más la filosofía aristotélica.

No obstante, a pesar de que Aristóteles, la lógica y la literatura marxista estaban en el índice del Vaticano como textos prohibidos por la iglesia católica, estos libros le darían la base y orientación al novel seminarista en su compromiso con la problemática social de Colombia.

Preocupación por la educación y la alfabetización

La vocación y afanes pedagógicos del seminarista lo llevaron al Batallón Bolívar de Tunja, del que era comandante el entonces coronel Gustavo Rojas Pinilla, futuro presidente de Colombia en el período 1953-1957.

Cuando Joaco le informó al comandante el porcentaje tan alto de analfabetas que conformaba la tropa, se sorprendió y no dudó en autorizarlo para que emprendiera la campaña de alfabetización que le había propuesto. Así comenzó a tener contacto con el pueblo que él quería educar y orientar.

Ordenación sacerdotal – Sutatenza

José Joaquín jr. fue ordenado el 31 de mayo de 1947 y enviado como coadjutor del padre Eliécer Pinto, párroco de Sutatenza, el 23 de agosto de 1947.

Sutatenza era una pequeña población ubicada en el sur-oriente del departamento de Boyacá, en el Valle de Tenza. Más que un valle, es una bella y caprichosa formación montañosa andina y meandros del río Sunuba o Bata, a 1.800 metros sobre el nivel del mar, en la cordillera Oriental.

Al padrecito, como cariñosamente lo comenzaron a llamar sus feligreses, le preocupaba la afición de los campesinos al consumo de la chicha, por el grado de violencia que generaba, por lo cual inició una campaña desde el púlpito para alejar a los campesinos de las chicherías, ofreciéndoles otras alternativas de esparcimiento, como eventos deportivos y culturales.

Comenzó a proyectar películas de 16 mm en la plaza del pueblo y una bien programada agenda de alfabetización, con el fin de romper el miserable círculo de ignorancia, pobreza y vicio.

Transmisión de prueba de Radio Sutatenza

El 16 de noviembre se realizó la primera transmisión de prueba de la nueva frecuencia, el saludo del padrecito y la presentación de un dueto campesino que interpretó un aire de la región. La señal fue captada a dos kilómetros en un radio General Electric alimentado por una gigantesca pila Eveready.

Por tanto, esta fecha es considerada el nacimiento de Radio Sutatenza, ACPO (Acción Cultural Popular).

De esta forma llegaba a los campesinos una voz amiga que los conectaría con el mundo del que habían estado aislados y marginados por la ignorancia y las distancias geográficas y sociales.

A partir de ese día los campesinos de Colombia comenzarían a recibir educación a distancia, una luz que iluminaria sus mentes, una revolución positiva

Nace Radio Sutatenza

Radio Sutatenza nació con un transmisor de radioaficionado y 20 receptores General Electric de tubos, pues aún no se había comercializado el transistor. El valor del radio y la gigantesca pila Eveready era de 150 pesos.

Las primeras clases a distancia las dictó el propio padrecito y su tía, Edelmira Salcedo viuda de Parra, quien era la directora de la escuela femenina de Sutatenza.

La primera Escuela radiofónica funcionó en la casaquinta de la familia Sastoque, en las afueras del área urbana de Sutatenza. Constaba de un radio General Electric, una pila, un tablero y un pedazo de riel de 50 centímetros donado por los Ferrocarriles Nacionales de Colombia al padrecito Salcedo, que hacía las veces de campana.

Monseñor Salcedo

El padre Salcedo, al ser designado prelado doméstico como reconocimiento a su obra y apostolado, es nombrado monseñor por el Papa Pío XII en enero de 1955. Diez años más tarde, el 30 de marzo de 1965, el Papa Paulo VI lo nombra protonotario apostólico, rango pontificio honorífico que lo distingue como monseñor de grandes méritos.

De 1944 a 1947 se le identificó como el seminarista rebelde preocupado por la educación de los menos favorecidos; de 1947 a 1953 como el padrecito Salcedo, el quijotesco coadjutor de Sutatenza que luchaba contra viento y marea por lograr su objetivo: la educación a distancia. De 1953 a 1955 como el padre Salcedo, el cura que había logrado proyectar sus ideales y obra ante el gobierno colombiano e instituciones internacionales como la Unesco, y la iglesia y el gobierno alemanes. De 1955 en adelante, monseñor Salcedo fue una institución ante el mundo como el gran gestor de la educación a distancia, pionero de la radiodifusión colombiana y quien masificó este medio, gracias a la transistorizacion de la radio en las áreas rurales, pequeñas poblaciones y ciudades intermedias.

