1 de agosto de 2021
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¿Acogeremos la solución?

15 de junio de 2021
Por Claudio Ochoa
Por Claudio Ochoa
15 de junio de 2021

Los hechos trágicos que actualmente cubren al país ponen en evidencia a un Gobierno y a su partido, opacos, desconcertados, reaccionando tardíamente y con una diplomacia nebulosa, cuya inoperancia ha puesto al país en cabeza de su Gobierno como violador de los derechos humanos.

Esta gravedad, por el malestar que crea desde los países más ricos, en buena parte es causa de la infiltración en las ONGs de DD.HH., de quienes no paran en tomarse al país, por las buenas y a las malas. Que además promueven y crean de estas “organizaciones humanitarias”, con tal de desprestigiarnos por fuera. Pero también es responsabilidad del Gobierno que va rezagado, apenas respondiendo por acusaciones en su contra, y débil, muy débil de embajadores. Comenzando con la designación en la OEA de quien venía precedido de actitudes extremistas. También el caso del embajador en EE.UU., que tuvo que ser retirado desde noviembre de 2019, cuando fue pillado denigrando del Departamento de Estado…, y a estas alturas apenas comienza a preparar el trasteo.

Sin credibilidad en poderes tan claves como OEA y EE.UU., peligrosa presentación, pero también está la inapropiada respuesta frente a los paros, bloqueos, incendios, saqueos y muertes. El sádico proyecto de reforma tributaria dio la oportunidad para el paro. Comenzaron los delictivos bloqueos, que adquirieron derechos, y no fueron contenidos a tiempo. Las locuras cometidas contra empresarios y ciudadanos cogieron a las autoridades desprevenidas y casi impotentes. Abusos policiales no esclarecidos y castigados con prontitud, y otras respuestas de legítima defensa no debidamente probadas por las autoridades, han puesto a lo uno y a lo otro en el mismo paquete de violaciones a los DD.HH. Nos han montado a su acomodo este tema de los derechos, con todo y su manipuladora terminología.

El Gobierno y su partido que van perdiendo en la defensa del país frente a la oposición extremista. Los colombianos asustados, desempleados, endeudados, ignorando su destino, más empobrecidos y disparada la inseguridad. A esto sumemos la dura carga de los inmigrantes y del virus chino. Al gobierno no le queda otra que sacar y sacar para subsidios. ¿Hasta cuándo alcanzará la plata?

A la vez, esta oposición sigue fomentando el paro.  Muy envalentonado está el sindicato de los educadores, ya comenzó campaña política para llevar a uno de los suyos al Congreso Nacional, descuidando, como es su tarea, la responsabilidad de educar. El mismo personaje tiene como plataforma política continuar fomentando indefinidamente el paro, desconoce a la autoridad, y nada pasa. Tánto como sus jefes, fomenta el odio y el enfrentamiento entre los colombianos. El ciudadano promedio, sin poder movilizarse, sin poder trabajar, el empresario mermado en su producción y ventas. ¿Al arrimo de los paros se lucirán nuevamente los comandos violentos?, que por estos días se están preparando para reaparecer. Más desempleo, más miseria, la oportunidad para el extremismo opositor, que se presentará con documentación en mano para restregar entre la gente la ruina en que va Colombia, y ellos como opción de salvación.

Gane quien gane de las dos extremas, que por ahora parece sería la actual opositora, ya nos imaginamos que esta impondría más estímulo subsidiario, apropiación de empresas particulares, expropiaciones, menos actividad productiva, más apretón tributario, más repartición de pobreza, menos autonomía como Estado. Casos muy concretos sufren países vecinos, ¿será que entramos en razón? Entonces se invertirán los papeles y el Gobierno y su partido, que perdieron la contienda, se convertirá en opositor a muerte, si es que el nuevo gobierno lo permite.

En todo caso, y como es la tendencia, parecemos condenados a seguir padeciendo el letal enfrentamiento entre las dos extremas, mientras tanto más pobreza y corrupción, y hambre e inseguridad. ¿Será que sobreviviremos en el corto plazo?

¿Qué hacer entonces, nos preguntamos millones de colombianos? Es evidente que esa cifra de nacionales, la mayoría de los más bajos ingresos, siguen sufriendo las consecuencias del paro y el vandalismo, son agredidos por quienes les prometen salir de la pobreza. Una muestra de lo que sería su mandato. Ni hablar de miles de empresarios, que no desean saber de su Gobierno, desganado en su defensa, y mucho menos de la oposición extremista, una de cuyas alas es percibida culpable del caos generado. Los estudiantes –no todos son precisamente estudiantes, los que van en las marchas—comienzan a sentir que en el Gobierno poco o nada de confiar, y perciben que su contraparte los está utilizando para “hacer bulto” … Faltará ver qué les queda a favor en las actuales negociaciones desde el comité del paro. En todo caso muchos de estos jóvenes han despertado como reacción a los métodos que les gobiernan y amenazan, miran hacia varios sistemas y deben recibir soluciones.

Una opción, parece que está tomando fuerza, que percibimos hablando con la gente, que oímos en los cafés y gana espacio en las redes sociales, es comenzar a propiciar un vuelco, desatarse de las dañinas corruptelas políticas: las tradicionales, las micro empresariales de cada cuatro años y las de discurso socializante. Librarnos del enfrentamiento entre las dos extremas, cuyo espectáculo idiotizó al país y ha moldeado el cerebro de sus espectadores, que durante varias décadas terminamos votando por el menos malo o motivados por el odio.

Llegó el momento de pensar y actuar en apoyo a los colombianos que han venido surgiendo como posibles reemplazos, como académicos de espíritu conciliador, técnicos que han avanzado en medio de la política partidista, empresarios curtidos y honestos. Desgracia si no pasamos de la queja a la acción. Ya están comenzando a sonar opciones que prometen: Alejandro Gaviria, Óscar Iván Zuluaga, Federico Gutiérrez y Alejandro Char, gente capacitada, de buenos manejos frente a las adversidades, excelentes resultados en sus gestiones públicas. Hasta ahora bien rodeados.

Que comiencen a sonar y a organizar sus equipos de campaña. La oportunidad es favorable. La gente quiere oír novedosas propuestas de soluciones, que convenzan, y en las cuales pueda aportar haciendo la campaña electoral. Debemos llegar no solo a la Presidencia de la República, también conseguir peso en el Congreso Nacional, gobernaciones, alcaldías y demás. ¿Por qué no conseguirlo? Educación y empleo debe ser su máxima.

Que nuestros candidatos lleven a cabo muy pronto una consulta entre sus partidarios, de manera que el ganador comience a organizar campaña, con el pleno apoyo de sus ex competidores. Es gente comprometida y armarán equipo fiel, motivados en salvar el presente del país. Que el triste ejemplo de países vecinos nos motive a tiempo. Tal vez nos queda solo esta oportunidad.