18 de junio de 2021
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Tranquilidad en momentos de caos

Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
11 de mayo de 2021
Por Julián Andrés García Cortés
Por Julián Andrés García Cortés
Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
11 de mayo de 2021

Pedir a un gobierno sordo que escuche es una contradicción, además de una terquedad.

Sin embargo, es nuestra obligación hacer un llamado urgente al dialogo y a buscar soluciones que deje satisfecha a la ciudadanía, pero sobretodo que esas soluciones suplan las necesidades que hoy tienen la mayoría de personas en este país.

Según las últimas cifras del DANE, en Colombia a la fecha hay aproximadamente más de 21 millones de personas pobres, que sobreviven con menos de $331.688 al mes y 7 millones 470 mil colombianos sobreviven con menos de $145.000 al mes, lo que significa estar en pobreza extrema y no tener los suficientes recursos para consumir las calorías necesarias que les permita estar en buenas condiciones de salud.

Estas cifras son escandalosas y muestra no solo la desigualdad que se vive en este Estado, sino que las protestas, marchas y en general el paro tienen justificación. En muchos casos la batuta de estas manifestaciones la han llevado los jóvenes que viven hoy una realidad desesperanzadora, sin oportunidades y con un futuro incierto. Es mi generación y la que viene detrás de nosotros la que sabe que conseguir un empleo digno es muy difícil y que a consecuencia de esto poder acceder a una vivienda o a una educación de calidad, sin quedar endeudados, es casi imposible y ni que decir de aspirar a una pensión.

Por eso pedir hoy tranquilidad bajo estas circunstancias, carece de argumentos sólidos y propuestas que aclaren el panorama, también es insensato no pedirle al Gobierno Nacional que ponga toda su voluntad política para sentarse con los voceros de los manifestantes a dialogar y atender sus peticiones para que la violencia que hay en nuestra nación pueda parar, pero sobre todo para que los jóvenes tengan alguna esperanza.

Este país es una olla a presión que está explotando poco a poco, y solo se necesita de un pequeño empujón para que esta explosión tenga consecuencias aún peores de las que estamos viviendo. Justo para que esto no pase, necesitamos de un dialogo amplio y atento, que permita generar seguridades a muchas personas que hoy salen a marchar, que además evite un derramamiento de sangre y un dolor que será casi imposible de sanar y que ampliará aún más la polarización de este país.

También urge un diálogo claro con propuestas que se cumplan y se puedan verificar en nuestro municipio, ya que el día de ayer se levantó la mesa de dialogo en Manizales sin resultados concretos. Acá también necesitamos voluntad política para que las protestas sigan siendo pacíficas y que garanticen los derechos de todos los manifestantes y de la ciudadanía en general.

Algo debe quedar claro, ni los policías ni soldados son los enemigos de quienes marchamos y tampoco quienes hacemos las protestas somos enemigos de la fuerza pública, acá todos sufrimos las mismas condiciones, y la pobreza o falta de oportunidades es igual para la mayoría de familias de ambos lados. Hay que decir que el enemigo es más grande, peligroso y oculto, que con tentáculos usan títeres para hacernos enfrentar y que nos veamos como contrincantes, no obstante solo juntos, de manera unida seremos capaces de derrotarlos y de romper con su hegemonía radical que nos tienen en estas lamentables condiciones.

 

Mientras esto pasa, solo el diálogo y la concertación nos podrá dar una salida a estos momentos de caos que necesitan tranquilidad.

 

@julianelpolit

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