En la personalidad de José Joaquín Salcedo Guarín se conjugan las virtudes y la cuota humana de un líder: tacto diplomático para lograr sus objetivos, suspicacia, humor negro, ironía, autoritarismo. Dosificaba la lógica con sus afanes por lograr metas. Trabajador incansable, siempre pensó en grande, visionario, jefe exigente y meticuloso, no descuidaba el más mínimo detalle. Sus amigos lo querían y admiraban, sus enemigos le temían, pero todos lo respetaban.

Luis Alejandro Salas Lezaca

José Joaquín Salcedo y Luis Alejandro Salas Lezaca se conocieron en el seminario de Tunja, y de este nexo surgió una gran amistad. Luis Alejandro Salas fue uno de los pocos amigos a los que monseñor Salcedo le aceptó sus críticas, acotaciones y recomendaciones.

Luis Alejandro era consciente del liderazgo, carácter y energía del curita Salcedo, a quien descifró y entendió. Y para los que muchos consideraban una locura de Salcedo, para Salas era una genialidad de su personalidad.

Salas Lezaca terminó su bachillerato en el Colegio San Bartolomé La Merced. Estudió medicina en la Universidad Javeriana, realizó prácticas en la Clínica Santa Bárbara y el año rural en Sutatenza.

Durante los tres años que vivió en Sutatenza se integró a la infraestructura de ACPO para comprometerse con la medicina rural, colaborando con programas de radio, dictando cursos en los institutos campesinos para auxiliares inmediatos y escribiendo artículos de salud en el periódico El Campesino. También enseñó a los campesinos normas de higiene, moral, física y mental.

El primero de febrero de 1960 el doctor Salas se integró a la institución como docente y consultor médico a distancia. Sus programas de radio y artículos en el periódico El Campesino fueron de gran utilidad para las Escuelas Radiofónicas y la comunidad rural de Hispanoamérica.

El transistor

José Joaquín Salcedo, además de ser pionero de la radiodifusión colombiana, también fue el gestor de la revolución y promotor del transistor en el mundo. El 9 de enero de 1961 ACPO recibió los primeros 10.000 radios transistorizados fabricados por Phillips Holanda. Esta innovación de las Escuelas Radiofónicas de Sutatenza se conoció a nivel mundial como “la revolución del transistor”.

En febrero de 1963 ACPO hizo un pedido de 100.000 receptores transistorizados a la compañía japonesa Toshiba, con lo cual se convirtió en el primer comprador de este tipo de aparatos en el mundo.

Monseñor Salcedo fue quien masificó la radio en Colombia e Hispanoamérica gracias a la era del transistor, receptores de radio que eran fáciles de operar, ligeros en tamaño y peso y al alcance de la economía campesina y de las personas de bajos recursos.

Paulo VI

El 23 de agosto de 1968, gracias a la cercanía de monseñor Salcedo con el Papa Paulo VI, a quien conoció en el Vaticano cuando gestionaba ante la Secretaría del Estado pontificio ayuda para ACPO. El entonces cardenal Montini quedó gratamente impresionado con el curita colombiano empeñado en educar a los campesinos.

Monseñor Salcedo le inspiraba gran confianza al Papa Paulo VI como comunicador y hombre de medios, por lo que no dudó en llamarlo a Roma en 1965 para que hiciera un concienzudo análisis de su visita a la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Esta era la primera vez que un Papa pisaba tierra americana.

Este fue el resumen del informe de José Joaquín Salcedo al Papa. “Su santidad, gracias a la gran cadena mundial de medios de comunicación, se calcula que la audiencia de su alocución en las Naciones Unidas fue de 60 a 70 millones de personas. Es decir, 30 o 40 mil sacerdotes habrían necesitado 20 años para cubrir esa misma audiencia y difundir su mensaje”.

