6 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

La construcción de la realidad.

2 de mayo de 2021
Por Víctor Zuluaga Gómez
Por Víctor Zuluaga Gómez
2 de mayo de 2021

En varias ocasiones he referido lo vivido en Manizales a raíz del terremoto del 99. Una Fundación me invitó para visitar a unas familias que se encontraban instaladas en la base de una enorme roca, en donde el peligro de unos derrumbes era enorme. Se trataba de convencerlos para que se ubicaran en otro sitio, en donde tendrían mejores condiciones de vida, en casas asignadas por la Alcaldía. Luego de reunirlos y darles todas las explicaciones posibles, una señora se levantó y dijo: “Si Dios nos quiere vivos, aquí nos deja”. Y como dice el dicho: “Y punto”.

Entonces me reuní  con el grupo de la Fundación y les dije que esa era la manera como ese grupo humano había hecho la construcción de la realidad, es decir, que todo estaba mediado por la voluntad divina. Y les dije que si nosotros le respondíamos diciéndoles que una cosa eran las fuerzas naturales y otras muy distintas las divinas, seguramente no los iríamos a convencer de la necesidad de abandonar dicho sitio. Nos despedimos y les dijimos que regresaríamos al siguiente día. Entonces entramos en contacto con un sacerdote, le explicamos la situación y al siguiente día nos acompañó a la reunión, tomó la palabra y comenzó diciendo: “Dios dijo: ayúdate que yo te ayudaré”. Y esas palabras fueron mágicas, porque estaban dentro del mismo contexto, la misma lógica del “Si Dios quiere…”

Lo anterior para decir que cada comunidad construye unas explicaciones diferentes sobre los fenómenos sociales, de acuerdo con su entorno y niveles de acceso al conocimiento científico. En estos momentos, cuando estamos padeciendo esta pandemia, hay muchas dificultades para que las comunidades indígenas acepten vacunarse. Y no solamente indígenas sino otros muchos grupos. Pero la cuestión es entender que para la gente del común y los indígenas, es bien difícil entender qué es un virus y su comportamiento, porque digamos en el caso de los Embera-Chamí, todas las enfermedades son producidas por espíritus. Ello significa que si se les dice que la enfermedad que estamos padeciendo es producida por un virus, no por un espíritu, pues simplemente no lo van a creer. Será necesario utilizar unos argumentos tales que permitan enlazar el virus con los espíritus o algo parecido.

Digamos entonces que mientras no tengamos claro cuál es la fundamentación que los distintos grupos humanos tienen sobre las causas de las enfermedades, es “arar en el desierto”.