11 de mayo de 2021
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Monstrua, financiarización, insuceso, hasta

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
4 de mayo de 2021
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
4 de mayo de 2021

Quisquillas de alguna importancia 

Sea de ello lo que fuere, dejémonos de tonterías y escribamos y hablemos castellano 

Don Miguel de Cervantes calificó a Lope de Vega de “monstruo de la naturaleza” con el sentido de “persona de extraordinarias cualidades para desempeñar una actividad determinada”. Pero también le decía así a su fiel escudero Sancho cuando éste lo hacía encolerizar, notándole su ‘perversidad’. Monstruo’ significa también ‘engendro, espantajo, fenómeno, endriago’, o algo muy grande. Y es un sustantivo masculino. En su artículo de El Tiempo, la columnista Mariana Enríquez, refiriéndose a una obra de la escritora argentina Aurora Venturini, escribió: “La espectacular literatura deforme de una monstrua” (20/4/2021). Largo rato quedé sin palabras, reflexionando en cómo traducir ‘eso’ al castellano castizo, y llegué a la conclusión de que, así como se dice ‘ella es un fenómeno’ –no, ‘una fenómena’–, debe decirse también “la espectacular literatura deforme de un monstruo”, es decir, de una escritora extraordinaria. Influencia del ‘nocivo’ lenguaje incluyente, que confunde la gramática con la anatomía: si las ‘aes’ y las ‘oes’ fueran exclusivas de las hembras y los varones respectivamente, tendríamos que decir ‘un fantasmo’ para aludir a un hombre, y un ‘ciclisto’, para referirnos a “Cochise”. El despelote. Y hay un libro de Marta Sanz titulado “Monstruas y centauras”, términos que, curiosamente, no corrige el sistema Word*. De esa obra dice Izaskun Legarza, de Librería de mujeres de Canarias: “Es el cuaderno, el ensayo, de Marta Sanz sobre los “Nuevos lenguajes del feminismo”: Monstruas y centauras. Me encanta el título”. Ignoro por completo el contenido de este libro, por lo que no sé cuál es la posición de esta señora con respecto al malhadado ‘lenguaje incluyente’. Sea de ello lo que fuere, dejémonos de tonterías y escribamos y hablemos castellano. *Nota: ‘Centaura’ sí es entrada de los diccionarios, pero con esta única acepción: “(De ‘centaurea’). Nombre dado a ciertas plantas compuestas del género ‘Centaurea’ y otros afines” (M. Moliner). Viene del latín ‘centaurea’ (‘centauria’ – planta). ***

 De la siguiente manera escribió el columnista Darío Arenas Villegas: “El resultado ha sido, por un lado, la limitación de derechos y la privatización y financiarización de la vida…” (LA PATRIA,  20/4/2021). ‘Financiarización’, neologismo innecesario y mal construido, porque la acción y el efecto de financiar es ‘financiación’. ¿Quiso decir ‘comercialización’ de la vida? Tal vez. ***

El columnista de El Tiempo Mauricio Pombo se precia de escritor castizo. Y lo es. No obstante, esto garrapateó: “Más adelante se pudo comprobar que grandes provocadores del insuceso fueron…” (La caja negra, 20 /4/2021). Transcribo de nuevo –ya lo había hecho en el 2008– lo que sobre el término ‘insuceso’ escribió el académico Roberto Restrepo: “‘Succés’ es el equivalente francés  de nuestro ‘éxito’, o mejor, ‘buen éxito’, e ‘insuccés’ será en buen español ‘fracaso’. Pero hágale creer esto a alguno de los garrapateadores que nos hablan del ‘insuceso’ en negocios, en amores, etc. Y menos le hará creer usted que en español podríamos decir  fracaso, revés, mala suerte, desastre, derrota, contratiempo, fiasco, chifla, chasco, percance, mal éxito y… siga usted, que con muchos otros términos ha de encontrarse”. En efecto, además de los que este autor presenta, encontré los siguientes: ‘frustración, descalabro, caída, desengaño, malogramiento, desgracia’. Y hay más, por lo que es inútil el absurdo ‘insuceso’. ***

Es de uso corriente la construcción ‘hasta que no’ en oraciones afirmativas. El periodista Rafael Antonio Zuluaga la notó en la siguiente afirmación de un editorial de LA PATRIA: «Es necesario partir del principio incontrovertible de que toda persona señalada de algún delito es inocente hasta que no se le demuestre lo contrario» (21/4/2021). “…hasta que se le demuestre lo contrario”, lógicamente. En las oraciones negativas, y por su muy extendido uso, el Diccionario Panhispánico de Dudas dice que hay que admitir esa construcción, por ejemplo, ‘no nos iremos de aquí hasta que no venga el mensajero’ (y suena bien), que equivale a decir ‘aquí nos quedaremos hasta que venga el mensajero’.

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