8 de mayo de 2021
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El estallido social y el Primero de Mayo

3 de mayo de 2021
Por Albeiro Valencia Llano
Por Albeiro Valencia Llano
3 de mayo de 2021

En esta ocasión presenciamos la conmemoración del día Internacional del Trabajo en medio de la crisis social, porque el Gobierno está desconectado de la realidad del país. Pero recordemos algunos antecedentes de esta lucha de la clase obrera.

A partir de 1880 se desató en Estados Unidos una amplia campaña por rebajar la jornada laboral. La consigna era “Ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa”. La jornada normal tenía unos límites entre 10 y 18 horas y no había leyes en pro de la seguridad del trabajo, por lo tanto, se fue creando un ambiente para los “tres ochos”. En este punto la American Federation of Labor aprobó, en el congreso celebrado el 17 de octubre de 1884, que la jornada laboral debía ser de ocho horas.

La consigna tomó fuerza en las organizaciones sindicales y desembocó en la huelga general del primero de mayo de 1886, en la que participaron centenares de miles de obreros. En Chicago las condiciones de vida de los trabajadores eran pésimas y la huelga se prolongó hasta el día tres, cuando un piquete de la policía disparó contra la multitud con un saldo de seis muertos y docenas de heridos. El movimiento continuó y, al día siguiente, otro contingente de policías reprimió una manifestación de 20.000 personas porque un petardo, que cayó en medio de los uniformados, produjo un muerto y varios heridos. El resultado fue catastrófico: murieron centenares de personas.

Como consecuencia se decretó el estado de sitio y detuvieron a numerosas personas. Se inició un juicio, una verdadera farsa, y fueron condenados nueve trabajadores: cinco a la horca y cuatro a prisión. Siete años después las autoridades reconocieron que el tribunal había cometido un error judicial y que, como resultado, habían condenado a personas inocentes. Pero los sacrificios no fueron inútiles. Numerosos dueños de fábricas otorgaron la jornada de ocho horas lo que se fue extendiendo por diferentes ciudades. De Estados Unidos saltó a Europa, donde los trabajadores se convirtieron en un solo ejército y acogieron la consigna de “proletarios de todos los países uníos”.

En esta nueva situación política el 14 de julio de 1889, primer centenario de la toma de la Bastilla, se reunió en París el Congreso Socialista Internacional. En el evento se fijó la celebración anual del Primero de Mayo como día de los trabajadores, de la solidaridad de la clase obrera internacional. La Resolución sobre el Primero de Mayo dice. “Se organizará una gran manifestación en fecha fija, de tal manera que simultáneamente en todos los países y en todas las ciudades en el mismo día convenido, los trabajadores pedirán a las autoridades oficiales la reducción, mediante una ley, de la jornada de trabajo a ocho horas y que se lleven a efecto las demás resoluciones del congreso de París. En vista de que una manifestación análoga ha sido aprobada para el primero de mayo de 1890 por la Federación Norteamericana del Trabajo en su congreso celebrado en San Luis, en diciembre de 1888, se adopta esta fecha para la manifestación internacional”.

Ahora regresemos a la actual crisis que vive Colombia. Lo más grave es el incremento de la pobreza porque según el DANE el país pasó del 35,7% en 2019 al 42,5% en 2020. Muy preocupante el tema del desempleo, especialmente entre los jóvenes, porque para el primer trimestre de este año se elevó a 23,9%, pero el drama es mayor en el desempleo juvenil femenino porque se trepó al 31%. Y

 

a todo lo anterior se le suma el tema del COVID-19.

En medio de la crisis galopante, cuando la mayoría de los colombianos están asediados por el desempleo y el hambre, el Gobierno presentó la Reforma Tributaria lo que aumentó la indignación del pueblo. Como consecuencia estalló el malestar social y la gente salió a las calles superando las protestas de finales de 2019.

En este ambiente de tremenda incertidumbre el presidente Duque presentó el proyecto de reforma e inmediatamente se generó el rechazo, pero afirmó que no lo

0/ retiraría a pesar de la férrea oposición. Como respuesta se avivó la protesta social que se fue extendiendo por todo el país. La soberbia de los dirigentes puso en jaque la gobernabilidad, llegó el vacío de poder, y el primero de mayo el presidente Duque ordenó la militarización del país. Sin embargo, al día siguiente le solicitó al Congreso el retiro de la Reforma Tributaria. Esperemos la respuesta del pueblo.