Con el liderazgo que caracterizó a Salcedo, no dudó en invitar al Pontífice a visitar Colombia con estas palabras: “Santo padre, usted ya fue a la América rica, ahora tendrá que ir a la América pobre”.

Cuando el Papa decidió visitar la América pobre, concretamente a Colombia, se comunicó con monseñor Salcedo para oficializarle su deseo de dedicarle un día a ACPO para estar en contacto con los campesinos.

Dentro y fuera de la iglesia le hicieron oposición a monseñor Salcedo para que Paulo VI no se reuniera con los campesinos, argumentando falta de seguridad. Afortunadamente Salcedo contó con el apoyo del presidente Carlos Lleras Restrepo y su ministro de Defensa y Gobierno, Misael Pastrana Borrero.

El 23 de febrero de 1968, en Moquera (Cundinamarca), Paulo VI inauguró el nuevo transmisor de 250 Kilovatios de Radio Sutatenza y bendijo la cadena radial más potente de América y se reunió en el campo de San José con los campesinos.

El 23 de febrero de 1968 marcó el momento estelar de José Joaquín Salcedo Guarín. Ese día, los campesinos de Colombia, el presidente Carlos Lleras Restrepo, sus ministros y representantes de todos los países de Latinoamérica le cumplieron la cita a monseñor Salcedo para que saludaran al Papa Paulo VI.

Comienzo del final

La llegada a la presidencia de Alfonso López Michelsen, accionista de Caracol Radio y hombre de grandes pasiones, no había olvidado los roces y celos con monseñor Salcedo, originados por motivos de protocolo durante la visita a Colombia del Papa Paulo VI, en agosto de 1968.

Como accionista de Caracol Radio veía una competencia desleal en Radio Sutatenza, la cadena radial más potente de América, con 730 kilovatios en antena. Porque recibía ayuda del exterior, tenía contratos con el gobierno y no pagaba impuestos por ser una cadena cultural, que destinaba estos fondos para la educación del pueblo, a diferencia de Caracol, que distribuía sus dividendos con sus accionistas.

Lo que significaban ACPO y su fundador para el pueblo campesino despertaba cierto temor en López Michelsen, quien ya lo había manifestado: “¿Se despertará el león y se meterá a la política?”.

El ministro de Educación de López Michelsen, Hernando Durán Dussán, suspendió los contratos del gobierno con ACPO y continúo ejerciendo su poder político en contra de monseñor Salcedo. 

Miami

Monseñor Salcedo, amenazado de secuestro y muerte por el M19 en 1984 y atacado por los obispos, quienes no estaban de acuerdo con las reformas de los estatutos de ACPO, decidió trasladarse a vivir a Miami.

En febrero de1987 le diagnosticaron un edema pulmonar, estuvo tres días en cuidados intensivos, con la prohibición de volver a Bogotá y ciudades que estuvieran por encima de los 1.000 metros sobre el nivel del mar. Además, la recomendación de los médicos fue estricta: reducción del ritmo de trabajo.

El 2 de septiembre, monseñor Salcedo renunció al cargo de director de ACPO ante la junta directiva.

En José Joaquín Salcedo se conjugaron virtudes y defectos, que él hizo factores positivos para lograr hacer realidad su fantasía de ilusiones lejanas para el seminarista que soñó educar a sus hermanos campesinos, en un país tan difícil y desigual como la Colombia de 1947, y cuarenta años después su obra era el ejemplo a seguir a nivel mundial, la cual, gracias a los oficios politiqueros y desleales, se interrumpió, privando de educación al pueblo campesino y a las clases menos favorecidas.

José Joaquín Salcedo lo logró todo partiendo de la nada. Si este líder hubiera encontrado el apoyo leal y verdadero, Colombia sería otra y habría superado el miserable círculo: ignorancia más abandono gubernamental igual a violencia y pobreza.

Monseñor Salcedo, uno de los diez personajes más sobresalientes del siglo XX de Colombia y uno de los 100 en el mundo, fue la más positiva imagen de Colombia ante el mundo, admirado por quienes escribieron la historia del siglo XX, e ignorado por la clase política criolla.

José Joaquín Salcedo Guarín falleció en Miami el 2 de diciembre de 1994, y sus cenizas reposan en el monumento a San Isidro en Sutatenza.

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