24 de mayo de 2022
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Abracémonos.

6 de junio de 2021
Por Eduardo Aristizábal P.
Por Eduardo Aristizábal P.
6 de junio de 2021

La Real Academia de la Lengua. al referirse al abrazo habla de ceñir con los brazos. Estrechar entre los brazos en señal de cariño. Rodear, ceñir.

Hay quienes lo definen como «acariciar el alma de otra persona». Y es una señal de amistad y una forma de comunicarse sin palabras, aunque no sea exclusiva del hombre, porque el abrazo también lo practican algunos animales.

Sin embargo, cuando preguntamos por el origen del abrazo siempre encontramos que esta muestra de afecto, nació por desconfianza, cuando los militares se palpaban, para cerciorarse de que no iban armados, en la China antigua de Qin Shi Huang, famoso por autoproclamarse primer emperador del país.

No es difícil concluir que se tratan de gestos similares, pero con sentimientos totalmente diferentes, pues ahora hablamos del abrazo normal, natural y espontáneo que se consolidó con el paso de los años y que ahora se ha vuelo escaso por temas de salud, la pandemia.

Señal de cariño es la frase que utiliza la Real Academia y precisamente a este tipo de actitudes a las cuales nos queremos referir, a la que algunos estudiosos de este tema los llaman, abrigos para el alma.

Rodear con los brazos a una persona es una de las formas más reales de comunicación no verbal y muestra clara de expresión emocional que comprende desde la mirada, hasta el latir del corazón, un bálsamo para el cuerpo y para el alma.

Para la uruguaya Lia Barbery, orientadora emocional, quien escribió el libro El Lenguaje de los abrazos, el abrazo no es una cuestión de aptitud, sino de actitud frente a la vida.Y agrega:

“Como lenguaje sanador del corazón, los abrazos permiten conectar desde la autenticidad y la aceptación de nuestra propia vulnerabilidad, comunicar respeto y solidaridad y también obran como rescatadores de la soledad y el aislamiento”, explica.

“Hay situaciones en las que un abrazo dice más que mil palabras, aquellas en las que la carga emocional es muy intensa. Para expresar una gran alegría, compartir una celebración, consolar a una persona doliente, transmitir un estímulo de aliento, los abrazos resultan muy locuaces”, indica Barbery.

Any Krieger, psicoanalista y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) dice que “el tema de los abrazos es casi biológico: el bebé sale del canal de parto e, inmediatamente, lo ponen en brazos de su madre. O sea que el primer contacto con el cuerpo del otro es a través de los brazos. Entonces, el abrazo y los brazos son los que permiten nuestra fusión con el otro. El sujeto humano necesita del amparo del otro.”

Finalmente, Freud explica claramente que el ser humano nace indefenso, más indefenso que los animales, y necesita de la ayuda ajena, la madre, porque sin esta asistencia, el ser humano, no puede desarrollarse por sí mismo.

En esta época de la vida, tan convulsionada a nivel mundial, hacen falta muchos abrazos, pero como dice la experta uruguaya con actitud, es decir auténticos con verdadero sentimiento, no aquellos abrazos sociales que inclusive se dan a personas que ni se conocen, esos abrazos hipócritas que no se sienten, que, en vez de sumar, quitan.

Los abrazos alimentan espiritualmente, fortalecen a las personas y son una muestra clara de una autentica relación positiva.

Son tan importantes los abrazos que tiene un gran valor en la tristeza y en la alegría. Cuando se da a alguna persona adolorida o cuando se comparte la alegría con otra.

Basta ya. Es hora de deponer tanto odio y envainar la espada.